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Mostrando entradas de diciembre, 2010

Adiós al 2010

Me he resistido. Pero es casi tradición: escribir un pequeño resumen. Lo haré a mi manera, para empezar, escuchando a los Fleet Foxes y a Ray LaMontagne, y a Eddie Vedder. Este año ha sido una mezcla, una mezcla volátil de acontecimientos buenos y malos, de discusiones y reconciliaciones, de decepciones, de sorpresas...Quizá podría decir que no ha sido mi año, pero me queda la esperanza...que no sé muy bien de dónde sale ni cómo lo hace, pero siempre está y eso me mantiene sentada frente a este portátil escribiendo. Podría decir que he ganado y he perdido. Pero no se trata de eso. Así que diré que he aprendido y crecido. Y que cada día estoy un poco más cerca de ser aquello que quiero ser. Que voy construyendo con mis manos, no sin esfuerzo, una vida mejor. Que sigo luchando por aportar mi granito de arena en el cambio hacia bien de esta sociedad. Que sigo amando profundamente lo que amé, y flexibilizando el pensamiento hacia lo desconocido. Que sigo con ganas de llenarme de conocimien...

El camino

Hace un año me regalabas un libro que nunca llegué a terminar, pero que fue una historia que nos marcó a ambos por igual. Una de esas historias en las que después de verlas nos mirábamos y ninguno podíamos hablar. Conectábamos sin palabras. Hace más tiempo te dije que esperaba ver llegar el día en el que no hicieran falta palabras entre nosotros. Y te recuerdo tiempo después diciéndome entre sonrisas que ese día había llegado. En ese libro me escribías una bonita dedicatoria, con tu letra desligada y casi infantil, que no respeta márgenes y empieza muy arriba de la página, que se gira hacia la izquierda ligeramente y tiende, toda ella, a una inclinación descendente...me decías que la vida es un camino hacia nosotros mismos y que en ese viaje buscamos a nuestro verdadero yo (te gustaba tanto esa palabra: verdadero)Me decías que a veces es un viaje en solitario pero otras hay compañeros que nos pueden ayudar a llegar. Finalizabas con unas palabras que hoy me han roto el corazón a golpes...

Shit

Estoy harta de pedir disculpas. De tener que justificar lo que soy y sobre todo lo que no soy ni seré. Estoy harta de que a las personas se nos llene la boca con palabras tan utópicas como libertad. Estoy cansada de querer tanto, de vivir de recuerdos. Estoy harta de tenerle miedo al miedo. De tener que explicar mis propuestas, de tener que controlarme al hacerlas sin más intención que ser amable o buena gente. De pensar en tu reacción al leerlas, de temer las consecuencias. Estoy cansada de pensar en los demás y nada en mí. De escribir porque no vivo. De no vivir lo que escribo. Estoy harta de caminar como si el suelo quemara, y de tener que asomarme a una puerta llamando antes, de preguntarme mil por qués sin respuesta, de buscar explicaciones a lo ilógico. Estoy agotada de llorar todos los días, de sentirme triste, de no poder confiar. De sentirme sola. De no valorar el sol o las estrellas. De quejarme. Estoy doblada por la culpa y el arrepentimiento. Cargando todo aquello que me hi...

Ser

Disculpa si confundo la cortesía con el amor, si mi cabeza fantasiosa y de altos vuelos quiere encontrarse contigo de nuevo. Disculpa si persigo lo que amo, si concibo el mundo como una batalla y llevo siempre una escopeta cargada. Disculpa si dirijo el arma a los demás y nunca hacia mí misma. Si reflexiono más de lo habitual sin encontrar ninguna respuesta convincente. Si analizo las experiencias en vez de dedicarme a vivirlas. Si huyo cuando estoy insegura o veo peligrar muchas cosas de mí misma, pero me pongo frente a ti si se trata de echar un pulso en algo y ver si gano. Disculpa por hablar con pretensión de lo que creo saber más. Disculpa por meterme en todo tipo de debates, y querer dar mi opinión por encima de otras voces. Si te miro con dulzura en un instante y al otro mi rostro indica un enfado monumental. Si estoy saltando de alegría y gastando bromas y un simple comentario me lleva a la paralización. Perdona por quedarme anclada en la emoción, y no ser capaz de pensar racio...

Qué hacer

Y qué hacer ante la derrota de las palabras y el lenguaje. Qué hacer ante fantasías sin fin. Qué hacer en la distancia, qué hacer sin ti. Retrocedo una vez más. Porque el deseo es más fuerte que una realidad manejable. Qué hacer con tantos recuerdos. Qué sentir, cómo elegirlo. Cómo mandar sobre una esencia en la que estás presente. Qué hacer con la tristeza sino llorarla. Qué hacer con la alegría sino compartirla contigo. Qué telón poner de fondo en un escenario vacío. Cómo romper las máscaras, desmaquillarse, cómo hacer que me veas más allá de un escrito o un lamento. Cómo encontrarte en un laberinto. Cómo romper ladrillos. Cómo escalar un muro. Cómo trepar de nuevo por tu cuerpo. Cómo olvidarlo...Cómo destruir los días difíciles, cómo acabar con la dinámica y lo volátil. Cómo imaginarse una posibilidad que no existe. Cómo mirar al cielo sin acordarme de ti. Cómo pedirte en mi deseo. Cómo soñar contigo sin dolerme. Cómo despertar sin angustia un sólo día. Cómo dejarte marchar, cómo de...

