Entradas

Mostrando entradas de enero, 2011

Fantasma

Ella se acerca por la espalda. Lleva un cuchillo en la mano que acaba de coger de la cocina, tras remover cajones buscando algún instrumento que le sirva para un fin que no sabe concretar. Lo ha hecho sin hacer ruido, para que él no pueda notar su presencia allí donde no la imagina. No le puede ver el rostro. Dicen que cuando no miras a alguien es más fácil matarlo a sangre fría. Ella tiene las manos frías, sí, pero el corazón caliente. Y le arde tanto en esa escena que decide dar un paso más, dejando cada cosa donde estaba antes de su aparición. Se dirige lentamente hacia el salón, donde él, sentado en una silla se concentra sobre ideas a las que ella no tiene acceso. Su nuca blanca le da la bienvenida. Desde atrás podría abrazarle por el tronco, girarse hacia sus labios y besarle una última vez. Podría hablarle del amor y sus consecuencias. Podría hacer que se girara y la mirara, adivinando la emoción en sus pupilas dilatadas. "No mancha lo que no es real", se repite mientr...

Sin límites

Yo hubiera querido ser aquella chica que se colaba por la ventana de un sótano para experimentar una vida adulta a escondidas. Hubiera querido acercarme a ti y saborearte, olerte, tocarte. Que te aproximaras a mi cuerpo aún sin estrenar para vivir en una misma noche la novedad y la pasión una y otra vez. Hubiera querido ser tu primer beso desnudos en el calor de la adolescencia. Pero llegué mucho después. Cuando tu vida había cambiado demasiado, cuando yo había dejado de ser una niña años antes. Estábamos compartiendo una cama después de unos cuantos meses imaginándonos, anhelándonos en la distancia. Estábamos lejos de todo, y en silencio se juntaron nuestros labios una vez más, y de repente estábamos enlazando los cuerpos, con manos ávidas. Mi instinto me llevó a comprobarte. Y en un momento tu piel rozaba la mía, tras una lucha entre sábanas y mantas donde encontrarnos sin hacer ruido. Nos tocábamos el uno al otro como en un sueño, a oscuras en medio de una habitación improvisada, ar...

Existencia

He querido morirme como forma de llevar el sufrimiento. He querido romper con todo lo que he sido. He renegado de recuerdos y convertido lo bonito en un borrón gris oscuro. He echado mis lágrimas en vasos hasta llenar cubos enteros de agua salada. He caminado sujeta en muletas falsas. He girado la cara al sol para no cegarme más. He querido decirme a mí misma que el amor es una farsa. He querido morir en el intento de abrirme la cabeza contra un muro, incapaz de aguantar la frustración de tu pérdida. Me he echado atrás en el camino y no fue para coger carrerilla. He corrido por muchas visualizaciones de mí misma. He escuchado lo que duele, lo que sorprende, lo que da más miedo. Me he visto temblando ante el deseo insatisfecho, paralizada al intentar hablar de ti. Me he sentido tan sola y abandonada, tan mal conmigo misma que buscaba cambiar mi nombre e irme lejos como única forma de renacer. He pensado en volver a lo inorgánico, a pertenecer, como polvo, a esta tierra que no pisaba fir...

Carta al vacío

Quizá cuando vuelvas a poner en palabras lo que fuimos, si es que algún día te sientes capaz de hacerlo, no tenga demasiado sentido el hablar de cosas que ya pasaron para mí. No podré explicarte en qué ha consistido todo este proceso que ha sido tan mío. No podré hablar de cada una de las etapas que he ido sintiendo en mí, en este cambio. Quizá sólo veas el resultado de miles de ideas, de asociaciones mentales, de falta de síntomas de algo que nos resultaba conflictivo y problemático. Y puede que incluso eso sea lo mejor: a veces pienso que los actos hablan más, y para llegar a los actos he hablado mucho. Pero el cambio no se puede explicar, ni se le puede dar forma. No tiene sentido volver a remover para ti lo que ya he removido dentro para escucharme. El objetivo no era excusarme ante ti, no era que todo cuadrara en tu mente (en todo caso, esa explicación es sólo tuya) sino que cuadrara para mí, como las piezas de un puzle que encajan a la perfección, como las piezas que había perdid...

