Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2012

Sueño

Estabas recostado sobre un sofá, con los ojos cerrados y las manos entrelazadas sobre el tronco. Yo me acercaba a ti con la intención de darte un beso y te decía que nos fuéramos a descansar a la habitación con el colchón blanco. Esta habitación era más bien un agujero dentro de una casa, cuya puerta no era más que una cortina transparente corrida hacia un lado, y un colchón de aire y transparente también se situaba a ras de suelo. Entonces entreabrías los ojos y me decías "estoy cansado" y me alejaba al escuchar tu respuesta. Después una escalera por la que voy descendiendo. Me siguen gatos, muchos gatos. Cientos de ellos a mi alrededor. Se frotan contra mis tobillos y se meten entre mis dos pies, impidiéndome caminar bien. Uno de ellos se enrosca especialmente en mí. Yo quiero que desaparezcan, que me los quiten. Siempre pensé que los gatos son traicioneros, que se muestran cariñosos para meterte el zarpazo después, cuando se han ganado tu simpatía. Había allí otra person...

Tu voz

¿Será tu respuesta? Buscaba aquel lugar en el que solíamos llevar la voz más allá de las colinas, pero después de muchos años es ahora terreno acotado, finca particular. Así que me he decidido a seguir caminando hasta encontrar un llano a la sombra que fuera mi rincón en esta tarde. Pretendía ser tan clara como el sol que brillaba en lo alto, y sólo escuchaba el silencio interno, roto por el canto de unos pájaros que alzaban el vuelo a lo lejos y que me han recordado a ti y a mí en este momento. Ha sido entonces cuando he pensado aquello de que la felicidad no es plena si no es compartida, y decidida a intentar que estuvieras conmigo, he conseguido conectar. Rezaba mientras lo intentaba que conectaras conmigo, con ese deseo interior en el que tanto creí en otros tiempos, y ha sido así. Interrumpiendo tu momento me has dejado colarme en tus pensamientos, en ti pensando, pensando para devolverme algo en mitad de aquella duda eterna. Tus palabras grises me han salvado de la bruma, y ya e...

Encontrarse

Acércate más, de manera que nuestros cuerpos lleguen a ser uno solo, se fundan, se eleven como en mi sueño en medio de una multitud que nada sabe de nosotros, de quienes fuimos y de quienes seguimos siendo aunque nos empeñemos en lo contrario si nos miramos de cerca. Déjame por una vez permanecer un tiempo más en tus ojos, navegar por tus mares profundos, mantener la cuerda y no cortarla, y caer contigo en espiral hacia lo más oscuro. No me cortes las alas cuando intente elevarme hasta ti y agarrarte en el vuelo de los pájaros que rompieron el cascarón alguna vez. Encuéntrate conmigo contra todo pronóstico, en cualquier campo abierto o bosque frondoso. En cualquier día de este mayo que se hace eterno, o en junio, o en noviembre... Pero vuelve a mi lado. Porque si dejo de escuchar dentro de mí tu voz todo se vuelve vacío que no contiene ni sostiene nada. Porque si dejo de creer en ti te perderé en este mundo loco que no permite el recuerdo ni el echar de menos. Me perderé al perderte d...

