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Mostrando entradas de 2014

Los otros

En mi vida sigo una serie de normas. La primera y más importante, intentar no hacer daño a los demás. Parece baladí, algo manido, pero poco usado en general. La segunda, no repetir. Y en esto incluyo estados, situaciones, ambientes, y sobre todo palabras o frases. También novios y recuerdos. Porque repetir no tiene nada de divertido. Menos aún si vemos escritas para otras personas las mismas palabras que un día se dirigieron a nosotros. Por ejemplo, en los apelativos cariñosos es muy poco creativo eso de traspasarlos de una en otra. Pienso: qué horror si mi novio me llamara igual que a la anterior, y a la anterior a la anterior...y así por los siglos de los siglos...al final casi tendría que llamarme mamá, y pretendo que incluso en mi estado esa palabra no se repita hacia mí (lo estoy viendo venir y no resulta halagüeño) Supongo que me entendeis en esto. Aunque no estoy segura de que todos nos paremos a pensarlo ante una nueva relación. Tendemos a lo ya conocido, lo familiar...el cereb...

Carta de una futura mamá

Llegaste a mí en otoño. Un poco antes ya estabas haciéndote hueco en mi vientre sin yo saberlo. No lo presentía. Unos días agotadores como no lo había experimentado antes y ligeros mareos que podían significar un exceso de tensión tan solo. Pero estabas ahí, enano, minúsculo. Una pequeña célula que empieza a dividirse y que resulta en vida. Nosotros te empezamos a pensar en verano, como un deseo de dar un sentido más profundo a nuestro amor. Como un proyecto de querer, educar, ser capaces, hacerte feliz e independiente, compartir, ilusionarse. No se puede explicar bien ese momento después de meses en el que supimos ambos que estabas formándote dentro de mí. Hacerse a la idea no es fácil. Pero me cambiaste el otoño y el invierno, quizá para siempre. Hiciste que empezara a disfrutar de la lluvia, de los días grises. Que aprendiera a seguir, a pesar del cansancio, del desánimo a veces. Trajiste sobre todo una alegría. Un algo grande, inmenso, un milagro en nuestras vidas. Trajiste un comp...

No entendéis nada

No entendéis nada. Los que os dedicáis a criticar sin saber, a juzgar a la ligera, a opinar según vuestro único punto de vista. Los que no sois capaces de empatizar. Los que no os conmovéis con cosas que a otros nos parten el alma. No entendéis nada. Los que nunca dudáis, los que pensáis que la vida será como vuestro antiguo proyecto. Los que esperais encontrar aún a la pareja perfecta. Los que creeis que el amor existe para siempre, o que aún existe el trabajo hecho a vuestra medida. Los que intentais convencer de lo contrario, los que decís "soy el mismo de siempre". Los que no llorais nunca. Los que pensais que un paso anterior a tener hijos debe ser firmar un papel que no vale para mucho. Los que os gastais un pastón en un televisor último modelo, y aparcais el coche ocupando dos sitios para que no os lo rocen. Los que amueblais la casa antes de tener las llaves. Los que hablais de edad para referiros a tal o cual persona. Los que lo pasais bien emborrachándoos hasta las ...

Yoga

Hace muchos, muchos años (aunque no los suficientes para olvidarlos) tuve una profesora de gimnasia en el colegio que me desanimó completamente a intentar siquiera practicar ningún deporte. Desmotivar es muy fácil, y hoy he conseguido perdonarlo por varios motivos. El principal: la superación personal y la erradicación total de la autolamentación. Lo fácil es no informarme sobre cómo conseguir que un niño ame aquello que hace, se le dé mejor o peor. Hacer que la palabra equipo no tenga sentido porque rompes con una regla fundamental en el deporte que es la de ayudarse unos a otros y apoyarse en los compañeros. Lo fácil es creerse superior en un aspecto y olvidarse de que el deporte surge en nuestra sociedad como una práctica que enseña múltiples valores, una actitud ante la vida, ante la propia salud y el propio cuerpo. Siempre pensé que quizá era sólo que no había encontrado mi deporte. Y hoy lo tengo claro. Cuando uno descubre algo que le gusta y se le da bien, y supera sus límites ...