Enanos y gigantes (fantasía paralela)

Soy gigante. Camino por las calles de Alcalá, llego a tu barrio. Todo está desértico, no hay nadie por ahí. Es como un día de transición, un día de fiesta. El cielo está nublado, como si fuera a llover. No hay hora, no hay tiempo. Cruzo el puente y ahí está tu edificio. Lo cubro de un plástico transparente. Sé que estás ahí dentro y no quiero que salgas. Necesito sentir la libertad de no saberte. Sólo si consigo plastificarlo contigo dentro puedo controlarme, controlar la situación insostenible. Me tumbo en el suelo a descansar, a contemplar el cielo. Siento libertad y pienso que cruzaré océanos con mis piernas grandes y fuertes, a zancadas, sin hundirme. Pero la curiosidad me puede. Me levanto y vuelvo a ese edificio de ladrillo blanco. Parece pequeño desde las alturas. Claro, así todo es pequeño. Retiro parcialmente el plástico, y abro, como si fuera una caja, por el quinto piso. Miro el plano de tu casa, la distribución de las habitaciones...todo es exactamente igual pero en diminut...

La casa 2 (fantasía inacabada)

Y lanzarme a esa calle..."caminante, no hay camino; se hace camino al andar..."y entrar en el edificio y encontrar mi casa. La puerta se abre con un chirrido, una puerta pesada y contundente pero blanca. Los suelos de madera que cruje a cada pisada. He vuelto aquí para encontrarme. En otro momento, en esta fantasía, había alguien sentado en el sofá con quien leía unas notas. Es como un sueño que mi mente genera para hacerme sentir bien si afuera todo es oscuridad. Vuelvo al piso. No hay nadie ahora. En la habitación donde estaba mi despacho hay una mesa vacía. Miro en los cajones. En uno de ellos hay un sobre blanco. Al abrirlo contiene simplemente "tú" No hay música ni plantas. Sólo silencio. Me toco la cara que está cambiando, tengo arrugas y en el espejo soy joven. Tiro de la piel hacia un lado, y sale como una máscara de maquillaje que esconde. Quiero verme sin nada. Quiero verme. Pero sólo hay piel. Tendría que abrirme en canal, con un corte de arriba a abajo d...

La casa 3 (fantasía presente)

He vuelto a entrar a la casa por su puerta pesada de madera chapada. Todo está en su sitio. Sigue esa planta de hojas verdes y el escritorio grande, un cuadro de Klimt y las cortinas azules. El espejo en el que me miré hace poco. En el salón, sólo un sofá con una funda blanca. Las persianas están subidas. Aún hay luz. Me descalzo y piso el suelo de parquet por donde circula la calefacción. Allí la temperatura no existe, o es constante. Silencio. Voy quitándome el resto de ropa a medida que avanzo por el pasillo, y la dejo en el suelo amontonada. Ahora soy yo, sin decoraciones de más. Me muevo sigilosa, intentando averiguar cualquier ruido que provenga de fuera. Estoy de pie, imaginando miles de desenlaces posibles. Oigo de pronto un ruido, alguien sube las escaleras. Introduce la llave en la cerradura y me quedo a unos metros de la puerta, expectante y desnuda. Se abre lentamente y sigo sin moverme, casi paralizada de la sorpresa. Tu rostro asoma y me ve allí, tal cual he nacido, desca...

La fuerza

Que todo vaya hacia delante...eso intento. ¿Lo consigo? A veces. No puedo quejarme de mi vida, la verdad. Estoy rodeada de gente que me quiere. Pero cuando me levanto a solas en mi habitación la sensación sigue siendo un momento a superar. Cuando me voy a dormir también es crítico: entonces llega el llanto diario, el cierre impensable. Y leerte una y otra vez...como si con ello fuera a encontrarte, como si pudiera retener tu imagen al escribirme. Gracias. Por hacerlo. Por pensarme. Simplemente. Sólo se trata de palabras, como acordes, pero pueden hacerte sentir bien tan sólo dos. La distancia siempre fue el recuerdo para nosotros, no el olvido. Siempre te sienta bien estar con la familia, hablar tu idioma, alejarte de Alcalá. Pude compartir aquello una vez, y fue lo mejor que he hecho hasta ahora. Eso y volver a por ti con paso firme en noviembre. No quiero ponerme melancólica. Sólo quería escribir y soltar. Sólo quería llorarte una vez más, aunque las cosas sean felices a mi alrededor...

Querido impar,

No puedo darte soluciones a tu soledad, ni sé cómo consolar cada una de las sensaciones de las que hablabas ayer. Sólo puedo escuchar durante un trayecto a oscuras, sentir que te entiendo, compartir durante ese momento ideas parecidas. Puedo extender una manta si hace frío, comentar una película, darte un cigarro, sonreírte, hablarte de mis experiencias, abrazarte. Ojalá pudiera decirte que todo pasará, pero yo también lo dudo cada día. Estamos apañados, sí, pero podríamos reírnos de todo eso durante un instante. Se me ocurren más cervezas, más quejas mutuas, más escritos. Se me ocurren más silencios, y contemplar el rosa del cielo. Se me ocurre que vayamos al Cristo de los Doctrinos por si puede hacer algo con nosotros, corderitos descarriados del rebaño, y reconciliarnos con el mundo desde el interior...menuda idea... No puede ser muleta quien cojea al caminar. Pero puedo hacer lo que mejor se me da: simplemente, estar.

