Mares en calma
Hay cosas que las palabras no pueden captar. Es cuando llega el silencio de mil maneras diferentes, las frases que se quedan en los labios a punto de ser pronunciadas y nunca ocurren. Hay otras formas: las miradas, los besos, las zonas del cuerpo donde nos quedamos parados un momento apenas. Intento captar tu imagen en letras, pero se esfuma en el aire. Intento apresar sentimientos pero son más libres que las cadenas que impone el recuerdo, y debo dejarlos ser y marchar tal cual vinieron. He aprendido a no atar, pero giro mi cuerpo y te miro, y es entonces cuando queda grabado en mis pupilas el instante mismo en que abres los ojos al día (tus ojos casi verdes esta vez) y la mañana comienza para nosotros con dos sonrisas que se encuentran en la intimidad de un nuevo encuentro. Es entonces cuando pienso que no puedo retenerlo, pero volverá cuando te hayas ido, cuando estés lejos. Quedará para siempre, de alguna manera. Es entonces cuando pienso que hay cosas imposibles de borrar, de barrer, de olvidar. Cuando pienso que la vida siempre te sorprende del revés. Cuando sé que hay algo que no puedo captar pero flota entre nosotros como magia. Y existimos más intensamente que otras veces.
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