Tu voz

¿Será tu respuesta? Buscaba aquel lugar en el que solíamos llevar la voz más allá de las colinas, pero después de muchos años es ahora terreno acotado, finca particular. Así que me he decidido a seguir caminando hasta encontrar un llano a la sombra que fuera mi rincón en esta tarde. Pretendía ser tan clara como el sol que brillaba en lo alto, y sólo escuchaba el silencio interno, roto por el canto de unos pájaros que alzaban el vuelo a lo lejos y que me han recordado a ti y a mí en este momento. Ha sido entonces cuando he pensado aquello de que la felicidad no es plena si no es compartida, y decidida a intentar que estuvieras conmigo, he conseguido conectar. Rezaba mientras lo intentaba que conectaras conmigo, con ese deseo interior en el que tanto creí en otros tiempos, y ha sido así. Interrumpiendo tu momento me has dejado colarme en tus pensamientos, en ti pensando, pensando para devolverme algo en mitad de aquella duda eterna. Tus palabras grises me han salvado de la bruma, y ya es bastante con que estés ahí, a mi lado. Porque después sólo escuchaba tu voz dentro y unas cuantas lágrimas me han resbalado por las mejillas. Me he dicho que nadie me vería. Es la soledad a la que estoy acostumbrada ya, y he dejado que fluyera mi echarte de menos entre la brisa de la tarde. Que llegara lejos, hasta alcanzarte y despeinarte, como en aquella poesía. Dices que está dentro. La respuesta. Y es entonces cuando no puedo dejar de escuchar tu voz.

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