TODO

Los muertos no necesitan aspirina o tristeza supongo, pero quizás necesitan lluvia, zapatos no pero un lugar donde caminar, cigarrillos no, nos dicen, pero un lugar donde arder. O nos dicen: espacio y un lugar para volar, da igual. Los muertos no me necesitan. Ni los vivos. Pero quizás los muertos se necesitan unos a otros. En realidad, quizás necesitan todo lo que nosotros necesitamos y necesitamos tanto... Si sólo supiéramos qué es. Probablemente es todo y probablemente todos moriremos tratando de conseguirlo o moriremos porque no lo conseguimos. Espero que cuando yo esté muerto comprendáis que conseguí tanto como pude. Charles Buckowski

Algo de mí

Todo cambió aquel año. Lo recuerdo al leer esa carta que Teresa escribe a Regina en "Mientras vivimos". Hay momentos que cambian una vida. Un instante, mi favorito. Un punto de inflexión. Siempre vuelvo a ti con la curiosidad de una niña pequeña que pide permiso para poder entrar. Siempre llamo a la puerta de lo que fuimos. Siempre tengo algo que decir, que añadir al montón de palabras sin sentido que a estas alturas ya te habré escrito y repetido. Pero es que todo cambió aquel año. Mi vida por completo dio un giro difícil de asimilar mientras tú te alejabas y cogías un ascensor que te elevaba lento. Extraña forma de vida, como dice la canción, era entonces la mía, y lo sigue siendo en cierto sentido. En algún sentido difícil de encontrar. No sé por qué te escribo, por qué te pienso, por qué te miro...si estás tan lejos ya de ser algo de mí.

Tu nuca

Vuelve la cara un momento. Quiero mirarte la nuca. Donde empiezan tus sueños y acaba mi vida. Quiero esconderme de ti, de mí, de todos aquellos que quieran mirarme. Quiero dejar de existir y dejarte existir en un doble giro imposible para ti y para mí. Cogerte por banda...Déjalo. Déjalo. No es momento. Todo pasa. Nada queda. Todo vuelve. Nunca miraré tu nuca.

Podría

Podría engañarte. Decirte que todo va bien. Dejar de soñar, dejar de escuchar canciones en francés. Podría mentirte. Saberte tan simple me hace compleja como la que más, nada más. Podría alejarte. Mirarte a los ojos con este vacío en los míos y hacer que sintieras la distancia como yo, tan dentro, tan fuerte. Podría sentirme mejor. Alzarme hacia el cielo de puntillas y a escondidas, mirar a la luna buscando consuelo, hablar sin parar, fumar sin parar, vivir sin parar. Podría olvidarte. Podrías callarte afuera y adentro. Podrías largarte. Sin más.

Pour oublier je dors

-¿Por qué haces eso? -Para pasar el tiempo Tú y yo y todos los demás Si encendiera una luz quizá me sentiría un poco menos sola. Una bombilla de cuarenta vatios puede hacer que la tarde se encienda. Pero es simple química, física. No eres tú el que le da al pulsador. Es mi pie desnudo y solo que se acerca a la pared, sujetándose en ella, buscando una luz. Al final... Al final somos dos extraños. No sé quién eres. Te miro a los ojos pero no te encuentro. Tú a mí tampoco. Lo sé, tú a mí tampoco. Es que siempre estoy a oscuras, hacia dentro, callada y quieta. Es que los míos, mis ojos, no se encienden con la luz. Tuya y mía y de nadie, y de todo el mundo, al final. Al final pasa el tiempo, como quien no quiere la cosa. Quien no quiere una cosa. Vuelvo a escribir por decir, escribir por pasar el tiempo, por hacer que pase este silencio. Escucharme a través de un espejo, sentada sobre el parquet austero y muerto. Para olvidar duermo cada día. Y olvido también para poder dormir.
Il y avait des temps quand nous étions ensemble comme un dieux...est-ce que vous vous souvenez? je me souviens toujours dans cet heure mort, jusqu'à dix heures (c'est l'heure dans laquelle je revis tout à coup) Vous savez...j'habite où les ombres commencent à se promener. C'est pas facile, mais vous restaiez à côté de moi, sans parler, je pouvais sentir votre odeur, et le monde avait du sens.

Te esperaba

Hace frío fuera. Subo la calefacción pero no hay manera. No me entra el calor. Igual hace frío dentro. Igual nieva. No son normales estas temperaturas cambiantes, y deseo sin fuerza que llegue la primavera. No quiero estar aquí, ni ahora, ni sentir el frío. No quiero esto. Quiero aquello. Tan abstracto y sincero como yo. Tan poco claro y directo. Tan enrevesado. Ahora sí noto el calor, aunque me apagues la bombilla. ¿Dónde estabas? Te esperaba.

Sombras

Nos encontramos en aquel lugar. Los dos, de pie, cerca y lejos. En el lugar del abrazo se callaba el amor y el cariño, se buscaba el reencuentro. Me mirabas con tu azul infinito. Eran gélidos tus ojos, como un iceberg que no asoma. No llegaba el deshielo para ti. Al contrario, te empeñabas en acercarte a aquella ventana que dejaba ver el gris y el bajo cero. Yo miraba tu espalda tensarse bajo el jersey. Quería acercarme lentamente, darte un beso en el cuello, como antes, pero ya no era el tiempo. No hacía calor, no brillaba el sol, no era la edad. Todo quedó petrificado entre los dos entonces, como el silencio que expresa, las palabras que se ahogan al hablar, las ausencias a destiempo. Me dejaste allí en pleno abril, y yo solo quería sonreírte, coger tu mano entre las mías, besarte más a fondo, abrazar lo interno. Eras el inalcanzable, el incomprensible. Te dije: "acércate,no me des la espalda" mientras pensaba en el poema de Salinas que tan bien nos explicaba. Callabas, y s...

Aún hoy

Si me ves enamorada no me mires. No lo hagas de cerca. Dame un margen que te explique. Todo cambió, se volvió de pronto fácil. Todo giró por fin mientras tú me sonreías. Todo fue verdad: mi gesto constante, mis ganas de verte, mi distancia infinita, mi mirada fría. Todo fue borrado para volver a ser de nuevo en otros brazos. Todo fue gracias a ti. Un juego complicado y exitoso, y esa oscuridad latente. Todo se mantiene y se ha ido ya. Estoy comprando un billete que no tiene vuelta pero me lleva una y otra vez a los mismos lugares. Lo siento. Tuve que dejarte solo, aunque no pueda vivir sin ti aún hoy y me pese el pensamiento.

Relato de un amor o varios

Cuando te fuiste yo sólo sabía despedirme. Despedirme llorando y con continuidad, en un largo lamento ahogado. Lloraban los días por ti, lloraba mi vida, lloraba en el metro y en cada salida me giraba para decirte adiós con la mano y que me miraras un rato más. Sólo un momento. Sentir que aún estabas a mi lado, que en realidad no te querías ir. Que me querías. Cuando te fuiste visité mil lugares vacíos, ventanas a oscuras, pisos encendidos. Te vi en cada gesto de la gente, en cada rostro enamorado. Te vi llorar también a ti, sin saber que en realidad era cierto que nos estábamos separando. Cuantos ojos más, cuánto rato. La angustia subiendo hasta mi frente, nublando mis ideas. Las manos inertes. No quedaba nada después de ti, y a la nada tuve que darle la bienvenida también. Tumbada por el paso de los años, por el peso de los labios. Tumbada en una cama fría y distante. A kilómetros de ti seguía sintiendo tu cuerpo palpitante, vibrando como un resplandor inexistente. Te esperaba ...

El viento a favor

Nunca fui de las que se lanzan a la piscina. Al menos no sin flotador. Esta vez es distinto. Voy a probar suerte. La sociedad en la que vivimos no nos ofrece más alternativas que lanzarnos como pajaritos recién nacidos. Intentar volar para poder caer o remontar. Ahora rompo el cascarón de la comodidad y me decido a empezar. A veces los años de formación parecen no ser suficientes. Dudas, miedos, angustias...de todo tipo. Pero si uno se da cuenta de que se le pasa la vida y nada ocurre, entonces tiene que ir a buscarlo. Ese encuentro al doblar una esquina, ese libro en el que empezar a escribir. Ese proyecto en el que poner todo su tiempo e ilusión. Sólo puedo agradecer a las personas que me animan, que confían en mí, que me dan el empujón, que están con su red dispuestos a recoger lo que quede por ahí si esto no sale adelante. Lo hago por mí, por tener una vida. Pero también por los otros, aquellos otros que no tuvieron la posibilidad de remontar, los que cayeron en picado ante sus aco...