Decisiones
Hace un año alguien me envió el video del discurso de Steve Jobs en la universidad de Standford. La etapa de mi vida en la que me encontraba era incierta, y lo cierto es que tampoco han cambiado mucho las cosas. Pero en aquel largo discurso conseguí emocionarme, conseguí pensar, y me quedé con más de una frase. La final, "stay hungry, stay foolish" (sigue hambriento, sigue alocado) se repite hoy en mi mente como si de un mantra se tratara.
A veces da la sensación de que en la vida no se va a ninguna parte. Hay etapas en la que todo es un gran paréntesis, nada sucede, seguimos en lo mismo, con las mismas cosas que no nos gustan, también de nosotros. Pero si algo he aprendido hasta ahora, conectando los puntos hacia atrás, como dice el discurso, es que todo va cambiando aunque sea sutilmente. Y un cambio llama a otro, y finalmente vamos construyendo un camino propio lleno de decisiones (más o menos acertadas)que forma nuestra historia. Por eso es importante elegir las actitudes, con quién te casas (como decía una amiga), o a quién eliges para que te acompañe. Cómo tratas a los demás, y sobre todo cómo te tratas a ti mismo, desde qué actitud decides posicionarte cuando algo malo te ocurre, o cuando llega el cambio. A medida que he ido creciendo he tenido que aprender a ser positiva, a seguir luchando, a reinventarme, a no escuchar ciertas cosas, a decir otras muchas, a replantearme mi opinión, a abrirme más. He tenido que hacer un trabajo personal que algunas personas nunca hacen, pero que yo sentía como algo inevitable. Pensar siempre fue mi mejor y mi peor herramienta. Y hoy pienso en todo lo ocurrido anteriormente y me doy cuenta de que llegué hasta aquí, con más o menos suerte, pero convirtiéndome en lo que siempre quise ser. No me olvidé de ciertas palabras, de ciertas historias, de llevar conmigo a las personas que me habían enseñado algo. No me olvidé de todo lo que quería, y aún queda mucho por hacer. No me olvidé de intentar ser feliz, y por eso trabajo día a día en cerrar aquello que me hace llorar. No es un proceso fácil, pero como todo proceso requiere tiempo, paciencia y confianza. Una confianza en uno mismo que a veces tenemos que llamar a gritos porque sentimos que nos abandonan las fuerzas y las ganas.
Hoy me preguntaba: si condujera por una calle y viera la señal de "calle sin salida", ¿qué haría? ¿conduciría hasta encontrarme con un muro que me impidiera seguir? ¿podría dar marcha atrás si fuera una calle estrecha? ¿o decidiría no meterme en ella y dar media vuelta? Yo decidiría dar media vuelta y conducir por otras calles por el riesgo de no poder salir de aquella. Decido no comprarme ropa que no me vale, tirar todo aquello que ya no tiene sentido aunque en su día lo tuviera. Decido continuar, y cerrar una etapa. Seguir hambrienta, seguir alocada.
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