Continuidad

Cuando uno siente a su alrededor tantos cambios a veces es una sensación extraña esta de la continuidad. Tú me llevas hasta ella con lo que fuiste y lo que sigues siendo. Estuviste en muchas cosas y por eso, al leerte, lo recuerdo todo y me doy cuenta de que te echo en falta. Eres un poco el hilo conductor de quién he sido yo, de hasta dónde llegué. Eres quien habla poco, pero quien siempre me dio los mejores consejos, que nunca consigo olvidar de forma literal. La primera persona que me cogió el teléfono aquel fatídico día de abril, cuando mi mundo por primera vez se iba cayendo a pedazos. Y tú me contuviste en tu abrazo nocturno, en tus palabras, en tus silencios. Cuando más perdida me sentí siempre pude recurrir a ti, y ese día sentada frente a ella, ante la pregunta por mis amistades, fuiste uno de los pocos que nombré, en mitad de mi mayor caos mental y mi mayor crisis. Por eso me rompo ahora ante tu ausencia. Porque me faltas en estos días extraños. Porque sé que me acompañas, y eso me emociona. Porque sé que siempre podré contar con tu abrazo, y que tengo ganas de saber si estás bien o no. Y en cualquier caso compartir una sonrisa, como hicimos siempre. No sé cómo eres alguien especial. No sé por qué permaneces a través de las etapas. Pero sé que necesito que sigas estando. Con lo que eres y lo que no.

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