Palabras calladas

Sólo acércate, muy lentamente. Haz que el tiempo te recuerde más de lo que mi memoria pueda hacerlo mañana. Deja tu huella personal e intransferible utilizando un gesto, encadenando palabras, mirándome mientras todo gira alrededor, ambos pegados al eje de una vida cuyos caminos no pueden adivinarse. Pero hazlo tú, adivina mis gestos, mis caricias ocultas, mis rincones claroscuros. Adivina dónde escondo lo que yo no sé. Dónde me siento feliz o desgraciada. Cuida que siempre tenga de ti un momento en el que poder tocar el cielo con los dedos, en el que poder elevarme sobre mis pies como si fuera un baile delicado y suave hacia la propia extensión. Deja que crezca en mi espacio, que yo sea más allá de mí. Deja que no tenga miedo de que estés, o que no estés. Que pueda imaginar ese instante en el que ambos queramos, simplemente, seguir siendo juntos. Deja que el único silencio entre nosotros sea el que dejan tras de sí estas palabras calladas.

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