No existimos

No existimos mas que en un imaginario. Un espejo en el que sólo individualmente nos conseguimos reflejar. No existimos mas que en un beso furtivo, en un qué tal, en un comentario sin mayor sentido. No existimos mas que en una cama revuelta, en noches a destiempo. No somos una primavera, ni siquiera un verano, ni un futuro próximo. No somos mas que dos extraños extrañados de seguir encontrándose sin llegar a hacerlo. Preguntándome por la conexión que nos une, si es que nos une algo, te apareces en imagen para permanecer callado. Entonces quiero salir de la escena agitando la mano sin volverme, caminando en otra dirección. Olvidándome de que algún día te eché de menos, porque has conseguido fragmentar las emociones en tu constante ausencia. Y yo he conseguido aprender a vivir sin que seas parte importante de mi historia, sin compartir mis ideas y mis pensamientos, sin meterte de lleno, sin darte nada, sin esperar nada ya mas que el día en que finalmente nos digamos adiós sin lamentarlo. ...
Tenía ya unos 20 años cuando yendo en el autobús me hice un esguince de rodilla, de esos que se hacen los futbolistas (ligamento interno o algo así). No sabía si sentirme ridícula por el motivo de que se hinchara como un globo o afortunada por no haber tenido mayor probabilidad jugando al fútbol. El caso es que sí sentía dolor, y mucho. La mujer a la que le eché toda la culpa por no querer levantar su enorme trasero del asiento para dejarme pasar a mi lado de la lata de sardinas, me miró y me preguntó ante mi expresión "¿estás bien?" A lo que directamente no pude ni contestar (por las ganas de morderla y contagiarle la rabia). Debían ser las siete y media de la mañana y me esperaba todo un día a 40 kilómetros de mi casa, moviéndome de una clase a otra. No sabía exactamente qué me había pasado, así que decidí llamar a mi madre (que por supuesto ya estaría despierta) para contarle lo ocurrido. Mi madre, evaluando su propia mañana, me respondió que aguantara un poco (hija mía, q...

Percepciones

Hoy estoy de pocas palabras. Dicen que quien calla otorga...No estoy segura. Sólo sé que si ahora tuviera uno de esos caleidoscopios que tanto me entusiasmaban de pequeña, me pasaría el resto del día mirando por ese agujero y alucinando miles de colores y figuras posibles...como si existiera otro mundo con otra percepción distinta.

Hay un silencio

Hay un silencio que me acompaña. Sentada en una silla negra reclinable, el aire llega hasta mi piel y me estremezco. Es entonces cuando cierro el libro, quedándome quieta ante mi propio mutismo interior. Me pregunto qué hace allí, ese silencio abrumador. Sé que si tuviera que comenzar a hablar en ese momento no podría salir ni un solo sonido de mi interior. Como si todo se hubiera vaciado y no fuera capaz de pensar en nada. Como si el tiempo se hubiera congelado en mis venas, junto con mi sangre. Mis piernas suaves, mis brazos fuertes, son un sostén inquebrantable. Me duelen y los siento más aún, soy consciente de mi límite externo. No obstante, hacia dentro hay miles de cosas fluyendo que no puedo identificar. Por eso callo. Porque hay palabras que nunca debieron ser nombradas, y construcciones gramaticales que no son dignas de mención ahora, si no pueden explicar lo que hay de verdad en mi interior ante la presencia de mi vida. La extraña vida interna que se me lee en los ojos y en l...

Atrapada

Cómo volver a susurrar palabras y que suenen sinceras. Cómo creerte, cómo saber si lo que dices es cierto o intentas una vez más adornar el momento. Cómo olvidar el daño, el miedo, la inseguridad generada por todas tus traiciones sucesivas. Cómo hacer para escapar de una historia pasada y dejarla simplemente estar. No tengo respuesta. No puedo escribirla, ni siquiera pensarla. Las palabras contigo adquirieron ya otra dimensión. Sólo siento esta idea girando en círculos concéntricos en mi interior. Y no puedo emocionarme, ni dejarme llevar sin mayor peso, ni decirte adiós. Estoy atrapada en tu propuesta como si de un laberinto se tratara. Rodeada de muros de arbusto, pero sin saber qué calle tomar ahora. Así que me paro donde estoy, me siento en el suelo y dejo que el aire me roce la piel. Se trata solo de respirar. He optado por no intentar entender cómo es que ahora, cómo es que así, cómo es que pretendes hacer para quedarte y que yo esté. He optado por cerrar los ojos y soñar, por no...

