Entradas

Mostrando entradas de 2012

Gilipollas

Hay gente gilipollas. Y lo digo abiertamente y porque quiero. Es esa gente que un día te la da de buena persona y al siguiente de hija de puta. Gente que se mete en la vida de los demás porque no son capaces de conseguir un buen polvo por su manera arrogante, altiva y prepotente de ser. Gente que cree que cambiando la firma de forma consciente el resto de cambios vendrán de seguido. Gente que no sabe escuchar lo que se está diciendo a sí mismo, ni tampoco saben calcular bien sus jugadas porque la inteligencia no les llega para tanto. Gente que se piensa que ser mejor que otros implica tener el pelo mejor cortado o las tetas mejor puestas. Gente que está acostumbrada a ganar siempre, hasta a las chapas, y que no acepta la derrota o los límites de fuera. Gente que se empeña en vivir eternamente en el pasado, en pisar lo que no conoce, en morder la mano que puede darle de comer. Gente que simplemente no deberia existir, porque así se haría un favor al resto de los mortales (sí, los mortal...

Nada (de) menos

No hace falta que te diga. Ya sabes leerme en la cara, sentirme en las manos, mirarme en los ojos. Ya sabes quererme. Ya sabes hablarme, escucharme decir, hacerme reír. Ya sabes dejarme ser. Ya sabes quién soy, y quién eres, y lo que somos juntos. Sabes seguir y superar. Sabes besar y ser besado. Sabes conjugar los verbos en pasado, en presente, en futuro y en condicional. Sabes a algo permanente. Sabes a dulzura. Sabes lo que quiero que sepas: que te quiero. Y tú sabes que sé que lo haces también. Sabes que me quedaré a tu lado, y que no hace falta que te diga...nada más.

Giro

Una frase puede cambiarlo todo. El giro de gracia cuando uno pensaba que estaba ya suficientemente mareado. Te veo apoyado en la barandilla de la terraza, de noche, mientras te confieso lo inconfesable todavía y tú...tú dijiste aquellas palabras que fueron un aliento en el caos. Te veo a punto de darme con una almohada y yo no sé si reír o seguir llorando o hartarme a darte cojinazos fuertes para ver qué pasa. Y al final, simplemente, estoy sentada encima de ti y tú me abrazas y me miras a los ojos, pronunciando las frases que nunca llegaron y ahora son. Ahora son, como nosotros, una historia, una realidad, una promesa en el aire. Son, como nosotros, una encadenación de circunstancias, vivencias, recuerdos, amores. Son lo aprendido, lo inesperado, lo anhelado. Son lo que somos. Y todo, desde esas palabras, ha dado un giro...hasta que nos hemos mirado de frente y sonreído.

¿Quién eres?

Siento que no te conozco, y que no merece tanto esfuerzo el intentarlo. Me sorprenderás siempre con palabras que nunca hubiera querido escuchar, con sinceridades hirientes, con gestos distintos cuando yo no te miro. Sólo puedo entender quién eres para mí, una duda constante quizá, un no saber, un delirio a ciegas. Pura imaginación, irrealidad, inabarcable e innombrable. Una llama que consume todo mi combustible, mi oxígeno, que recorre mis venas hasta acelerarme el pulso y caer rendida a esta locura. Aún no sé cuándo podré mirarte realmente a los ojos, ver algo en ti que sea más que un espejismo efímero. Cuándo veré el mar en tu mirada, y la libertad en que estés y no estés. Aún no sé cuándo dejaré de sentir esa presión en la garganta cuando estás demasiado cerca. No tengo fuerza para adivinarte...una vez más.

Señal de peligro

Y si me tiembla el pulso al mirarte es sólo porque no quiero vestirme con tus vestidos, ni caminar con los zapatos que tú me elijas, ni que me marques la dirección más adecuada. Es porque quiero saberme sin ti, tomar cierta distancia. Es porque no quiero más cuerdas flojas, ni demasiado tensas. Si me tiembla el habla al escucharte es porque no encuentro las palabras, porque mi pecho es un gran contenedor de silencio a gritos, porque no quiero definirte. Y si las piernas me fallan cuando debo dar un paso es porque sólo están listas para salir corriendo a veces, porque no quiero malgastar energía en caminar detrás de ti. Quiero hacerme con una de esas enormes señales de prohibido el paso, y levantar muros que acoten el terreno donde sólo soy yo y no debo preocuparme por nada más. Quiero pensar que no sucederá todo lo anterior, y pensarme desde ese espacio íntimo. Y dejar así de pensar tanto en ti.

Vacío lleno de cosas

Ridícula, absurda, vulnerable. soy tan idiota que he vuelto a subirme a la palestra con todos los focos alumbrándome, a mí, protagonista de esta obra en cierta medida. El amor nos vuelve tan idiotas...Y me siento tonta por saber que esta noche me iré a la cama pensando en ti, y que mañana amanecerá y yo estaré pensando en ti al abrir los ojos, y que el jueves me pasaré esperándote el tiempo que haga falta hasta que salgas con tu maleta por aquella puerta. ¿Cuánto has pensado en mí? ¿Cuánto me has echado de menos realmente? Esto que parece ser amor, ¿lo es? ¿Por qué resulta tan fácil llorar y reír en un solo momento? ¿Por qué he callado ante esta circunstancia? ¿Para qué ser flexible por el otro? Luego todo son reproches, malas caras, palabras que duelen. Y en eso terminaremos también tú y yo. Demasiado pesimista, no? Bueno, si quieres puedo camuflarlo. Empezar de nuevo a escribir esto con frases llenas de tules blancos, de palabras redondas, de esperanzas. Pero ya no puedo. Sí, fui un ...

De ti

Te echo de menos. Me siento frustrada. Tenía tantas cosas que decirte...he pensado en llamarte pero no es posible. Así que me conformo con escribirte un largo mail en el que incluyo la noticia del día, pero no es igual que decírtelo en persona con toda la emoción. Eso es lo que siento. Estoy emocionada. Por todo. Deben haber sido esas imágenes de la gente colapsando los andenes en Madrid, de la gente que se queja porque este país se cae a pedazos. Hoy era un día de retomar muchos proyectos, y parece que saldrán. Hubiera deseado terminarlo durmiendo en un abrazo, como dices. Olerte. No me gusta que estés ausente porque te haces tan presente así que no es real. Estoy confiando en ti y tengo miedo. Porque no puedo preguntarte más. Porque leo una línea que me hace pensar para el resto de la noche y parte del día de mañana. Porque sigo sin entender por qué ella puede compartir todo eso contigo y yo no. Me siento como la amante que sabe que siempre habrá una mujer, lo quiera o no. Tú di...

Sin más palabras

¿Dónde están ahora los que te escribían canciones, los que te escribían poesías?, me dices. Y en un instante siento cómo se clava en mi pecho una daga ardiendo de dolor.
Yo quería hacer un esfuerzo, si es que se le puede llamar así, a dejarte entrar sin quejarme demasiado tiempo. Por eso de que dicen que uno añora lo que no tiene y le sobra lo que consiguió. Así que intentaba abrirte las puertas. Aunque lo reconozco: no es fácil permitir que otro llegue y se instale con todas sus maletas en un rincón que habías redecorado solo para ti. El espacio parece entonces más pequeño, los colores recargados, las luces chillonas. No es común en mí sentirme así, pero supongo que de todo se aprende y yo sigo con ese peso en los pies...caminando con pies de plomo por si las arenas, una vez más, son movedizas. Pero no, no se trata de ti, que puedes parecer casi perfecto entre el panorama pueril y poco auténtico. Soy más bien yo que no paro de soñar cosas extrañas, como si en mi mente a ratos fuera llegando el fin del mundo y no supiera en qué lugar colocarte. Quizá este estado de enfermedad transitoria me hace sentir vulnerable y no quiero eso. Quizá el tiempo a sola...

