Por un momento

Estoy cansada. de acostarme una vez más con el peso de tu cuerpo sobre mí. Y si me duchara quizá tu olor, que ahora me acompaña como si formara parte de mi piel, quizá tu olor se fuera...Y no sé si quiero mantenerlo o alejarlo de mi mente. Me echa humo la cabeza cuando vuelven mil imágenes de ti, y la cama que arde como yo, las paredes que se estrechan en mi garganta mientras ahogo los gritos de saberte demasiado cerca. La duda es mi certeza en esta vida. La certeza que nunca quiero ver, que nunca puedo aceptar. No demasiado débil, no demasiado fuerte y siempre me sorprendo a mí misma ante el espejo de un baño preguntándole a mis ojos qué quieren hacer. Si hay muchas cosas dentro que salgan de una vez. Pero no esta sensación de un corazón encogido por el miedo de ver que acabo por no vivir y pasa el tiempo. Restringida es la palabra. Como cuando llamo a aquel número y una voz que no conozco me dice lo mismo. No quiero escucharla a ella, sino a ti. Y por qué hiciste aquello. Qué has hecho. Qué has hecho de nosotros esta vez. Paralizada por ir descubriendo heridas profundas que se reabren a la mínima oportunidad de seguir siendo. Sí, es cierto. Somos accidentes esperando para ocurrir. Pero nunca ocurre. Nunca ocurre aquel milagro que te permita dejar de estar insatisfecha. Nunca aquel día en que deje de doler. Me digo que la vida es un juego extraño y sucio, con algo de macabro alrededor, con algo de siniestro en su constante repetición. Estoy agotada de sentir y deshacer. De volverme hacia mí misma cuando no encuentro sonrisas. Quiero vivir por fin y no sé dónde ni con quién, y a veces me cuestiono también el para qué. Todos acabamos jodidos por alguna razón simple pero inexplicable. Y yo a esta altura del día aún tengo que olerte si me muevo. Por eso he decidido quedarme muy quieta, hecha un ovillo, agarrando mis rodillas muy cerca de mi rostro. No puedo abrir los ojos aún. No puedo volver, ni retroceder, ni seguir. No puedo sacar fuerzas. No si aún estais todos a mi alrededor, si aún te recuerdo a ti y a ti te huelo en mí. Dejadme existir. Sólo una vez. Por un momento.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita