Me invento para no acabar. Algunos dicen que me volveré loca. Yo pienso que es difícil que, después de tanto, estuviera completamente cuerda. También creo que la mente es eso: una cuerda floja, y nosotros los equilibristas sobre profundos abismos, de puntillas pasando siempre de un lado a otro intentando no caernos. Creo que abrir puertas inconscientes y expresar su contenido significa estar más cerca de sostenerse sobre la cuerda de que caer al vacío. Si el vacío es aquello desconocido, profundo, misterioso...mejor conocerlo para saber bien sobre qué tipo de material deslizamos nuestros pies a cada momento. Las personas más integras son las más relajadas, las menos estiradas, las que se permiten el humor en los peores momentos, las que hablan del tiempo en funerales, y de la vida en los cafés. Las personas más cercanas al punto medio son las que han conocido a fondo los extremos. Las que han oscilado más de un lado a otro, las que han aguantado más el viento en esa cuerda. Las personas más enteras son las que se disgregan en partes al hablar, las que muestran todos sus componentes sin tener que ocultarse en máscaras de cartón mal pintadas. Las que se mantienen en la duda, las que entienden el cambio, las que se cuestionan quiénes son y hacia dónde están yendo. Las que abren la mente a ideas absurdas, y aceptan las contradicciones como parte de su naturaleza. Las personas más íntegras no son las que parecen más solidas. La rigidez se puede romper en mil pedazos en cuestión de segundos. La flexibilidad es la que no se casa con nadie pero precisamente por eso llega a todo lo demás. A veces hay que volverse un poco loco para percibir la diferencia entre estarlo y serlo, para saber dónde situarse, para entender que no lo estamos. Hay que morir muchas veces para saber lo que es vivir. Hay que soñar mucho para saber lo que es real. Hay que estar triste para conocer qué es estar feliz. Para poder encontrarse uno tiene que haberse perdido en algún momento. Y haber querido abarcarlo todo de forma idealista para saber cuánto tenemos al alcance de la mano y cuánto se escapa. Medir las fuerzas mentales no es situarse en el delirio. Medir las fuerzas mentales es entender la vida como el reto que si quieres te conduce hacia lo que eres y hacia lo que no quieres ser. Y que al final te dice "lo eres todo y eres nada" Para acabar siendo aquella humilde persona que ríe ante ciertas preguntas que no tienen respuesta, y se da cuenta de que en la inmensidad del universo lo que le pasa siempre será relativo.
Vacío fértil
Dura con mi persona más cercana. En ese doble vínculo de querer y criticar. Es un peso que sé de dónde viene. Pero nada fácil de dejar. Me avergüenzo cuando entro en este juez externo. Quién me he creído, quién soy. Me enfado duramente si lo veo en otros. Me siento injustamente tratada si lo recibo yo. Qué es esto del juicio? Por qué se me viene que al final no existe en realidad ese juicio final? Moral cristiana de la que reniego y que aborrezco. Contrario a mí valor sobre el respeto, la libertad y la responsabilidad. Decir que no a esto es renunciar. A unas raíces que me sostuvieron mucho tiempo, que creía verdad. El primer juicio es para ellos,y a veces me siento muy mal si le permito entrar. No creo que todo lo hicieran mal, pero a mí me cuesta lo que no les costó a ellos esto de revisarme y cambiar. Siento el peso de la revolución como si fuera el precio a pagar por vivir en la oscuridad cómodamente. Por ser de otra generación, más consciente. Por no p...
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