Multiplicar

Venías de la nada convirtiéndote en el todo por momentos. Eras una sonrisa paralizada en el tiempo y la memoria. Un espacio relleno de cuerpos y abrazos sin final predecible. En aquella noche nos envolvíamos el calor con canciones que generaban luces azules y verdes alrededor. Estallaban los fuegos artificiales, y nos amasábamos las ganas con sudor. De mil maneras distintas nos decíamos qué era tener y anhelar, nos explicábamos cómo hacer con el deseo irrefrenable. Me mirabas a los ojos en mitad del caos y entonces todo estaba en orden, en el orden cósmico de quien se deja llevar sin un mañana aparente. Eras la unión de muchas partes del mundo, de idiomas distintos, de frases a medio completar. Eras aquello que florecía en mi interior, aquello que crecía hasta expandirse. No puedo prometerte que estaré, pero puedo sonreír mientras me quede, e intentar con ello hacerte feliz el tiempo que nos reste.
Y apareces tú, luz en medio de la oscuridad, calma en mitad del caos. Apareces y el mundo ya se ve de manera diferente. Las ciudades están cerca, las personas son amables, las noches son horas por llenar. Jimmy Hendrix canta de fondo y el incienso me llega en humaradas blancas. Estás ahí, rubio, sonriente, penetrante, dulce, enérgico, inteligente. Estás con todo lo que eres, y yo te acompaño con todo lo que soy. Existimos en todos los tiempos verbales, en todos los estados, en cada momento del día lejos o distantes. Somos corpóreos y etéreos, esquivos y leales. Sigue habiendo siempre algo que decir, siempre algo en qué pensar, un futuro incierto flotando ante nosotros mientras abrazamos al presente llenos de vida y de ganas.

Ahora. Aquí.Contigo

Estoy cansada de que se rompan abrazos con palabras de más, con las palabras que nombran siempre a otros. Quiero sacarlos de la habitación, contactar con tu piel directamente, sin intermediarios. Que hagamos que todos ellos salgan ya de nuestras vidas. Quiero mirarte a los ojos y descubrir quién eres, no quién fuiste. Que puedas ver en mi presente a aquella que quiere recorrer un misterio contigo. Quitarnos máscaras y disfraces, vestidos de otros, pieles ajenas, miradas perdidas, para encontrarnos desnudos uno junto al otro. Ir poco a poco construyendo una historia. Sentarnos en las sillas de quienes somos cada uno y contemplarnos riendo desde nuestras posiciones. Variar sólo en la corriente de nuestro huracán, y pensar únicamente en lo que vendrá. Rastrearnos los recuerdos no nos sirve para mucho, sólo nos paraliza en la oscuridad de la noche. Sólo nos inmoviliza y nos hace sentir una distancia fría difícil de quebrantar. Todo pasó para mí. Quiero que lo sepas de manera clara. Y mi de...

Soma

Son las 4.30 y sólo puedo llegar a casa y comer, comer, comer...como si me fuera la vida en ello. Hay días, conversaciones que se podrían borrar. Me pregunto qué hubiera pasado si esos días no hubieran existido. Como como si me fuera la vida, para llenar esa sensación de estómago vacío seguido de náuseas. Como porque no puedo llorar más. Y me entra frío, mucho frío ante la falta, ante el vacío. Pienso que este frío, sentido tantas otras veces, sólo puede significar una cosa: que te irás, o que ya no estás. Tengo ganas de huir por miedo. No, la vida no es un juego. Nunca lo fue para mí, y ahora mucho menos.

Mares en calma

Hay cosas que las palabras no pueden captar. Es cuando llega el silencio de mil maneras diferentes, las frases que se quedan en los labios a punto de ser pronunciadas y nunca ocurren. Hay otras formas: las miradas, los besos, las zonas del cuerpo donde nos quedamos parados un momento apenas. Intento captar tu imagen en letras, pero se esfuma en el aire. Intento apresar sentimientos pero son más libres que las cadenas que impone el recuerdo, y debo dejarlos ser y marchar tal cual vinieron. He aprendido a no atar, pero giro mi cuerpo y te miro, y es entonces cuando queda grabado en mis pupilas el instante mismo en que abres los ojos al día (tus ojos casi verdes esta vez) y la mañana comienza para nosotros con dos sonrisas que se encuentran en la intimidad de un nuevo encuentro. Es entonces cuando pienso que no puedo retenerlo, pero volverá cuando te hayas ido, cuando estés lejos. Quedará para siempre, de alguna manera. Es entonces cuando pienso que hay cosas imposibles de borrar, de barr...

El sonido de un grito

Todo parecía tan fácil que asustaba. Su voz, su forma de mirarme, sus palabras. Todo parecía tan fácil como aprender a soltar. Pero me vi ahí, desnuda, en una mañana calurosa y preguntándome. Ellos bailaban junto a mí la noche anterior, todos mis demonios paseándose por la habitación. Los saludaba bajando la mirada, uno a uno. Los ya conocidos me asediaban sin cesar y entonces estallaba el huracán en el pecho. Esa forma de sentirse sabiéndose vacía. Miraba hacia atrás y notaba que cargaba con muertos demasiado pesados. Quería gritar alto, desgarrar el dolor de alguna manera distinta al llanto. Mostrar en mis ojos la batalla interna y que alguien los mirara. Pero nadie parecía entenderme. Sólo encontré consuelo en las letras cien veces escuchadas, en el rasgar de la guitarra, en la oscuridad de la noche. El miedo siempre viene con la duda, el miedo siempre lo consigue. Eso de dejarme quieta y perpleja, indefensa ante la cosa más simple. Demasiados velatorio, noches blancas y negras. Y t...

Acompañar

Hace mucho tiempo lo sentí también de esta manera. Loca, en torbellino, introduciéndome en camisas de once varas junto a alguien, en senderos que fueron caminos de rosas y espinas, y finalmente se bifurcaron. Todo tiene un sentido más allá del que nosotros podamos darle. Todo tiene un sentido, y hoy estoy en la nube nueve contigo, y sólo quiero flotar, elevarme, subir más alto aún, descansar mi cabeza sobre tu brazo, acostumbrarme a ti, a tenerte cerca y dentro. que te quedes. Como si fuera una tontería más en esta vida, como si no tuviera demasiada importancia. Que sonrías si estás a mi lado. Sé qué es esto. Y tenía ganas de encontrarlo. Tenía ganas de cruzarme contigo y que quisieras dar un paso más. Tenía ganas de verte, de tocarte, y de reír abiertamente frente a todo mi pasado. De mirarte y saberlo. Saber que quiero que me acompañes.

Flamenca

Desde mi fondo flamenco te veo apareciendo entre la niebla de tiempos extraños. La bruma no me impide observar tus ojos en la oscuridad, mirándome desde arriba, directo a las pupilas que te miran a su vez, ardiendo de un fuego que no es fatuo sino eterno y que crece con la luz de ellos puestos en mí. Quiero hacer un giro con la música, acercarme taconeando y subir los brazos altos para ponerlos sobre tu cuello. Y agarrando la falda con una mano, subirla lentamente y que me veas cómo se mueve mi cuerpo cuando estás cerca, cómo me queman los pechos y los besos que no son ofrecidos a ningún otro más que a ti. Cómo me pesa el lamento de no haber podido encontrarte sino ahora. Quiero quemar la furia y la razón sobre un suelo de madera, y con zapatos negros aplastar aquello que me queda del pasado para abrazarte esta noche un largo rato. Un largo rato que no pase mas que para dejar entrar la luz en un cuarto en llamas rojas, amarillas, y foráneas.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu ...

Por un momento

Estoy cansada. de acostarme una vez más con el peso de tu cuerpo sobre mí. Y si me duchara quizá tu olor, que ahora me acompaña como si formara parte de mi piel, quizá tu olor se fuera...Y no sé si quiero mantenerlo o alejarlo de mi mente. Me echa humo la cabeza cuando vuelven mil imágenes de ti, y la cama que arde como yo, las paredes que se estrechan en mi garganta mientras ahogo los gritos de saberte demasiado cerca. La duda es mi certeza en esta vida. La certeza que nunca quiero ver, que nunca puedo aceptar. No demasiado débil, no demasiado fuerte y siempre me sorprendo a mí misma ante el espejo de un baño preguntándole a mis ojos qué quieren hacer. Si hay muchas cosas dentro que salgan de una vez. Pero no esta sensación de un corazón encogido por el miedo de ver que acabo por no vivir y pasa el tiempo. Restringida es la palabra. Como cuando llamo a aquel número y una voz que no conozco me dice lo mismo. No quiero escucharla a ella, sino a ti. Y por qué hiciste aquello. Qué has hec...
Tú corrías a susurrarme palabras nuevas, pero eran las mismas y no te dabas cuenta. Mi oído, acostumbrado a captar aquellos matices que escapan a otros, te escuchaba desde la otra habitación, y mis labios sonreían en una mueca lateral, alzándose la ceja ante la broma. "No me cuentes..., no me digas..." Agarraba mi pelo y lo apartaba del rostro, sólo para poder ver mejor por si el oído me estaba fallando al percibir. Los sentidos engañan y también aquello que sentimos nos tiende a menudo una trampa. Sentada como flor de loto en el parquet de una casa conocida y extraña, parpadeaba ante el temor de que fueras también el mismo. Lo eras, de alguna manera, y eso era aquello que yo sabía sin saberlo apenas. Pero al alzar la cabeza tus ojos...tus ojos no eran del mismo color, ni tu piel tendría la misma textura...casi podía adivinarlo por tu imagen. "Entonces, ¿quién? y ¿por qué llamas a mi puerta?" Sin embargo los fantasmas no podían contestar, y me dejabas allí temblando...

Lo nuevo

Es extraño. Compartir. Que la vida cambie como si efectivamente fuera cierto aquello de que todo gira y vuelve, y recuerda a algo, y va creciendo. El cambio, en general. Que un día estés pensando en algo y al siguiente todo esquema se haya roto para volver a formularse esta vez en una hipótesis. Es la eterna duda, la interrogación. La adaptación quizá consista simplemente en dejarse sorprender, en aprender a esperar y a ser paciente mientras la actividad no cesa. En descubrirse sonriendo de nuevo, riendo de nuevo, llorando de nuevo...lo mismo pero distinto. Porque uno es distinto, porque el otro no será los que fueron aunque en algunos rasgos parezca que sí. Porque el pasado es importante pero debe tener su lugar bien asentado para poder dejar espacio a lo nuevo. Era cierto aquello de que cuando algo se cierra otra cosa se abre. Echar la llave a los fantasmas anteriores supone abrirse a un mundo que se nos descubre como lleno de puertas que contienen quizá emociones, vivencias...que no...
Háblame. No dejes de hacerlo. Aunque me calle. Respeta mis silencios. No utilices diminutivos. No me mires mucho rato. No me digas cumplidos. No te vayas. No me ilusiones. No te enamores. No me cambies. Sólo acariciame, hasta que pueda soltarme. Hasta que pueda dar rienda. No me ates. No quiero atarte. No quiero ahogarte. Me gustas tan vivo y latiente...Bésame. Pero deja que me evada un rato después. Deja que te sienta. Que te eche de menos. Verte imperfecto. Verte en la duda. Susúrrame algún día aquello del poema "mi estrategia es que un día, sin saber cómo ni cuándo, por fin, me necesites" No me invadas. Quédate. En tu espacio, el tiempo justo. Quiéreme. No dejes de hacerlo. No permitas que no pueda hacerlo. Túmbame a tu lado y abrázame el tiempo que me haga falta. Hasta que pueda dormir pensando que yo, que tú, que el que tú estés, que todo está bien. Que ya nada importa. Que no perderé. Que debo vivir. Que quiero seguir. Déjame a solas con mi maraña negra.

Imágenes

No le conozco. Aún no sé quién es. Se sienta a mi lado, muy pegado a mí. Es entonces cuando se quita las gafas de sol y llega a mi retina esa imagen, a la que mis ojos y mi cabeza dan la vuelta una y otra vez. Sus ojos sonrientes, llenos de luz, de vida, de energía, de un color gris azulado. Sus ojos cambian tanto como yo. Y me siento abrumada en ese instante eterno, mágico, de recuerdo. Ese extraño está días después penetrando en mis pupilas sin darme cuenta, de nuevo. Se mueve en la oscuridad pero decide encender una luz al fondo y acercarse una vez más. Su pelo despeinado cayendo ligeramente hacia un lado, sus ojos (...otra vez sus ojos), su piel blanca y sonrosada en las mejillas. Qué guapo estás, digo. Porque se me estaba escapando de los labios a la misma velocidad que su imagen entraba en mí y mis millones de neuronas la procesaban, activando quizá otras muchas que aún están acotadas por mi prefrontal. Y le muerdo la piel, porque no puedo soportar que algo me pueda gustar tanto,...

Montse

Querida Montse, donde quiera que estés, estas letras van dirigidas a ti... De alguna manera lo sabía. Había pensado en ti en esos días, sin motivo ninguno. Bueno, a menudo pensaba en ti. Te llevaba conmigo y eso me consuela ahora, saber que sigues a mi lado de alguna manera. Pero al enterarme esta mañana he sentido muchas cosas: he escuchado tu voz cansada al otro lado de la línea preguntando si yo era la psicóloga o la periodista. He sentido frustración por la cobardía de mi madre, que no devolvió la llamada a tiempo para que yo estuviera presente allí, con todos tus recuerdos en ese sábado de mayo. He seguido doblando un pantalón hasta decidir pararme porque la pena me ha invadido. Ahora se ha convertido en lágrimas que me hacen pensar en la vida, en las injusticias, en el aprendizaje y el crecimiento. De eso hablábamos, cuando tenías fuerzas para llamar. Siempre pasabamos al menos media hora conversando. No, no necesitabas un psicólogo. Tú eras fuerte. A veces más fuerte incluso de...
Sales muy guapo en las fotos. Te pusiste la perilla de otra manera que te favorece. Pero qué pena cuando me doy cuenta de que no puedo amar tu rostro ni un instante más, que lo que fue pasó, y que nos perdimos en alguna parte del camino mutuamente. No puedo decir que no siga pensando en ti de vez en cuando. Llegas desde el fondo de alguna canción y entonces el día se pone más gris y mis ojos más tristes. Supongo que siempre es frustrante lo que nunca pudo ser a pesar de los intentos. Supongo que aún guardo buenos recuerdos de un verano paseando en descapotable, junto a ti a todos los sitios, y siempre riendo los dos por algo. De verdad que lo siento. No haber podido más. Pero nunca estuve hecha, en realidad, para aguantar. Esta mañana te besaría una vez más con esta canción de banda sonora en el encuentro. Me despertaría junto a ti, te abrazaría, olería tu pelo recién lavado, tu piel morena. Te sonreiría una vez más, te gastaría cualquier broma por escucharte reír como un niño travieso...
"Solía vivir sola antes de conocerte" Pero a partir de aquel momento ya no pude más que sentir que éramos como un alma dividia en dos. Y cuando perdí tu parte me pregunté continuamente qué pasó. Vagaba por el mundo, desesperada, intentando encontrarte en un abrazo efímero, en un beso vacío. Pero no estabas ya. Nunca estabas en aquellos parques soleados, cuando sentía que no pertenecía a ninguna parte más que a la parte de tu alma que faltaba. Cuando caminaba sin rumbo y todo daba vueltas a mi alrededor, gritando en silencio tu nombre, del mismo modo que Eco se convirtió en el repetir de un lamento sin sentido, que nadie escuchaba. Tuve que mirar entonces dentro, y seguir tu consejo de que las respuestas siempre están en el interior. Y explorando las zonas más oscuras sólo podía encontrarte a ti iluminado. En los lapsus, en los sueños...como si fueras yo, sin serlo. Comencé entonces a ser esa persona que solía vivir sola antes de conocerte, y pasé a comprender que había otra ...

Lo siento

Tengo ganas de llorar. Y no me entiendas mal. Es sólo que siento una pena en el pecho, una angustia de la que es difícil hablar. Es sólo que pienso en cómo estarás, y te recuerdo besándome mientras sonríes, cuando yo ya estaba lejos de compartir esa felicidad. Dicen que uno debe mirarse al espejo y decidir, y eso hice. Pero me pregunto qué haces ahora, cómo te sientes, si piensas en mí o me estás olvidando. Si te habrás empapado en algún momento de mis labios, de mi cuerpo, de mi olor y de mi risa. Si echarás de menos mis caricias, la forma en que nos movíamos juntos cuando conseguíamos unirnos en aquella horizontal azul. Me pregunto si te estarás preguntando. Yo no tengo respuestas aún, y quizá nunca las tenga. Por eso quiero decirte que lo siento, que me perdones por huir así, pero necesitaba ver la luz de un nuevo día, y no podía hacerlo contigo de la mano.Me pregunto si conseguirás amar después de unas cuantas, como tuve que hacer yo al final. Si te habré marcado o ayudado a aprend...

