Flamenca

Desde mi fondo flamenco te veo apareciendo entre la niebla de tiempos extraños. La bruma no me impide observar tus ojos en la oscuridad, mirándome desde arriba, directo a las pupilas que te miran a su vez, ardiendo de un fuego que no es fatuo sino eterno y que crece con la luz de ellos puestos en mí. Quiero hacer un giro con la música, acercarme taconeando y subir los brazos altos para ponerlos sobre tu cuello. Y agarrando la falda con una mano, subirla lentamente y que me veas cómo se mueve mi cuerpo cuando estás cerca, cómo me queman los pechos y los besos que no son ofrecidos a ningún otro más que a ti. Cómo me pesa el lamento de no haber podido encontrarte sino ahora. Quiero quemar la furia y la razón sobre un suelo de madera, y con zapatos negros aplastar aquello que me queda del pasado para abrazarte esta noche un largo rato. Un largo rato que no pase mas que para dejar entrar la luz en un cuarto en llamas rojas, amarillas, y foráneas.

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