Reflejos de ti

"y sigo hablando para ti...y digo "casa", y apelo a mi derecho a hablar...te doy una canción como doy el amor" Te sigo dando letras y canciones, poemas con palabras exactas, escritos que se amontonan en papeles de mi alcoba. Te sigo dando un recuerdo, un lugar en mi mente que bien mereces. Te doy las buenas noches al dormir, y los buenos días mientras tomo el café de la mañana, y mi canto por la casa a voz en grito, y mis lágrimas al escucharte. Te doy una sonrisa si te pienso. Un beso a tu imagen sonriente. Un guiño a tu risa. Un momento...a lo largo del día, que sigue estando reservado sólo para ti. Y en silencio, me acompañas aun distante en tiempo y longitudes. Te apareces en las noches del amante, en la luna llena, en las estrellas fugaces. Te apareces en las melodías que te remueven por dentro. Te apareces en la lumbre de un cigarro, en la llama de un mechero inagotable. Te apareces, inacabable, en un sentimiento que no extingue su lamento ni su dicha. En mis ...

Intermediarios

Desconfío si te pones en el centro. El único centro de una historia son sólo dos, independientes y con su propio mundo. No hay incursión posible en una unión. Ni es adecuado escuchar lo que no es cierto de ti, lo que dista de la verdad del otro. Sólo de forma directa se entiende la gente. Sólo acudiendo a la fuente se obtiene el agua que sacia la sed. No quiero más cuidadores, y menos si se autoproclaman, orgullosos, como tal. Me da la sensación de que no quieren que crezca, si crecer significa no necesitarlos. Fomentar la dependecia en una relación es siempre insano. Echarlo después en cara, como si fuera algo tuyo y no suyo, es doblemente innecesario y disfuncional. No necesito intermediarios. Tengo mi propia forma de llevar lo que me rodea. Las distorsiones cognitivas de la gente ya me trajeron suficientes problemas con otros. Si quieres saber de mí, mírame a los ojos y obtendrás la respuesta que buscabas. Pero no lo hagas por caminos estrechos, ni tires por la calle de en medio. No...

Tú y yo, y los problemas

Teníamos ritmos distintos. Y dejándome de abstracciones (porque con las abstracciones no se puede trabajar cuando se trata de dos) diría que eso significa que yo necesitaba saber de ti cada día, y que tú necesitabas estar contigo mismo un rato cada día. Y digo necesitar porque es cierto. Mi contacto constante partía de una dificultad para llevar mi propia vida, mis propias emociones, mis horas sin ti. No podía centrarme en algo que me parecía aburrido, excepto por los momentos que pasaba contigo. No podía interesarme por algo en lo que me sentía poca cosa, con poco papel o sin lugar, y sin saber salir de ello o cambiarlo por mí. Cuando yo quería comunicarme, lo pregonaba con bandera incluida. Cuando tú querías...no sé cuándo querías tú, porque no te daba tiempo físico ni espacio para que surgiera con tranquilidad. No había calma en mi imposibilidad de hablar todos los conflictos que se iba acumulando en mi mente respecto a nosotros, ni para tramitar todo el miedo a perderte. No había u...

Mi primera lección

Varios segundos pasan desde mi pregunta hasta tu respuesta. Entretanto, te quedas mirándome fijamente, como si la información no hubiera podido traspasar aún la barrera del sufrimiento repetido. Estás frente a mí, pero no estás. Y lo noto en tu enlentecimiento. Me planteo mil hipótesis posibles en mi mente. Pero no hay lugar a dudas al hablarme de esas pastillas, ni de tu historia de vida, con tantas muertes a las espaldas. Al pensar en ello me doy cuenta y llego a una conclusión que duele y pesa: siempre se dice aquello de que la mente puede llegar a límites insospechados, que aguanta mucha emoción sin tramitar. Pero ahora sé que todo tiene un límite, y presiento el tuyo en tus formas. No hay fuerza que soporte tanta muerte. Y has decidido dejar de estar de alguna manera en el día, para pasar a pertenecer sólo a las sombras de fantasmas, sólo a los huecos sin llenar, sólo a la pena. No hay lugar a dudas ni a palabras cuando me enseñas tu brazo. Yo hago que no entiendo y te pregunto (q...