Tu sonrisa

Cierro los ojos. Está oscuro aquí adentro. Muchas cortinas corridas, muchos símbolos sin traducir, muchas sensaciones incompletas. Volveré a cerrar los ojos. Sólo así, quizá hoy, pueda imaginar. Imaginar algo distinto. Una luz, un enorme foco de luz que alumbra mi cuarto de noche. Tu presencia. Tu cuerpo. Tus manos dispuestas a entregar. Tu voz incierta. Tu sonrisa. Tu sonrisa...abierta, cercana, sincera. Una promesa en el aire y la ausencia de certezas que me llevan hasta a ti. No puedo dejar de pensarte ahora. No quiero que se vaya flotando entre el humo esa imagen tuya, tan fresca, tan dulce, tan entera. No puedo dejar que me entorpezcan mis miedos, mis dudas, mis fantasmas. Quiero verte sonriendo para mí, poder acercarme a tocarte la piel y quemarme contigo. Perderme contigo. Encontrarme contigo. Y aún así...poder ser también sin ti.

No way

Lo intenté y lo siento, but there's no way. Poner las cosas en palabras, no hacerte daño, no culparte. Intenté alejarme poco a poco y avisando. Intenté volver a sentir, quererte, poder estar y seguir siendo yo, pero no hay manera. Yo sólo soy feliz en el sol, y tú hace tiempo que sólo eres niebla y bruma. Hace tiempo que decidí vivir y lo tuyo se acerca a lo oscuro y a la muerte, de la que huyo si me pisa los talones. Ninguna forma hubiera estado bien cuando uno debe escuchar un no difícil de aceptar. Nada hubiera satisfecho tu angustia ante la pérdida, ni que estuviera ni que no. No hay palabras que puedas entender desde la distorsión que sacas hacia fuera por no poder hacerte cargo de lo que eres y generas. Y yo no puedo. No puedo cargar con un niño ni con un muerto a mis espaldas. Pero ahora mismo, en este instante, mi corazón está contigo y deseando que algún día lo entiendas, que seas feliz como yo lo seré si me alejo, deseando que te encuentres más allá de mí, como yo lo hago...

Decisiones

Hace un año alguien me envió el video del discurso de Steve Jobs en la universidad de Standford. La etapa de mi vida en la que me encontraba era incierta, y lo cierto es que tampoco han cambiado mucho las cosas. Pero en aquel largo discurso conseguí emocionarme, conseguí pensar, y me quedé con más de una frase. La final, "stay hungry, stay foolish" (sigue hambriento, sigue alocado) se repite hoy en mi mente como si de un mantra se tratara. A veces da la sensación de que en la vida no se va a ninguna parte. Hay etapas en la que todo es un gran paréntesis, nada sucede, seguimos en lo mismo, con las mismas cosas que no nos gustan, también de nosotros. Pero si algo he aprendido hasta ahora, conectando los puntos hacia atrás, como dice el discurso, es que todo va cambiando aunque sea sutilmente. Y un cambio llama a otro, y finalmente vamos construyendo un camino propio lleno de decisiones (más o menos acertadas)que forma nuestra historia. Por eso es importante elegir las actitud...

Maybe

¿De qué color son? ¿verdes, miel? ¿qué hay dentro, en la pupila, en el centro, en la profundidad de una mirada? ¿Cómo describirlas sin caer en un error? ¿Cómo leer entre ellas? Quisiera poner delante un papel en blanco en el que pudieran reflejarse y escribir miles de líneas en tinta negra y líquida. Tus mejillas rojas, tu sonrisa abierta...Entro en apnea si te miro mucho tiempo de seguido. Comienzo a preguntarme quién eres, de dónde vienes, qué haces ahora y qué harás después. Quizá sea cierto...eso de las segundas oportunidades, de las cosas que se repiten, de las constantes pruebas de la vida. Quizá se trata de seguir sabiendo, de continuar, de recordar y renovar. Quizá... Sólo sé que vuelvo a sonreír y que reconozco este estado de quietud de quien calla más que habla.

mi cuarto contigo

Tendría tantas cosas que decir..y sólo se me viene tu canción a la cabeza. En mi pequeño rincón contigo te las contaría todas. La música me contiene ahora, en esta etapa en la que noto tu ausencia más que presente. Utilizo el alcohol para taponar. Botellas abiertas que dejan escapar el gas de dentro. No hay palabras ni conversaciones con sentido. No hay más que vacío si miro adentro y quizá llevas razón en que necesito un viaje. Un viaje a lo más interno que me haga entender por qué sigues rondando por ahí, en ese cuarto que comparto sólo contigo todavía. Vivir en la noche es más cercano a la muerte que a la propia vida. Vivir pensándote es más cercano a repetir que a evolucionar. Pero te me vienes en los peores momentos. Tú diciendo muy de cerca "mírame", enseñándome a sentirme acompañada y a sentirte a ti conmigo. Y ahora sé que no hay un más allá, que toda mi vida es despedirme, alejarme, no poder sentir. Se me escapan lágrimas conduciendo y pienso en accidentes, en giros ...

Sueño

Estabas recostado sobre un sofá, con los ojos cerrados y las manos entrelazadas sobre el tronco. Yo me acercaba a ti con la intención de darte un beso y te decía que nos fuéramos a descansar a la habitación con el colchón blanco. Esta habitación era más bien un agujero dentro de una casa, cuya puerta no era más que una cortina transparente corrida hacia un lado, y un colchón de aire y transparente también se situaba a ras de suelo. Entonces entreabrías los ojos y me decías "estoy cansado" y me alejaba al escuchar tu respuesta. Después una escalera por la que voy descendiendo. Me siguen gatos, muchos gatos. Cientos de ellos a mi alrededor. Se frotan contra mis tobillos y se meten entre mis dos pies, impidiéndome caminar bien. Uno de ellos se enrosca especialmente en mí. Yo quiero que desaparezcan, que me los quiten. Siempre pensé que los gatos son traicioneros, que se muestran cariñosos para meterte el zarpazo después, cuando se han ganado tu simpatía. Había allí otra person...

Tu voz

¿Será tu respuesta? Buscaba aquel lugar en el que solíamos llevar la voz más allá de las colinas, pero después de muchos años es ahora terreno acotado, finca particular. Así que me he decidido a seguir caminando hasta encontrar un llano a la sombra que fuera mi rincón en esta tarde. Pretendía ser tan clara como el sol que brillaba en lo alto, y sólo escuchaba el silencio interno, roto por el canto de unos pájaros que alzaban el vuelo a lo lejos y que me han recordado a ti y a mí en este momento. Ha sido entonces cuando he pensado aquello de que la felicidad no es plena si no es compartida, y decidida a intentar que estuvieras conmigo, he conseguido conectar. Rezaba mientras lo intentaba que conectaras conmigo, con ese deseo interior en el que tanto creí en otros tiempos, y ha sido así. Interrumpiendo tu momento me has dejado colarme en tus pensamientos, en ti pensando, pensando para devolverme algo en mitad de aquella duda eterna. Tus palabras grises me han salvado de la bruma, y ya e...

Encontrarse

Acércate más, de manera que nuestros cuerpos lleguen a ser uno solo, se fundan, se eleven como en mi sueño en medio de una multitud que nada sabe de nosotros, de quienes fuimos y de quienes seguimos siendo aunque nos empeñemos en lo contrario si nos miramos de cerca. Déjame por una vez permanecer un tiempo más en tus ojos, navegar por tus mares profundos, mantener la cuerda y no cortarla, y caer contigo en espiral hacia lo más oscuro. No me cortes las alas cuando intente elevarme hasta ti y agarrarte en el vuelo de los pájaros que rompieron el cascarón alguna vez. Encuéntrate conmigo contra todo pronóstico, en cualquier campo abierto o bosque frondoso. En cualquier día de este mayo que se hace eterno, o en junio, o en noviembre... Pero vuelve a mi lado. Porque si dejo de escuchar dentro de mí tu voz todo se vuelve vacío que no contiene ni sostiene nada. Porque si dejo de creer en ti te perderé en este mundo loco que no permite el recuerdo ni el echar de menos. Me perderé al perderte d...