Recuerdos

"Sé que la forma de lo que siento por ti es ahora o nunca. Cuanto más quiero, más miedo tengo de que en tus ojos no vea un para siempre. Si nosotros conseguimos ser los mejores amantes y seguir siendo los mejores amigos...La música nunca tendrá fin" Bailamos esa canción una noche en tu salón, atardeciendo, lentamente me acerqué a ti y nuestros cuerpos se movieron al son de la balada, pegadas las respiraciones al cuello, tus manos en mi espalda, tus brazos recogiendo mi contorno. No sabíamos cómo hacerlo, pero en aquel momento todo eran vino y rosas, y un morado en la naturaleza que nos mantenía unidos. Nuestro mayor miedo era que la música parara, que no siguiera sonando más para nosotros. Y escuchábamos esa letra que nos decía que era posible, aferrándonos a los abrazos y los labios y las promesas. Yo te hablaba de los inviernos, de los múltiples colores que refleja el blanco. Veíamos pasar los trenes y soñábamos con irnos lejos, coger el nuestro sin un destino concreto y vi...

Multitud (onírico. segunda parte)

Otra vez la multitud en una calle central de un pueblo. Muchas personas congregadas, como si fuera una fiesta. Me asomo a ella por la perpendicular, y doblando la esquina puedo figurarme que lo que hay es un escenario donde algún grupo de música toca algo animado. Está atardeciendo, hay poca luz. El edificio que queda frente a mí tiene balcones antiguos y un portal de color negro, de material pesado. Al asomarme para ver qué pasa allí echo un vistazo a esa puerta que se acaba de abrir, por la que alguien entra. Sé que es el portal de tu casa, pero no eres tú quien entra. Intento mirar para otro lado, no darle importancia a saber si llegarás o no. Entonces avanzo al centro de la calzada, y alguien se acerca por detrás. Me giro parcialmente y allí estás, por fin. Tu cuerpo cerca, tu cara frente a la mía con tu perilla y tu piel blanca, tu pelo corto, como antes. Me sorprendo. No te esperaba ni estaba allí para eso. Pero por fin la multitud no nos separa, sino que supone un colchón humano...

Éramos

Veníamos de no saber a dónde ir, de una cena quizá de secretos desvelados. Venías de enseñarme dónde habías vivido tus primeros años, tu residencia de universitario tiempo atrás, un episodio que desconocía y del que nunca habías hablado. Yo pensaba que las personas somos una caja de sorpresas, y me quedé algo desconcertada. Me dijiste de repente que querías repetir lo de la otra noche, y yo conduje intentando buscar las ganas de cambiar de tema tan pronto, intentando encontrar un lugar adecuado. Hacía frío, y paré el coche en un sitio oscuro. Había otros muchos y a ti te dio miedo. Yo reí y te dije "qué fino eres" pero la angustia no hizo más que crecer en tu rostro y supe que estábamos perdidos ya por esa noche, que los deseos se frustrarían entre palabras difíciles de oír y pronunciar. Creo que callaste, como solías hacer. Y sólo te cruzaste de brazos demostrando tu dolor. Yo giré el cuerpo ligeramente hacia la puerta, encogí las piernas y me encendí un cigarro tras otro. T...

Desconociéndonos

Nos desconocimos. A mí me sorprendía tus fugas sin aviso, tus ganas de no hablar de nosotros. Me sorprendía que te molestaran mis bromas sin doble sentido, que de repente te giraras para decirme que no duraríamos así una vida, lleno de pesar y tristeza por dentro, y quisieras que te mirara de frente, que rompiera el silencio congelado en una noche. Me sorprendió que quisieras dejarlo todo en el aire, tu forma de acercarte a mí en la cocina, lentamente. Me sorprendió tu repentina pasión desenfrenada, tu creatividad en la cama, la forma en que me agarraste por la espalda y me movías por dentro y por fuera. Me sorprendió que quisieras besarme, casi beberme o aspirar mi alma, que pegaras tu cuerpo al mío como si fuera a escapar de un momento a otro, que no me pidieras permiso ni hablaras. Me sorprendió que me pidieras que te cuidara desde el miedo y la vulnerabilidad, y sólo pude responderte con una promesa susurrada entre jadeos que ahora me reprocho cada día por no haber podido cumplir. ...

Tendría

Tendría que estar aterrizando en San Francisco ahora, con una lista en la maleta de las cosas que me llevo, con dolor de espalda del avión, con alguien a mi lado. Tendría que tener esa esperanza que todos parecen compartir en estas fechas. Tendría que sentirme bien, feliz. No sola. No tan sola... Tendría que poder disfrutar del presente esta noche, olvidarme de que mi camino parece empeñarse en torcerse una y otra vez. Tendría que dejar de estar detrás de esta pantalla, y volar. Tendría que empezar a aceptar mi presente, sin más condiciones. Tendría que tener ganas de besar, alguien con quien hacer el amor esta noche y olvidarme de que el tiempo gira a mi alrededor de forma macabra. Tendríamos que llevarnos bien. Tendría que recibir un mail tuyo donde me desearas feliz navidad. Pero nada de eso ocurre y tengo miedo. Estoy asustada. Como cuando pensaba de verdad que vendría una noche como esta un gordo vestido de rojo a colarse en mi casa, cual ladrón que bebe demasiado alcohol, y deja ...

Nínfula

Pequeña gran nínfula sufriente, Te imagino despertando en una habitación que hace tiempo dejó de ser tuya, conviviendo con aquellos que ya son familia sólo de nombre. En fiestas y cenas donde tu sitio está muy bien delimitado, o ha perdido más bien los límites. Te veo despertando a altas horas de la mañana, tras una de tus pesadillas en las que el inconsciente intenta hablarte y que le escuches, rodeada de lobos y fantasmas, y nuevas ideas para felicitar navidades que no pude darte entre risas en una biblioteca que acabará con nuestras vidas. Desde la maraña nos entendemos, también desde las miradas de diferentes colores. Aunque la tuya sea marina y la mía carbón, guardan cosas parecidas en el fondo. Nuestras retinas han reflejado cosas muy parecidas, y desde ahí podemos hablar de lo humano y lo divino, de la vida y de la muerte, de sus respectivas pulsiones, de la intensidad. Eres una Lolita con mucha vida por delante a la que el tiempo de momento le ha dado más de una bofetada que sa...