Mi pregunta

Cuando te pasas toda la vida esperando a que llegue un momento (uno, concreto, idealizado, perfecto) y de repente te llega, te das cuenta de que nunca será tanto como imaginaste, ni tus expectativas podrán llenar los huecos que a la realidad le falta, aunque pongas toda tu ilusión en intentarlo al menos un instante. Compramos motos sin manillar y demasiados cuentos en determinadas épocas, y nos hartamos de consumir películas de amor que nos llenaron de pájaros la cabeza. Quizá madurar implica perder esa intensidad que te caracterizaba precisamente por el orgullo que te generaba saber que la tenías y lo molesto que resultaba para los demás verte disfrutar tanto de algo. Quizá implica estar pensando siempre en las consecuencias, mirar hacia el futuro y preguntarse, y seguir preguntándose sobre el presente una y otra vez (¿es esto lo que quería?) Me doy cuenta de que soy especialista en encerrarme en cuartos de baño para llorar con un cigarro al lado todo lo que me prometieron y nunca fu...

Continuidad

Cuando uno siente a su alrededor tantos cambios a veces es una sensación extraña esta de la continuidad. Tú me llevas hasta ella con lo que fuiste y lo que sigues siendo. Estuviste en muchas cosas y por eso, al leerte, lo recuerdo todo y me doy cuenta de que te echo en falta. Eres un poco el hilo conductor de quién he sido yo, de hasta dónde llegué. Eres quien habla poco, pero quien siempre me dio los mejores consejos, que nunca consigo olvidar de forma literal. La primera persona que me cogió el teléfono aquel fatídico día de abril, cuando mi mundo por primera vez se iba cayendo a pedazos. Y tú me contuviste en tu abrazo nocturno, en tus palabras, en tus silencios. Cuando más perdida me sentí siempre pude recurrir a ti, y ese día sentada frente a ella, ante la pregunta por mis amistades, fuiste uno de los pocos que nombré, en mitad de mi mayor caos mental y mi mayor crisis. Por eso me rompo ahora ante tu ausencia. Porque me faltas en estos días extraños. Porque sé que me acompañas, y ...

6 de mayo

Te esperaba sentada en una terraza una hora más tarde de lo previsto. Llegaste, como siempre, caminando con prisas y con una cantidad inmensa de palabras que se atropellaban unas a otras. Te sentaste frente a mí, pero tu pierna rozaba la mía por debajo de la mesa, como en un intento de acercarte cada vez más. Yo, callada y en mi línea, te escuchaba. Muchos proyectos, muchas ideas, mucha vida. Me vendías una imagen y esperaba mi turno. Te inclinabas hacia delante al hablar, y tu cuerpo temblaba. Quizá por frío, quizá por ese encuentro. Después proponías más sitios, como si no quisieras que aquello terminara nunca, y acabamos en un bar muy de tu estilo. Las cervezas me habían soltado la lengua, y en la puerta te arrimabas con ese gesto tan tuyo, y yo tenía la sensación de conocerte de siempre. Frente a nuestro antiguo colegio rememoramos viejos tiempos, hablamos de nuestras vidas, de nosotros. Nos dieron las tantas y decidí que ya era tarde para otra. Me acompañaste hasta el coche y te a...

Corazón en fuga ("Quién fuera" Silvio Rodríguez)

Estoy buscando una palabra en el umbral de tu misterio. Quién fuera Ali babá quién fuera el mítico Simbad quién fuera un poderoso sortilegio quién fuera encantador. Estoy buscando una escafandra al pie del mar de los delirios. quién fuera Jacques Costeau quién fuera Nemo el capital quién fuera el batiscafo de tu abismo quién fuera explorador. corazón, corazón oscuro, corazón con muros corazón que se enconde corazón que está dónde corazon, corazón en fuga herido de dudas de amor. Estoy buscando melodías para tener cómo llamarte. quién fuera ruiseñor quién fuera Lennon y McCarthney Sindo Garay, Violeta, Chico Guarte quién fuera trovador. corazón,corazón oscuro corazón con muros corazón que se esconde corazón que está dónde corazón, corazón en fuga herido de dudas de amor.