No existimos

No existimos mas que en un imaginario. Un espejo en el que sólo individualmente nos conseguimos reflejar. No existimos mas que en un beso furtivo, en un qué tal, en un comentario sin mayor sentido. No existimos mas que en una cama revuelta, en noches a destiempo. No somos una primavera, ni siquiera un verano, ni un futuro próximo. No somos mas que dos extraños extrañados de seguir encontrándose sin llegar a hacerlo. Preguntándome por la conexión que nos une, si es que nos une algo, te apareces en imagen para permanecer callado. Entonces quiero salir de la escena agitando la mano sin volverme, caminando en otra dirección. Olvidándome de que algún día te eché de menos, porque has conseguido fragmentar las emociones en tu constante ausencia. Y yo he conseguido aprender a vivir sin que seas parte importante de mi historia, sin compartir mis ideas y mis pensamientos, sin meterte de lleno, sin darte nada, sin esperar nada ya mas que el día en que finalmente nos digamos adiós sin lamentarlo. ...
Tenía ya unos 20 años cuando yendo en el autobús me hice un esguince de rodilla, de esos que se hacen los futbolistas (ligamento interno o algo así). No sabía si sentirme ridícula por el motivo de que se hinchara como un globo o afortunada por no haber tenido mayor probabilidad jugando al fútbol. El caso es que sí sentía dolor, y mucho. La mujer a la que le eché toda la culpa por no querer levantar su enorme trasero del asiento para dejarme pasar a mi lado de la lata de sardinas, me miró y me preguntó ante mi expresión "¿estás bien?" A lo que directamente no pude ni contestar (por las ganas de morderla y contagiarle la rabia). Debían ser las siete y media de la mañana y me esperaba todo un día a 40 kilómetros de mi casa, moviéndome de una clase a otra. No sabía exactamente qué me había pasado, así que decidí llamar a mi madre (que por supuesto ya estaría despierta) para contarle lo ocurrido. Mi madre, evaluando su propia mañana, me respondió que aguantara un poco (hija mía, q...

Percepciones

Hoy estoy de pocas palabras. Dicen que quien calla otorga...No estoy segura. Sólo sé que si ahora tuviera uno de esos caleidoscopios que tanto me entusiasmaban de pequeña, me pasaría el resto del día mirando por ese agujero y alucinando miles de colores y figuras posibles...como si existiera otro mundo con otra percepción distinta.

Hay un silencio

Hay un silencio que me acompaña. Sentada en una silla negra reclinable, el aire llega hasta mi piel y me estremezco. Es entonces cuando cierro el libro, quedándome quieta ante mi propio mutismo interior. Me pregunto qué hace allí, ese silencio abrumador. Sé que si tuviera que comenzar a hablar en ese momento no podría salir ni un solo sonido de mi interior. Como si todo se hubiera vaciado y no fuera capaz de pensar en nada. Como si el tiempo se hubiera congelado en mis venas, junto con mi sangre. Mis piernas suaves, mis brazos fuertes, son un sostén inquebrantable. Me duelen y los siento más aún, soy consciente de mi límite externo. No obstante, hacia dentro hay miles de cosas fluyendo que no puedo identificar. Por eso callo. Porque hay palabras que nunca debieron ser nombradas, y construcciones gramaticales que no son dignas de mención ahora, si no pueden explicar lo que hay de verdad en mi interior ante la presencia de mi vida. La extraña vida interna que se me lee en los ojos y en l...

Atrapada

Cómo volver a susurrar palabras y que suenen sinceras. Cómo creerte, cómo saber si lo que dices es cierto o intentas una vez más adornar el momento. Cómo olvidar el daño, el miedo, la inseguridad generada por todas tus traiciones sucesivas. Cómo hacer para escapar de una historia pasada y dejarla simplemente estar. No tengo respuesta. No puedo escribirla, ni siquiera pensarla. Las palabras contigo adquirieron ya otra dimensión. Sólo siento esta idea girando en círculos concéntricos en mi interior. Y no puedo emocionarme, ni dejarme llevar sin mayor peso, ni decirte adiós. Estoy atrapada en tu propuesta como si de un laberinto se tratara. Rodeada de muros de arbusto, pero sin saber qué calle tomar ahora. Así que me paro donde estoy, me siento en el suelo y dejo que el aire me roce la piel. Se trata solo de respirar. He optado por no intentar entender cómo es que ahora, cómo es que así, cómo es que pretendes hacer para quedarte y que yo esté. He optado por cerrar los ojos y soñar, por no...

Mi pregunta

Cuando te pasas toda la vida esperando a que llegue un momento (uno, concreto, idealizado, perfecto) y de repente te llega, te das cuenta de que nunca será tanto como imaginaste, ni tus expectativas podrán llenar los huecos que a la realidad le falta, aunque pongas toda tu ilusión en intentarlo al menos un instante. Compramos motos sin manillar y demasiados cuentos en determinadas épocas, y nos hartamos de consumir películas de amor que nos llenaron de pájaros la cabeza. Quizá madurar implica perder esa intensidad que te caracterizaba precisamente por el orgullo que te generaba saber que la tenías y lo molesto que resultaba para los demás verte disfrutar tanto de algo. Quizá implica estar pensando siempre en las consecuencias, mirar hacia el futuro y preguntarse, y seguir preguntándose sobre el presente una y otra vez (¿es esto lo que quería?) Me doy cuenta de que soy especialista en encerrarme en cuartos de baño para llorar con un cigarro al lado todo lo que me prometieron y nunca fu...

Continuidad

Cuando uno siente a su alrededor tantos cambios a veces es una sensación extraña esta de la continuidad. Tú me llevas hasta ella con lo que fuiste y lo que sigues siendo. Estuviste en muchas cosas y por eso, al leerte, lo recuerdo todo y me doy cuenta de que te echo en falta. Eres un poco el hilo conductor de quién he sido yo, de hasta dónde llegué. Eres quien habla poco, pero quien siempre me dio los mejores consejos, que nunca consigo olvidar de forma literal. La primera persona que me cogió el teléfono aquel fatídico día de abril, cuando mi mundo por primera vez se iba cayendo a pedazos. Y tú me contuviste en tu abrazo nocturno, en tus palabras, en tus silencios. Cuando más perdida me sentí siempre pude recurrir a ti, y ese día sentada frente a ella, ante la pregunta por mis amistades, fuiste uno de los pocos que nombré, en mitad de mi mayor caos mental y mi mayor crisis. Por eso me rompo ahora ante tu ausencia. Porque me faltas en estos días extraños. Porque sé que me acompañas, y ...

6 de mayo

Te esperaba sentada en una terraza una hora más tarde de lo previsto. Llegaste, como siempre, caminando con prisas y con una cantidad inmensa de palabras que se atropellaban unas a otras. Te sentaste frente a mí, pero tu pierna rozaba la mía por debajo de la mesa, como en un intento de acercarte cada vez más. Yo, callada y en mi línea, te escuchaba. Muchos proyectos, muchas ideas, mucha vida. Me vendías una imagen y esperaba mi turno. Te inclinabas hacia delante al hablar, y tu cuerpo temblaba. Quizá por frío, quizá por ese encuentro. Después proponías más sitios, como si no quisieras que aquello terminara nunca, y acabamos en un bar muy de tu estilo. Las cervezas me habían soltado la lengua, y en la puerta te arrimabas con ese gesto tan tuyo, y yo tenía la sensación de conocerte de siempre. Frente a nuestro antiguo colegio rememoramos viejos tiempos, hablamos de nuestras vidas, de nosotros. Nos dieron las tantas y decidí que ya era tarde para otra. Me acompañaste hasta el coche y te a...

Corazón en fuga ("Quién fuera" Silvio Rodríguez)

Estoy buscando una palabra en el umbral de tu misterio. Quién fuera Ali babá quién fuera el mítico Simbad quién fuera un poderoso sortilegio quién fuera encantador. Estoy buscando una escafandra al pie del mar de los delirios. quién fuera Jacques Costeau quién fuera Nemo el capital quién fuera el batiscafo de tu abismo quién fuera explorador. corazón, corazón oscuro, corazón con muros corazón que se enconde corazón que está dónde corazon, corazón en fuga herido de dudas de amor. Estoy buscando melodías para tener cómo llamarte. quién fuera ruiseñor quién fuera Lennon y McCarthney Sindo Garay, Violeta, Chico Guarte quién fuera trovador. corazón,corazón oscuro corazón con muros corazón que se esconde corazón que está dónde corazón, corazón en fuga herido de dudas de amor.