Analítica de un gesto

Absorta en mis pensamientos, en el hilo de un relato que cae como el agua en un abismo, con fuerza y rapidez. Perdida en un mar de asociaciones y pensamientos, de ideas y sentimientos encontrados de nuevas aunque sean antiguos. Me quedo suspendida en el vacío cuando miro a un lado. Me da miedo a su vez encontrarme contigo de frente. No quiero ver las reacciones en tu rostro, ni las ideas requieren de una respuesta por tu parte que las modifique. Son las que son. Y yo, desde lo que soy, me gusta mantenerme en el silencio. Ahí cabe todo, como en la nada. Las palabras en mi mente no se acaban. Sólo estoy intentando contenerlas dentro mientras llevo mis labios hacia la nariz. Sólo estoy esperando de alguna manera que rompas con mi verborrea. La tristeza puede tener muchas formas. Mis emociones pueden cambiar en cuestión de segundos. Y lo que ves es todo el proceso, que tan bien analizas desde tus ojos oscuros y atentos. Se me puede ver en el rostro demasiadas cosas. Pero no puedo evitarlo....

Land

Quiero encontrarme contigo en un lugar común: un momento compartido, un escrito o mil, una letra que tiende a la derecha, un espacio que flota en la distancia en una nada cibernética pero que tiene sentido. Claro que tiene sentido...y que se siente a través de las palabras. Un Leivmotiv, un motivo principal. Ya es más que suficiente. Si la respuesta llega no es forzada. Si no viene, no se puede forzar, eso creo. Ahora la embestida con los cuernos por delante...cierra la puerta si se clavan, ya sabes. Sólo uno mismo tiene la llave. No tengas miedo. Si llueve siempre te quedará el paraguas. Dejé de escribir hace mucho tiempo. Dejé de creer en muchas cosas, en el poder de las palabras. Le di tanta importancia a la conversación (con sus miradas, sus silencios, sus escalofríos, el lenguaje no verbal...)que me olvidé de hablarme y de hablar realmente. Tu llegada (o mi llegada, ojalá)fue un motivo también para escucharme, para leerte, para sacar y dar, para recibir. Para convertir en palabras...

un apunte sobre términos psicoanalíticos

Cuando se habla de sexualidad, la sexualidad abarca todo el tema afectivo (no se refiere al sexo sino a los afectos: desear, que le quieran, poder querer, recibir afecto, darlo...) Cuando se habla de pene o falo, es un concepto que simboliza sobre todo el poder, el poder de completar en cuanto a las relaciones afectivas. El pene no es sólo el pene, es el poder que representa tanto para el niño como para la niña.

El Edipo en el niño y en la niña

El Edipo en el niño: El niño está en la etapa fálica del desarrollo, donde obtiene la satisfacción en relación con la madre a través de los genitales. En este momento descubre diferencias anatómicas entre hombres y mujeres, niños y niñas. Se da cuenta de que la niña no tiene pene, y busca una explicación del por qué. Surge con ello la Teoría de la castración: la niña no tiene pene porque se lo han quitado. Entonces siente angustia (Angustia de castración) porque si a la niña le han quitado el pene, si él sigue deseando a la madre para satisfacer sus necesidades, ésta se lo puede quitar a él también. Esto supone un abandono rápido de la madre como objeto de placer, que lleva al final de Complejo de Edipo en el niño. El mismo niño se prohíbe tomar a la madre como objeto libidinal por esa angustia. ¿Qué ocurre con el padre? sabe que debe dejar de desear a la madre, y culpa al padre de esto, porque él tiene lo que la madre desea (y el niño quisiera ser lo que la madre desea, quisiera ser e...

Repaso parcial de psicoanálisis 1: etapas del desarrollo de la psique

En la formación del aparato psíquico, el niño desde que es bebé, va pasando por una serie de fases en relación a la pulsión. La fase oral es aquella en la que la pulsión parte de la boca y se satisface en ésta. Las pulsiones sexuales desbordan a las de autoconservación: cuando el niño tiene hambre, comienza a no conformarse con comer, sino que quiere algo más. Por eso se lo lleva todo a la boca (los juguetes, los objetos...) explora el mundo a través de ella, y esto satisface su pulsión. En la fase anal, que sigue a la oral, el niño siente satisfacción a través de sus esfínteres. Mientras que en la fase oral el bebé necesita de la madre como objeto externo para satisfacer o conseguir aquello que desea, en la fase anal por primera vez es él quien decide si darle o no a los otros, especialmente a la madre. Descubre que tiene algo dentro de sí que la madre demanda (la madre había satisfecho, no demandado) y él puede controlarlo. Supone una especie de pulso con la madre, y aún no distingue...
Hoy he soñado contigo. No recuerdo el contenido, pero sé que de alguna manera estabas presente en ese espacio inconsciente, y entre el sueño y la vigilia. Me hace sentir bien que estés ahí, ya no por el momento. Quizá y precisamente porque me olvido del momento entre risas y cervezas. Sigo sin saber quién eres y qué haces aquí, por qué te quedas, si es que no tendrás esa vena también de auxiliador de las personas desamparadas...dicho así suena como si fueras un santo, pero no lo eres y lo sé. Lo que más me dolería es que te quedaras por no irte. Ya me entiendes. Seas lo que seas, no importa tanto la forma como el contenido contigo. Haciendo una excepción no quiero clarificar ni etiquetar. Sólo es bonito...lo he repetido muchas veces, pero ya ves que mi lenguaje se bloquea al vivir. No puedo ser creativa escribiendo algo que se escapa de cajones de conceptos, que es, y es bastante. En la nada pueden caber muchas cosas... Feliz Navidad, pequeño "nada"

D.