Viento

Quizá, como decía aquel poema, "yo no puedo darte más...no soy más que lo que soy" Y espero a que, lo que soy, te satisfaga. Si no es así bastarán los abrazos, las miradas, las ilusiones perdidas en el tiempo. Seré un tibio recuerdo que pase desapercibido entre otros tantos. Pero en el fondo yo quiero ser lo que tenga que llegar a ser, y jugar a pensar que puedo averiguarte las caricias y los deseos, y que puedo también serlos. Mientras, la vida se me presenta como una pluma que va escribiendo sola en el papel. Borrones, arrugas, manchas...Nadie sabe hasta qué punto me puede costar ser un beso, o una almohada sobre la que recostar la cabeza, un capricho o un algo eterno. Nadie sabe hasta qué punto a veces sólo deseo ser el viento...rozar tu pelo un instante para después acabar siendo partículas en movimiento que no terminan de posarse. Y encontrarme en todos lados y en ningún lugar concreto.

Arena

No había quien parara la atracción, es cierto. Ambos nos sumergimos en un mundo en el que todo giraba en torno al otro. Pero tus dudas, tus idas y venidas, tu indecisión, acabó por dejarme tan fuera de juego que ni con toda mi capacidad de tomar las riendas pude construir un castillo que se desmoronaba por momentos. Congeniábamos, sí. Podíamos reírnos durante horas, parar y charlar a ratos. Me seguías en mis silencios y divagaciones, y siempre ponías un punto de paz a mi huracán, mientras cocinabas tranquilo y yo no podía parar mi verborrea. Me gustaba tu velocidad, tu sensación de ser invencible, de ser eterno. Desde tu grandilocuencia te admiraba, hasta que se convirtió en una particular lucha de poderes. Nadie podía brillar más que tú, y nadie podía brillar más que yo, así que nos íbamos puliendo poco a poco hasta perder lo que más nos gustaba de nosotros. Tú querías seguir viendo ese brillo en mi mirada, pero me solía cansar escucharte hablar durante horas. Me cansaba que no llegar...

Palabras calladas

Sólo acércate, muy lentamente. Haz que el tiempo te recuerde más de lo que mi memoria pueda hacerlo mañana. Deja tu huella personal e intransferible utilizando un gesto, encadenando palabras, mirándome mientras todo gira alrededor, ambos pegados al eje de una vida cuyos caminos no pueden adivinarse. Pero hazlo tú, adivina mis gestos, mis caricias ocultas, mis rincones claroscuros. Adivina dónde escondo lo que yo no sé. Dónde me siento feliz o desgraciada. Cuida que siempre tenga de ti un momento en el que poder tocar el cielo con los dedos, en el que poder elevarme sobre mis pies como si fuera un baile delicado y suave hacia la propia extensión. Deja que crezca en mi espacio, que yo sea más allá de mí. Deja que no tenga miedo de que estés, o que no estés. Que pueda imaginar ese instante en el que ambos queramos, simplemente, seguir siendo juntos. Deja que el único silencio entre nosotros sea el que dejan tras de sí estas palabras calladas.

Lo que no fue

Se pierde una voz entre los días. No me atrevo a intentar recuperarla por si llega ese momento en el que rompe el aire la emoción y la voz tiembla y se apaga. El instrumento que vibraba tiene ganas de callar. Tiene ganas de erigir un monumento al silencio, un monumento al final, un monumento a tu cuerpo. Si las llamas de frases susurradas hubieran permanecido encendidas toda mi piel hubiera terminado por arder en fuegos inextinguibles. Hubiéramos terminado quemándonos en la hoguera, como si de un gran pecado se tratara. Se mezclaban arte y dolor en nuestras formas. Se mezclaban reencuentros y despedidas. El caos anidaba nuestras mentes, y entre el ruido preferíamos lo impulsivo y lo fugaz. Pero no sintonizábamos más allá. Nunca fuimos capaces de conocernos, de compartir, de hacernos felices. Como si nos hubieran arrancado algo de dentro, imaginábamos el amor en el pasado de otros labios. Y los nuestros callaban los secretos por temor a descubrir la gran farsa en la que nos creíamos a s...