Viento

Quizá, como decía aquel poema, "yo no puedo darte más...no soy más que lo que soy" Y espero a que, lo que soy, te satisfaga. Si no es así bastarán los abrazos, las miradas, las ilusiones perdidas en el tiempo. Seré un tibio recuerdo que pase desapercibido entre otros tantos. Pero en el fondo yo quiero ser lo que tenga que llegar a ser, y jugar a pensar que puedo averiguarte las caricias y los deseos, y que puedo también serlos. Mientras, la vida se me presenta como una pluma que va escribiendo sola en el papel. Borrones, arrugas, manchas...Nadie sabe hasta qué punto me puede costar ser un beso, o una almohada sobre la que recostar la cabeza, un capricho o un algo eterno. Nadie sabe hasta qué punto a veces sólo deseo ser el viento...rozar tu pelo un instante para después acabar siendo partículas en movimiento que no terminan de posarse. Y encontrarme en todos lados y en ningún lugar concreto.

Arena

No había quien parara la atracción, es cierto. Ambos nos sumergimos en un mundo en el que todo giraba en torno al otro. Pero tus dudas, tus idas y venidas, tu indecisión, acabó por dejarme tan fuera de juego que ni con toda mi capacidad de tomar las riendas pude construir un castillo que se desmoronaba por momentos. Congeniábamos, sí. Podíamos reírnos durante horas, parar y charlar a ratos. Me seguías en mis silencios y divagaciones, y siempre ponías un punto de paz a mi huracán, mientras cocinabas tranquilo y yo no podía parar mi verborrea. Me gustaba tu velocidad, tu sensación de ser invencible, de ser eterno. Desde tu grandilocuencia te admiraba, hasta que se convirtió en una particular lucha de poderes. Nadie podía brillar más que tú, y nadie podía brillar más que yo, así que nos íbamos puliendo poco a poco hasta perder lo que más nos gustaba de nosotros. Tú querías seguir viendo ese brillo en mi mirada, pero me solía cansar escucharte hablar durante horas. Me cansaba que no llegar...

Palabras calladas

Sólo acércate, muy lentamente. Haz que el tiempo te recuerde más de lo que mi memoria pueda hacerlo mañana. Deja tu huella personal e intransferible utilizando un gesto, encadenando palabras, mirándome mientras todo gira alrededor, ambos pegados al eje de una vida cuyos caminos no pueden adivinarse. Pero hazlo tú, adivina mis gestos, mis caricias ocultas, mis rincones claroscuros. Adivina dónde escondo lo que yo no sé. Dónde me siento feliz o desgraciada. Cuida que siempre tenga de ti un momento en el que poder tocar el cielo con los dedos, en el que poder elevarme sobre mis pies como si fuera un baile delicado y suave hacia la propia extensión. Deja que crezca en mi espacio, que yo sea más allá de mí. Deja que no tenga miedo de que estés, o que no estés. Que pueda imaginar ese instante en el que ambos queramos, simplemente, seguir siendo juntos. Deja que el único silencio entre nosotros sea el que dejan tras de sí estas palabras calladas.

Lo que no fue

Se pierde una voz entre los días. No me atrevo a intentar recuperarla por si llega ese momento en el que rompe el aire la emoción y la voz tiembla y se apaga. El instrumento que vibraba tiene ganas de callar. Tiene ganas de erigir un monumento al silencio, un monumento al final, un monumento a tu cuerpo. Si las llamas de frases susurradas hubieran permanecido encendidas toda mi piel hubiera terminado por arder en fuegos inextinguibles. Hubiéramos terminado quemándonos en la hoguera, como si de un gran pecado se tratara. Se mezclaban arte y dolor en nuestras formas. Se mezclaban reencuentros y despedidas. El caos anidaba nuestras mentes, y entre el ruido preferíamos lo impulsivo y lo fugaz. Pero no sintonizábamos más allá. Nunca fuimos capaces de conocernos, de compartir, de hacernos felices. Como si nos hubieran arrancado algo de dentro, imaginábamos el amor en el pasado de otros labios. Y los nuestros callaban los secretos por temor a descubrir la gran farsa en la que nos creíamos a s...

Desamor

Y morderme los puños por no pensar en ti, y golpear paredes, o almohadas, o recuerdos. Dicen que las lágrimas son intentos de sacar, cual cuerpos extraños, las imágenes de otros que hacen daño. Pero tú nunca serás un cuerpo extraño y por eso no puedo llorarte. Ahora no consigo traer a mi lado tus labios, tus maneras, tu voz o tu forma de mirar. Ya las manos tuyas me abandonaron la piel, y dejaste de ser la huella sobre mi vientre. No recuerdo ni tu olor, ni tus palabras, ni quién eras. Te quedaste inmóvil en el quicio de la puerta y yo la cerré bruscamente para que no me inundara tu ser, inventado en realidad por mis anhelos y mis faltas. He querido decirte adiós sin pronunciarlo, y el resultado ha sido sólo silencio de nosotros. Cuando vuelves lo haces sin saber exactamente en qué o para qué. Sólo incordiando con lo que ya no es. No puedo sentir entonces mas que las ganas de golpear mi vida una vez más con tu entrada en escena, o golpear en todo caso la pared, por querer morirme lenta...
Eres el Hamlet de Shakespeare. La eterna duda entre el ser y no ser, y cómo seguir siendo. Eres la sensibilidad camuflada de defensas. El misterio de lo desconocido. Algo inquietante, asombroso, variable. Eres el progreso hacia el pasado. Las palabras camufladas, esa máscara tras la que te escondes por no gritar algo entre susurros. La interrogación y el temor. El límite de lo prohibido y deseado. El que nunca sabe si sabe lo que debería saber. Apareces y desapareces en un tremendo acto para ti mismo, que acaba con tu mutis por el foro si entra en escena una protagonista o dos. Eres la triangulación sin acabar. El mar que cambia de color según las profundidades que muestre a los ojos de quien se encuentra esperando en la orilla. Eres mi fantasma más desconocido. El dilema entre el ser y el tener, entre el imaginar y el hacer. En tierra de nadie te quedas callado por si de repente por tu boca salen palabras que nunca quisiste escuchar.

Me pregunto

Se me juntan palabras, ilusiones, ideas, soledad. Se me junta todo, pero más que nada aparece el sol en un horizonte nublado. No fui experta en terminar lo que empecé, ni en responder a preguntas sobre quién eras. Contengo mi intensidad y mis maneras, mi interés y mi impaciencia. Contengo mi ser para que no vuele junto a la idea de ti, junto a la idea de una representación que nunca será igual a la correcta. Pero te imagino, y no puedo evitarlo, como una enredadera llena de flores en esta primavera que no llega. Tus ojos sobre mis palabras, sobre lo que yo soy a través de lo que escribo. Te intento averiguar: tus pasos, tus gestos, tu forma de querer, si en este instante estás solo o acompañado, o en qué piensas. Te intento encontrar en los posos de un café que se quedan en el vaso, como si no fueran nada en realidad. Te intento alcanzar con esa frase de alargar la mano y tocarte, tocar mi fantasma y el tuyo. Esperar que coincidan en un instante mágico. Esperar que se reconozcan como d...

Un mal comienzo

Me desvelo a las seis y media de la mañana porque te me has colado en la cabeza sin permiso. Tú y todos tus recuerdos. Tu imagen, tu risa, cosas que vivimos juntos. Decido bajar a comer algo de chocolate mientras veo amanecer lentamente (todo lo que puede amanecer en un cielo nublado) Y poco tiempo después estoy tumbada sin poder dejar de pensar, en lo que se suponía mi intento por quedarme dormida debido a mi incipiente dolor de cabeza. Pero decido levantarme, porque para dar vueltas, las doy paseando. Entonces me digo que quiero cambiar de look, pero parece que hasta mi pelo se resiste al cambio y ocurre que, como dirían los expertos, me escupe el tinte. Y vuelve a ser casi negro otra vez cuando había elegido un color tirando a ámbar...que alguien me explique estos fenómenos porque comienzo a pensar que sólo me pasan a mí. Mientras pienso en denunciar al fabricante al menos me queda la alternativa de tomar un café con una amiga y cotillear un rato, pero en ese momento suena mi móvil ...
Me invento para no acabar. Algunos dicen que me volveré loca. Yo pienso que es difícil que, después de tanto, estuviera completamente cuerda. También creo que la mente es eso: una cuerda floja, y nosotros los equilibristas sobre profundos abismos, de puntillas pasando siempre de un lado a otro intentando no caernos. Creo que abrir puertas inconscientes y expresar su contenido significa estar más cerca de sostenerse sobre la cuerda de que caer al vacío. Si el vacío es aquello desconocido, profundo, misterioso...mejor conocerlo para saber bien sobre qué tipo de material deslizamos nuestros pies a cada momento. Las personas más integras son las más relajadas, las menos estiradas, las que se permiten el humor en los peores momentos, las que hablan del tiempo en funerales, y de la vida en los cafés. Las personas más cercanas al punto medio son las que han conocido a fondo los extremos. Las que han oscilado más de un lado a otro, las que han aguantado más el viento en esa cuerda. Las persona...

Niebla

Cuando despertaba en California siempre había niebla. Una de las grandes satisfacciones del día era esa: despertar en una casa desierta, salir a una terraza de madera suspendida sobre un frondoso bosque de altos árboles, y contemplar cómo amanecía en la bahía de San Francisco sin poder ver apenas la ciudad a lo lejos. Me sentaba con el primer café de la mañana y el cigarrillo, y se acercaba a la cristalera Pumba, un Golden Retriever sediento de cariño y atención. Ladraba suavemente para que le abriera. Era quizá el único al que permitía tumbarse a mi lado para compartir la escena. Acariciaba su pelaje largo y tostado desde mi soledad invadida por su presencia silenciosa. Y pensaba entonces que, con distancia, mi mente se abría al presente y todo lo anterior quedaba lejos y olvidado, como si hubiera sido un mal sueño. Era feliz en ese instante que quedará en mi memoria como eterno.

Recordaba

Yo quería que estuvieras en aquel atardecer de notas y voces llenando silencios internos. Quería girarme y verte, encontrarme con tu mar calmado para poder compartir la bruma, la sal en la piel, la humedad del llanto. Pero no estabas, como otros muchos...Tantos que no me alcanzaba la memoria para todo el recuerdo. Tú, sin embargo, atravesando el tiempo te colabas en el auditorio y escuchabas junto a mí, porque yo te lo enviaba con energía adonde quiera que estuvieras entonces. Te decía "¿te acuerdas de aquel concierto de flamenco?" Te preguntaba si te estaba gustando y respondías con una sonrisa. Me cubrías los hombros con tu abrigo al notar mi frío. No me dejabas temblar. Pero lo cierto es que no estás ya en ningún atardecer, ni puedo con mi voz alcanzar tu mirada. Ni puedo convencerte de que escuches las palabras que nunca fueron dichas. No puedo hacer que estés en el presente. Pero me queda aún un último intento de hacer que este vacío se haga menos intenso, de que tu olor...

Ella

Era fácil y difícil a un mismo tiempo. Sentía que cortaban un cordón, casi umbilical, casi nutriente. Que un punto de anclaje al mundo se evaporaba con el tiempo y la distancia. Sabía que hay múltiples caminos, y que uno sólo puede ponerse sus propias botas. Reconocía aquella sensación de nostalgia por querer ser feliz, por haberlo sido antes y no ahora. Entendía que todo cuesta un esfuerzo, y que lo más fácil no siempre es lo mejor. Que debía entonces abrir una nueva puerta, una puerta sólo suya, y dejar de soñar con casas derrumbadas para tener una nueva llave entre sus manos. Podía pensar en él y darse cuenta de que lo que parecía ser no siempre acaba siendo. Dejar de intentar entenderle, y desviar la mirada de aquella carretera oscura a ninguna parte. Dirigir los faros hacia el otro lado. Entendió que no hay otra forma de encontrar una ilusión que dejar atrás anteriores ilusiones, y hacerlas un monumento para no dejar pasar nunca lo que fue, para poder visitarlas en algún lugar con...

Melancolía

"..En la melancolía la pérdida se ha hecho tan presente que ya no se acierta a buscar algo en forma de falta. Por ello el deseo no arranca, pues se siente bloqueado, saturado y obstruido como si estuviera en posesión hasta de lo perdido. De este modo, en vez de atender a la falta para tensar el arco de la desilusión y volver a reencontrar en un sucesor lo que se ha perdido, se tropieza con una montaña de residuos y con todo aquello que conforma lo más abyecto del mundo. Melacólico, en su sentido estricto y en su nivel psicótico, es por tanto el que ante determinadas pérdidas se desinfla y afofa, sin asumir la experiencia y dejando una vía abierta por donde la libido sangra sin parar. Así queda condenado a perder las fuerzas, a convivir con los desperdicios y a volverse incapaz de reanudar la existencia como si se hubiera suicidado mentalmente por no poder matar al muerto con el olvido. El melancólico, concluye Freud con una frase soberana, Sabe a quién ha perdido pero no lo que c...

Al mal tiempo buena cara (al menos en la foto)

Cuando me veo en las fotos pienso muchas cosas...mmm...se me ocurren: que la piel la tenía mucho mejor (¿será el tabaco o los disgustos?) que me veo con un brillo en los ojos de tiempos mejores, que suelo salir con gente o que hay alguien siempre que me mira con buenos ojos a través del objetivo...miles y miles de recuerdos, momentos encapsulados en un 10x15 que llevan a otros tantos...Pero sobre todo he pensado que fui feliz. Fui muy feliz. Al contrario de lo que mi pesimismo me recuerda a veces cuando se levanta a mi lado en la cama...el muy pesado. Eso me abre las puertas a la posibilidad de que, con todos los años que me quedan de vida, exista una alta probabilidad de que se cumplan muchos refranes castellanos y acabe teniendo la vida que siempre quise. Si incluso los tontos tienen suerte...¿por qué no la vamos a tener los demás? Hay que confiar, en tiempos de crisis, en que de todo se sale...y como añade un amigo mío: "Victorioso!"

Al mirarte

Qué bonito leerte de nuevo. Qué bonita la anatomía de un gesto. Qué bonito que alguien te mire así, viéndote más allá, intentando adivinarte e interpretar tus silencios. Qué bonito que decida devolverlo, hacerlo eterno entre palabras que contienen lo que pocos ojos ven. Qué bonito que alguna vez me miraras de esa manera, que yo te despertara curiosidad...Hay bellezas que no capta mas que el que está acostumbrado a contemplar sin juzgar. Y tú de repente sales por la calle del medio, paseando en un atardecer. Mientras yo miro hacia el suelo por no mojarme una vez más los pies, tú estás contemplando un paisaje en el que yo no caigo: una luz, unas nubes de fondo, el reflejo del último sol del día sobre el agua...Tus ojos nunca miran lo que otros miramos, ni tu mente se queda en aquello en lo que otros nos quedamos. Tú eres práctico y poético a un mismo tiempo. Si quieres buscar un lado, lo buscas en la belleza o la ironía. Pero después lo dejas ir. Porque no hay otra manera de seguir vivie...

Una letra

Coge la guitarra en mitad de una tienda y se pone a cantar una canción que dice algo así como "yo simplemente te vi" y algo de no haberse portado bien conmigo...ya la he escuchado antes en su voz, pero quedo fascinada una vez más por ese arranque artístico (el sonido de las cuerdas de guitarra me hacen salir a ciegas de mi madriguera) y pensaba que yo estaba pensando en esa letra mientras le miraba de espaldas. Pensaba en qué estaría pensando él y me di cuenta...me di cuenta entonces de que el vacío existe, existe incluso en ciertas personas, ese contenido de nada y de silencios y de ausencia de respuestas por una ausencia de preguntas...existe ese momento en el que yo estoy digiriendo la letra, confundida, y él simplemente mira desde sus cuencas sin vida. Puede alguien pasarse el resto del tiempo sin ser, por no querer encontrar su verdadero ser. Y cuando se cruzan en el camino...he aprendido algo: sal huyendo. Porque todo el simbolismo se vuelve abstracto, imposible de inte...

Bruma

Nunca me ha costado mucho pensar. Pero hoy incluso llega a dolerme la cabeza cuando lo intento. La bruma alcanza cotas insospechadas bajo cielos despejados o casi despejados afuera. Entiendo hoy cómo pudieron sentirse las personas que me hablaron de ella alguna vez. Y también creo que suele ocultar el descubrimiento de una verdad complicada de asimilar. Casi como una defensa. Hoy, al menos, no me voy a preocupar por despejarla. Ya habrá tiempo. La vida está hecha para los que saben esperar.