Me gusta cuando llegas porque apareces de repente avanzando desde el fondo, como si la cosa no fuera contigo hasta llegar a la mesa donde me encuentro. Nunca se sabe, quizá incluso te espere en la calle diez minutos mientras te tomas un café caliente y lees un cómic. O puede que aparezca yo del mismo modo...Todo tú a veces te me figuras como una bonita sorpresa. Me cuesta cuando te vas. Porque significa parar de reir un rato más de esta corta vida, dejar de verte reír a ti desde la espontaneidad y una pequeña complicidad impensable. Porque te largas sin más, sin darme dos besos.Ya te vale, señorito... Lo atribuyo a tu timidez, pero pareces salir huyendo de mi coche para refugiarte en tu espacio habitual. Me cuesta decirte adiós y no saber cuándo volveré a verte. Saber que te has convertido de la noche a la mañana en alguien a quien nombro en mi interior muchas veces al día. Bienvenido.

Tus miedos

Abrí una ventana para ti, y has entrado de la forma que has querido: faltándole al respeto a lo que escribo. Qué ganas de que te vayas lejos...no sabes cuántas. Pero no las suficientes. Me decían que si miro más adentro me volveré loca, más si cabe. Pero si la locura es olvidarte, me entregaré por completo para acabar encontrándome. Era mi esencia la que hablaba, y no has entendido nada. Si desconectas sólo hay interferencias entre medias, líneas finas que se cruzan entre ambos. Pero si conectas viene lo peor: encontrarte con mis ojos frente a frente. Siempre me dieron miedo los gigantes. De pequeña mi padre me acercó en brazo a ellos, junto al Ayuntamiento, para que viera que debajo no había más que hombres. Y sin embargo en mi fantasía sigue siendo una cuestión de enanos y hombres grandes. Es curioso descubrir que es mi forma de vernos: sólo puedo acercarme a ti si soy grande, tan grande que pueda plastificar todo tu edificio para dejarte dentro y tumbarme a descansar, o cruzar océan...

Investida de embestidas

Me dueles demasiado dentro. Estabas demasiado dentro de mi cueva oscura y palpitante, de la pulsión de vida y la de muerte. Demasiado representado y saturado de investiduras en mi mente. Te escribí hace mucho tiempo aquello de "déjame peinarte y desvestirte, acunarte en un embiste de caderas..." Tu respuesta fue muy clara, pero entonces me dio miedo. Se podría decir que lo hice. Sobre todo lo del embiste de caderas...qué pena quedarse con imágenes de algo que fueron como sueños dentro de un sueño. Tú eras mi deseo, y se ha ido contigo de la mano a recorrer otros caminos donde encontrarme, otras horizontales, otro tiempo, otra luz distinta de una vela que terminaba de acunar nuestro cénit onírico. Hay sequía en mi cuerpo y sed de ti cuando te pienso y te recuerdo, y te alucino entre desvelos que parecen ciertos. Hay una losa que cae de golpe, nuestro amor convertido en piedra, en epitafio de un período temporal que será eterno. Tú y yo morimos entre el amor, entre jadeos y rep...

No

Si me vieras ahora verías las arrugas asomando a modo de patas de cuervo negro alrededor de mis ojos. Si giraras la cabeza para contemplarme verías mi cabello más largo. Si desabrocharas mis pantalones te darías cuenta de que voy ya por el quinto agujero del cinturón, y que bailo en aquellos que no me valían. Podrías figurarte que me cuesta comer tanto como descansar mientras duermo. Si vieras mi sonrisa sabrías que ha perdido su luz. En mi mirada...en mi mirada ya no asoma la curiosidad, ni la energía de la juventud, ni la alegría de vivir. A veces está turbia y me recuerda a la tuya cuando te conocí. Pesan los ojos, y lo que hay tras ellos. El gesto de mi rostro es aquel que tanto odiabas o temías (más bien temías, sí) el de angustia por no saber dónde mirar o por estar mirándolo todo a la vez. Notarías que de la cabeza suele salirme humo además del de mi cigarro, constantemente encendido. Que mis pechos han encogido en protesta de la ausencia de que corones sus cimas. Que de nuevo m...

Justicia

Representaron a la justicia con los ojos vendados. Se supone que por aquello de la imparcialidad, pero en mi mundo es más bien una mujer con los ojos vendados, simplemente. Y si no ves ni lo bueno ni lo malo, significa que la balanza puede inclinarse a cualquiera de los dos lados por igual, y todo resuelto...y jodidamente, por cierto. Porque en mi mundo hay quien tiene razón y quien no, por eso me he metido en tantas discusiones de las que salido escaldada (al menos no me costaba reconocer que podía no estar en lo cierto)peleando con mis cuernos de aries y de cabra que tira al monte...el cosmos manda en esto, ya se sabe. Me preocupaba enormemente la VERDAD, sí, la verdad con mayúscula. Cuando llegaron los filósofos fue un fiasco, la verdad. Porque entonces había dos tipos de ésta, y uno de ellos era una utopía. No hace falta ser muy listo para saber cuál: aquella en la que yo creía, claro... Viendo esto, (eso que la justicia no ve) debería haberme metido a intentar ser jueza, y dictar ...
Ella se monta en el autobús. Le acompaña, debajo de otro paraguas, el que es su pareja, bastantes años mayor. Ella le dice "te veo en casa" mientras gira la cabeza, y hace un gesto encantador a modo de beso de entreacto. Se sitúa varios asientos delante de mí, su piel blanca casi pálida, su cara sonrojada, sus ojos claros y su flequillo presidiendo un marco redondeado. Es una mujer sin edad y con mucho encanto. Lleva el pelo recogido en un moño imposible, que deja a la imaginación la longitud de sus cabellos. Me pregunto cómo hará para recogerlo de ese modo. Y entonces...ocurre el milagro. Va deshaciendo ese recogido escultórico poco a poco y su pelo, de distintos rubios naturales, se deja caer hasta llegar al suelo, ondulado en las puntas, infintamente largo. Imagino su cuerpo voluminoso desnudo en su transparencia de nínfula y me figuro al hombre contemplándola embelesado manejar esos cabellos con gracia de sirena. La goma negra holgada de más, una gran circunferencia que d...