Vacío

Intentaba escribir algo poético que pudiera explicar algo tan simple como el vacío. Y cuando pensaba en vacío me lo representaba como ese momento. Es el momento a solas de la noche, de meterse bajo un nórdico después de un día de frío. Pero en ese momento el vacío se me aparecía como una fantasía. Una fantasía que ocupaba tu ausencia y la llenaba de ti. Imaginaba que al girarme sobre mi hombro izquierdo ocuparía por fin mi lado de la cama. Y tras de mí, tu cuerpo, tu olor, tu piel, tu aliento en la nuca. Entrelazabas las piernas como lo hacías antaño, y me envolvías con tu brazo fuerte, cogiendo mi mano a la altura del corazón. Yo la llevaba lentamente hacia mi rostro. Siempre tuve que dormir con algo que me rozara el rostro (en otra época que ahora conozco bien, cubría tu ausencia el edredón o la manta) y me encantaba que fuera algo que tuviera vida. Tu mano...esa que recorría rincones ocultos y que acariciaba mejillas y labios, y que rompía objetos, y que rasgaba el aire con miles de...

Rosas con espinas

Si no te aclaras tú lo haré yo. No por ti, sino por mí. No he llegado hasta aquí habiéndome pasado todo desapercibido. Más bien he experimentado lo que es dar más de un traspiés y tener que volverse a levantar una y otra vez, aunque no tuviera ganas. No soy la única. Si empiezas a preguntar todos llevan su historia detrás como un abrigo, más ligero o pesado, especialmente cuando vuelve a hacer frío fuera y dentro. Yo me he visto teniendo que mirar hacia lugares demasiado oscuros, desesperanzada por no encontrar una luz en el fondo del paisaje. Me he visto tumbada, me he visto temblando, o sentada en el suelo de un baño fumando sin parar y obligándome a pensar en mí. Me he visto perdida por caminos enrevesados, volteada por reveses de viento a contratiempo. Intentando alcanzar flores con una zarza debajo. Pinchándome los dedos, arañándome los brazos con las espinas de rosas marchitas. Y sigo aquí y en pie, preocupándome de dar en cada momento un paso firme, de tener una sonrisa siempre ...
Estoy buscando palabras y no me salen. Pero las canciones llegan a mi encuentro como un regalo caído del cielo para superar este momento. En este momento he comenzado a sentir y tengo miedo. He comenzado a abrir puertas cerradas hasta ahora. He comenzado a escuchar canciones de amor y reconozco esta emoción en mí, que me invade sin que pueda retenerla con una red para no caer desde un vuelo demasiado alto para mí. Pero quiero decirte muchas cosas que no sé si llegan, si pasan desapercibidas o si quedan profundamente grabadas en ti, como a mí me ocurre desde entonces. No puedo evitar reconocerme en ciertas frases. Reconocerme que cuando sonríes todo vuelve a ser distinto en esta etapa extraña. Que si te tengo delante, mi cuerpo tiende a abrazarte como un imán poderoso que une polos distintos. Puedo ver a través del tiempo que quizá no seas tú, que quizá no deberías ser tú ahora a quien van dirigidas mis palabras. Puedo ver una bruma que me nubla la razón, una cortina de humo entre tú y ...

Ante ti (apunte breve)

Me estoy jugando más cosas de las que yo quería, y ahora tiemblo ante tu presencia, por si en cualquier momento los vientos cambian y me pillan desplegando las alas.

Justo ahora

Tocarlo con los dedos un momento para al siguiente sentirlo tan lejos...Saber de repente que estuviste ahí todo ese tiempo. Que querías que yo estuviera contigo. Que te duele si me voy, y te duele si me quedo justo ahora. Saber que puedo hacerte daño con mis manos me rompe el corazón en mil pedazos. Se esparcen por una habitación llena de deseos y defensas. Y yo quiero alcanzarte justo ahora...ahora que te tenía frente a mí hablando con los ojos y la voz. Ahora que por vez primera me hablas desde el corazón de quien siente algo más que todo esto...algo que no puede controlar, para bien y para mal. A veces no tengo claro si somos el castigo o la bendición. Pero sé que hay algo, una emoción, que contiene ambas posibilidades sin ser contradictorias. Sé que es normal tropezar una y mil veces hasta estabilizarse en un punto concreto. No estamos predestinados al fracaso, es que las manos a veces pueden soltarse por el miedo de agarrarse mucho a algo. Es que nadie dijo que fuera fácil. Pero d...

8 de abril

Llorar, reír. Emocionarte y sonreír ante las múltiples formas de felicitación (tantas como personas) y compartir un buen rato con aquellos que quieres. Tenerlos cerca. Que sigan estando a tu lado un año tras otro (a pesar de todos los momentos vividos) y que sepan decirte justamente aquello que sólo ellos podrían haberte dicho, desde lo que son y valoras. Dormirte pensando que mañana es tu cumpleaños empieza a no ser fácil por primera vez. Pero acostarte cuando ha pasado todo, recordar cada minuto y darse cuenta de que nada podría haber sido de otra manera, es dormirse tranquila. Pensando en seguir peleando por esa sonrisa, o por descubrir la plata de mi agalma, o por hacer que este (por fin) sea un gran año, venga lo que tenga que venir. No quería que llegara mi cumpleaños, pero al final ha sido bonito y especial. Un domingo con muchas cosas condensadas. Desde la soledad madura pero sintiéndome arropada. Habeis estado todos. Los importantes, los queridos. No he echado en falta ni una ...
Te estaba echando mucho de menos...tanto que se me rompían las canciones con el tiempo. Se me quebraba la voz si intentaba cantar, y desafinaba sin tus coros de fondo, animándome a seguir. Supongo que es normal tanto vacío después de ti, y esta confusión que se adueña de mi cabeza cada segundo. Supongo que bailamos muchas veces solos, bajo la luz de nuestro propio foco. Pero si yo sé que estás en el umbral de la puerta observándome moverme, quiero agarrarte de la mano y que te sitúes a mi lado, bajo un foco para dos, bajo una vida en constante movimiento y cambio en la que tú y yo nos podamos seguir encontrando. Dijiste "quién sabe si algún día..." y aquello se me quedó grabado en la retina, tus ojos verdes sobre mí, tu sonrisa abierta a quererme para siempre. Eres mi compañero en la sombra cuando llueve afuera y dentro. Eres las frases en el aire que me recuerdan aquello que fuimos y hacia dónde conducirme si siento que todo está perdido. Siempre quiero volver a ti, pero no ...

Escoger

Creía haber cogido un pasaje de ida y vuelta. La confusión la deja sin saber qué hacer, con el billete en la mano ante aquel hombre de la ventanilla que tampoco sabe darle una solución ("esto fue lo que usted escogió, por equivocación o no") Pero casi está segura. Casi. Quería volver, no quedarse en aquel país extranjero donde nadie habla su idioma y donde poco entiende. Allí la comunicación con los demás es tan absurda...y siempre acaba recurriendo a los gestos, el idioma universal. Pero incluso algunos pueden ser malinterpretados. No puede hablar porque no comparten las palabras, y para ella, conversadora insaciable, aquello se le empezó a hacer cuesta arriba. Por eso quiere volver a su lugar de origen, donde todo parece siempre en calma, aunque el tiempo pase y el entorno pueda haber cambiado sutilmente. Sin embargo no puede. Mañana es festivo y nadie le asegura que pueda conseguir un asiento en el siguiente vuelo, ahora que a todo el mundo le da por viajar y a los mismos ...

"El mismo amor, la misma lluvia"

Son conexiones extrañas, de esas que la mente hace y que yo suelo descubrir aunque intente mirar para otro lado. Una persona se va e inmediatamente te apetece ver a otra. No es casualidad. Hace tiempo que dejé de creer que las casualidades pudieran existir. Me quedo pegada a la ventana, con la cortina corrida, viendo caer la lluvia tontamente. Entonces pienso que llueve sobre mojado. Agua sobre más agua. Qué sinsentido. Sin embargo la vida es así: nada cae por primera vez, sino que cae sobre otras muchas cosas que ya estaban allí antes, y en las que nadie piensa. En una maleta, una camisa se pone sobre otra. En un día de lluvia una gota cae sobre otras muchas. De la misma manera los pensamientos se superponen unos a otros. El nuevo roza con el antiguo en alguna parte de nuestra mente y se tocan, como lo hacen dos amantes. Y acaban siendo uno: una misma agua, un mismo pensamiento, una misma persona. Es difícil que en las sucesiones haya algo que se salga de lo común. Una gota que, por s...