Y si te pienso...

Si pudieras escuchar desde tu humanidad, volver a ser ese bastardo sentimental del que me enamoré sin pretenderlo, hoy te diría: feliz día, bebé. Muy al contrario sigue existiendo entre nosotros esa gran barrera que te has puesto del hombre de hielo (sí, también te conocí mucho desde ahí) y el agobio con patas. Me hubiera encantado haber roto hoy ese muro, al menos por un instante, o simplemente saber de alguna manera en mi fuero interno que has pensado en mí y en nosotros, o que has intentado no pensarlo, como yo he hecho. Si pudiera ser sincera conmigo misma te diría que has sido lo más bonito de mi vida, mi momento más feliz, y el detonante de lo más oscuro. Pero sobre todo fuiste risa y libertad, silencios, guiños compartidos, frases hechas y tuyas, fuiste canciones y letras, y una emoción en el aire, una conexión cósmica difícil de dejar atrás. Fuiste mi luna llena, la plenitud de un alma solitaria. Te amé sobre todo desde tu libertad, y me dolió verte encarcelado, y me aplastó de...

A ti

Erik me habló una vez de su experiencia en el mar, cuando casi muere ahogado por culpa de una ola que vino sin darse cuenta, su angustia durante esos segundos, su desesperación. Hay muchas formas de muerte. Algunos sobreviven a las más difíciles, que para mí no son cuestión de formas sino de contenidos. Se podría decir que él fue un superviviente, y eso lo admiraré siempre, al margen de todo lo demás. Yo ahora intento sobrevivir. Quizá incluso lo consiga. Aquel que de pequeña me decía "a mis brazos, palomita" y por el que me perdí el último capítulo de mi novela favorita por ir a dar una vuelta en su coche nuevo (estaba tan ilusionado...) no tuvo tanta suerte. Murió también ahogado en abril, pero al menos él fue quien lo decidió así, por una cuestión de contenido. Aunque me enseñaron que los fuertes son los que miran la vida de frente, y los cobardes los que deciden sentir la parálisis, para mí siempre será el héroe de mi infancia. Quien me enseñó a escribir, quien me pelaba ...

Didac

A Didac le gusta saber que su nombre significa "el instruido". También le hace gracia sentirse intimidado por un momento, pero tiende a recuperar el control con relativa facilidad, desplegando sus comentarios provocativos y una sonrisa...y está todo listo. Le gusta jugar con las palabras y los conceptos, desplegar un amplio abanico de curiosidades y posibilidades, hablar entre líneas, saberse cobarde. Puede esconderse en su mirada, o en su pensamiento distraido. Puede escuchar atentamente, y penetrarte con silencios. Sabe aparentar pero también hablar sinceramente a través de su máscara de autosuficiencia. Didac es divertido y serio. Sorprendente. Si le miras, siempre está dispuesto a mantenerte la mirada. Puede despedazarte un comentario con la facilidad con que un cirujano corta un nervio. Puede hacer que todo parezca más simple de lo que es. Se siente cómodo siendo distinto, comportándose distinto...casi con la finalidad de descolocarte, por si te habías creído por un mome...

El frío de noviembre (2008)

Camina lentamente sobre el frío helado de noviembre. Siempre que ve en el calendario el nombre del nuevo mes se acuerda de aquella película titulada "noviembre dulce" Nunca la vio, pero al esbozar el argumento que no sabe sueña con los dulces anhelados. Camina sobre el hielo de noviembre. Lo siente dentro, calándole los huesos. Como siempre fue precavida y se echó sobre los hombros su querido abrigo negro. Le conoció en noviembre. Sí, en noviembre. No a principios, sino un poco después. Cuando ya había perdido la esperanza de un invierno largo acompañada. Se le acercó con las manos en los bolsillos y le preguntó cualquier tontería que ahora, caminando sola, no recuerda. Se ocultaba en su flequillo moreno y tupido, un poco largo de más. Ocultaba dentro el sufrimiento de quien no ha sabido querer demasiado. Ocultaba la frente pensante enredada en las horas del silencio. Se le acercó en noviembre, de hace ya no sabe cuántos años. Los edificios pasan lentos a su alrededor, ilumin...

Un fragmento

"...Imagínese alguien que desaparece y nunca sabrá lo que le ha ocurrido...es para volverse loco...Chantal imagina que un día perderá así a Jean-Marc. Que no sabrá nada de él. Que no le quedará más remedio que imaginar. No podría siquiera suicidarse, pues el suicidio sería traicionarle, negarse a esperar, perder la paciencia. Estaría condenada a vivir hasta el final de sus días en un horror sin tregua" La identidad. Milan Kundera
Dos lecciones importantes hoy. Joder, vienen de dos en dos y encima en el mismo día. Un respiro, sólo pido eso. Pero cada uno está demasiado metido en su vida como para ser conscientes de la de otros, supongo. El egoísmo. O quizá nos mueves cosas distintas, puede ser. Puede que tenga que empezar a asumir quién es quién ahora, y dónde estoy yo, y que la vida es injusta por naturaleza. Está bien. También creo firmemente que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Sólo me queda confiar en eso, en que todo salga, antes o después. De dentro de mí y hacia fuera. Y que cada cual entonces reflexione, si es que quiere hacerlo, de las historias que se ha montado en su cabeza. Al menos yo lo hago, libremente, y muchas cosas encajan. Lo que pasa es que los indicios no suelen ser bien recibidos en el mundo de la ciencia. Pero mis indicios nunca me han fallado. Ya sé que a veces no hay final posible, o que el final es aprender, o descubrir cosas de otros que nunca pensaba posibles. Pues que sean bien...

A quien eres conforme a lo que creí que eras

Estoy en un momento duro. Está siendo jodido aprender mediante golpes directos a lo que verdaderamente soy. Muy bien. Si esto es la vida en este momento, la miro de frente. No huyo. No me movilizo. No tienes ese poder. A quien ya sabe que va dirigido esto: mírate al espejo. Tus palabras no han sido más que un reflejo de lo que eres tú, no yo. Si prefieres seguir equivocándote, como en tantas otras cosas, es tu decisión. Y la respeto mucho más de lo que lo estás haciendo tú. Tus faltas de respeto, te las puedes ahorrar o metértelas por donde mejor te entren. No hablo con personas que no me respetan, es así de simple. Mis equivocaciones las asumo yo, mi responsabilidad también. Pero hay algo que no tolero: que pretendas hacerme la mula de carga de tus problemas y tus culpas, tus inseguridades y tus dilemas morales, tu incapacidad de amar, tu venda en los ojos. Lo más maduro o lo menos cobarde no es esto que tú estás haciendo, señorito. Lo más maduro es no escuchar lo que no tienes que oí...
www.cuatro.com La guía sexual del s.XXI es un programa nuevo de cuatro (los viernes a la 1 de la madrugada) que tiene pinta de interesante, explícito y...la crítica: después de verlo.

Deseo prohibido

Cuántas veces nos cruzamos y en qué días. No me interesa saberlo, si te digo la verdad. Siendo sincera también debo decirte que no me deja indiferente verte con ese jersey de cuello alto negro, o tu mochila colgada a la espalda, o tu pelo cano. Simplemente tu presencia. Sobre todo no me deja indiferente tu ausencia de saludo, y tu mirada penetrante. Puede decirse que casi tropezamos si el encuentro se diera dos segundos antes, y que el factor sorpresa de verte pasar de repente, o que estés delante de mí con tu actitud es lo que más me desconcierta. Hoy ha sido así, como tantas otras veces. Pero diferente... Ambos tenemos cuatro años más. Muchas experiencias entre medias (tú más que yo, por una cuestión de DNI y caminos elegidos) y sin embargo cuando me encuentro contigo parece que algo se quedó parado en el tiempo. Simbolizas aún el más oscuro y prohibido deseo. Lo concupiscente, como bien lo definiste entonces. El caballo desbocado de Platón, el banquete. Lo diferente de hoy ha sido p...

Unicornio azul

Es agotador, sin saber por qué ni a qué ligarlo, tumbarse en la cama y pensar en dormir y que lleguen estas ganas de llorar...pero, ¿a qué lloro? Intento identificar y pensar que son los días que pasan sin saber nada de ti los que van cayendo en forma de lágrimas, uno tras otro, como homenaje a las mañanas a tu lado. La ausencia de vida en el otro lado, y el miedo a que estés y a que ya no estés. La paradoja, el no entender. El pensar que quizá no tiene sentido entender ya. El no saber qué pensar de ti, ni quién fuiste, ni lo que guardabas para mí al estar solo. Una frase...sólo una frase y todo estalla en mi interior de forma incontrolable. ¿Sabes por qué? Porque me lo creo y no me lo creo. Porque puede ser...de repente puede ser cierto eso que escucho. Pero entonces nada tiene sentido si es así, si al menos es así de la misma forma que lo es para mí. Si es cierto me lleva a preguntarme qué estamos haciendo. Si no te moviliza, entonces prefiero dudarlo. Si estás como yo, entre dos agu...

Sueño

Estoy en un campo, con un camino a mis pies. Delante de mí y muy cerca hay un perro (mi perra, que me ha acompañado todo el sueño desde su dulce sueño en el más allá) y un caballo marrón que no es muy grande, como a medio camino entre pony y caballo. Es como si me hicieran compañía, o estuviera acariciándolos. De repente me miro a la parte de las piernas y llevo puesta una falda blanca con vuelo, pero alguien me acaba de dar un pañuelo blanco que forma parte de la falda que en realidad está manchado de algo rojo. Lo coloco en el resto de falda, y entonces descubro que lo rojo es sangre de algo, pero me extraño porque la sangre tiene formas de una especie de flores o símbolos pseudohippies y aún así decido que aunque los dibujos de mi falda blanca estén hechos de sangre, me gusta y me la quiero dejar puesta. Luego no sé dónde estoy, quizá hay un espejo delante de mí. Es un poco confusa esta escena. Pero tengo un diente mío en la mano, raíz incluida. Y empiezo a notar cómo se me van caye...

Nada

Ya no sé qué es más sencillo. Me basta con conducir y cantar, y llegar cansada a casa aunque no pueda dormirme. Es sencillo explicar algo que ha sido muy complejo, como si la vida al final no fuera más que eso, un lápiz que lo perfila todo y al que no hacemos más que sacarle punta. Es sencillo seguir viviendo ahora, y eso me estremece por dentro, como si fuera algo increíble. Sacar un momento para llorar y después hacer que no ha pasado nada, porque nada ha cambiado con tu llanto, excepto que ahora estás más aliviada y fuerte. Creo que olvidar es esto, y creo que tengo miedo de olvidar, pero mi mente es más inteligente y tiene su propio ritmo, su propia vida, y guarda lo que tiene que guardar sólo el tiempo necesario. Estoy caminando hacia delante y mantengo mi mano diciendo adiós, pero ya no giro la cabeza para mirar un sólo instante lo que dejo atrás. Prefiero la posibilidad de contemplar paisajes nuevos, campos abiertos, cielos eternos, la luz del sol. Y en ese proceso ya no importa...

El lenguaje y los bebés

Los bebés son sensibles al habla materna en el último trimestre del embarazo. Aprenden a distinguir la entonación y el acento de su idioma mediante los patrones segmentados de sonidos que les llegan a través del líquido amniótico. También reconocen cambios de música (como música folk o clásica) y escuchan la voz de la madre hasta el punto de que si a ésta le da por cantar reiteradamente una canción con el bebito dentro, cuando éste nazca mostrará una clara preferencia hacia esta canción. Qué bonito. Además las mamás utilizan un lenguaje especial con sus hijos pequeños, llamado en castellano maternés, mediante el cual se exagera la prosodia, ayudando al niño a estructurar las frases en secuencias gramaticales independientes (aunque no entiendan aún el significado)aportándole una pista sobre la estructura de la gramática de su lengua. Las madres que utilizan el maternés a menudo conversan con el niño como si éste fuera ya un ser intencional, respondiendo a pataditas o balbuceos y adelant...

hasta que el sol se vuelve negro (Ray Lamontagne)

"...puedes ver al hombre sabio simplemente vivir amando en silencio cada respiración que se hace eternidad hasta que el sol se vuelve negro..."
Aquel libro me hacía sentir tremendamente bien. Era como regresar a una infancia lejana en la playa de Ondarreta donde uno se integra en un grupo de amigos y hace salvajadas, y se enamora, y se fuma su primer cigarrillo...la infancia que yo no había tenido, ese duro pero emocionante proceso de socialización que yo me salté a la torera para acabar en la cama de un tío nueve años mayor que yo donde entré por la puerta grande en el arte del amor o el intento de querer. Hasta entonces leía novelas de Corín Tellado que nunca me entusiasmaron, me escribía cartitas con mi mejor amiga y salíamos al McDonalds los fines de semana. Mi amiga, por supuesto, ya se conocía las babas de aquel grupo de chicos con el que nos encontramos ya no recuerdo muy bien cómo. A mí me parecía que todos tenían demasiados granos en la cara como para ser dignos de ese compartimento de babosas en celo. Asi que me tocaba aguantar al pesado de turno, que no me había caído bien ni un solo segundo desde que le vi, y habla...
Tengo las paredes de mi habitación pintadas en un morado y salpicadas por otro más oscuro, casi como si fueran un reflejo de mi propia mente. A veces pienso que cuando elegí cómo pintarlas, hubiera sido mejor optar por un blanco o un amarillo liso, y dejarme de complicaciones, pero lo cierto es que siguen estando así, y cada vez este espacio pequeño se llena de más cosas (libros, apuntes, espejos, velas, colonias, papeles, lámparas...) y las paredes se me vienen encima. Soñaba con una habitación como esta hace años y ahora sueño con una habitación azul con muebles blancos, y toda la decoración blanca. Estaré buscando algo de paz...quién sabe. Me queda el recurso de abrir de vez en cuando la terraza y que entre un poco el aire. No está mal. Ahora contemplando las paredes estaba pensando en que nada es seguro ni estable. Incluso yo misma estoy planteándome en que debería haber cambiado estas paredes y estos colores rojos por algo más tranquilo. Hace dos meses pensaba que parte de mi vida...

Guay ay ay...

Monkey man con Macaco y Michael Franti. No tiene desperdicio. Me vienen imágenes bailando y una carga de energía...jejeje! http://www.youtube.com/watch?v=y6rQB-Mh3Ps

Si de amor ya no se muere...

http://www.youtube.com/watch?v=BKgJDVBn5NY

El primero y el último

Habíamos pasado horas juntos. Estaba tumbada en su sofá, el más grande de los dos, mirando hacia la puerta de entrada. Él quiso tumbarse a mi lado, y allí estábamos, uno junto al otro, pegados. Yo miraba para todos lados excepto a él, cuya cara sentía muy cerca. Hablaba y fumaba, ocupando mis labios en todo momento. Estaba amaneciendo, y no me importaba ya la hora, ni que nadie supiera que estaba allí con él. Me olvidé de mi existencia general para existir en aquellas habitaciones, acompañada por mi yo masculino, por la eterna conexión cósmica. Él sugirió que nos moviéramos a su cama y así poder dormir un poco (o quizá esto último lo indiqué yo) puesto que ya casi eran las nueve de la mañana. Mis vacaciones de navidad acababan de comenzar aquel jueves 19 de diciembre, y me sentía libre. Fuimos a su cama y me tumbé más cerca de la ventana. Bajamos la persiana, y estuve boca arriba, con los ojos cerrados, notando su presencia durante un buen rato en las sombras de la habitación en penumb...