"Pepeño"

Antes de dormir hoy siento tu presencia. Y se me viene de ti la sensación de una profunda amistad, más allá de las caricias de fuego que nos caracterizaban y el carácter arrollador. Recuerdo que fuiste mi amigo en muchas cosas, en los pitis en el coche cuando me escocían los ojos del humo o me dolía la cabeza del tabaco de liar. Recuerdo nuestro primer beso de una forma nítida ahora: me dijiste algo así como "ven aquí" y yo me tiré sobre tu gesto con toda mi pasión de los 17, con todo mi entusiasmo e ilusión. Hablábamos de muchos temas que han quedado olvidados para siempre en mi memoria. Pero no pasa el tiempo para las miradas y tu suficiencia, para tu risa abierta o tu pelo con vetas rubias, para tus muslos anchos y tu postura al sentarte, para tus brazos cruzados sobre el pecho inclinado hacia atrás. Me decías que te gustaba la forma que adoptaban mis labios al sujetar el cigarro segundos antes de encenderlo. O mi timidez bajo mi abrigo negro. Recuerdo las charlas en los v...

Un lugar

Sigo buscando tu lugar entre palabras y recuerdos. Sigo buscando la forma de poder comunicarte, si es que llega el día, todo lo que llevaba conmigo entonces y poder darte un por qué, una explicación coherente que faltó y se quedó flotando en el silencio. Sigo buscando el momento donde esto no me haga falta. Y cuando no lo necesite, llegará. Me sentiré liberada de una forma u otra, y ya no necesitaré de tu presencia para poder perdonarme y encajar las piezas. Sigo buscando a qué viniste. Qué pretendías encontrar en mí que no te pude dar, para evitarlo. Qué pretendía encontrar en ti, para no buscarlo más. Qué simbolizábamos el uno para el otro cuando hablábamos de lo natural y del camino. Qué querías decir entre canciones, qué quería inferir yo. Es cierto: lo idílico no es tan idílico. Cuando se trata de personas, no se debe endiosar nada. Cuando se trata de la tierra, no se puede vivir mucho tiempo entre las nubes. Aceptar que cometíamos errores fue algo que siempre nos costó. Porque qu...

Cambio

Me dices que no te hubiera conocido si eso no me hubiera pasado. No es una tontería. La vida es una concatenación de casualidades, de hechos que se entrelazan. Yo te respondo que no tiene nada que ver. Pero ahora que me paro a pensarlo quizá lleves razón. Lo que pasa es que me aferro todavía a ese punto de lo que no me tenía que haber pasado. Yo tenía tan claro mi destino. Eso me pasa, no es la primera vez, por aferrarme a una idea sin contemplar otras alternativas. Eso me pasa por querer mantenerme a flote en una tabla, y pensar que es la última oportunidad, LA oportunidad para mí. Algo así no me permite abrir los ojos a otras tantas cosas, y quitarse la venda es una cuestión de poco a poco. Nunca me gustaron los cambios, he de reconocerlo. Y vinieron demasiados, muy rápidos, mientras le suplicaba a "algo" que dejara de girar por un momento y me permitiera el tiempo necesario para hacerme a la idea. Pero eso es el tiempo: no da tregua. También llevaba razón él cuando me decí...

El abrazo

Capear a un toro demasiado fuerte. Clavarle la espada hasta ver cómo se desangra. La sangre salpica. No estoy a favor de la tortura. No estoy a favor de la muerte. Lo veo más bien como algo natural, incidental, que llegará antes o después. Pero no se puede matar ni dejarse morir, eso lo creo a su vez. Es la lucha de la humanidad contra la animalidad brutal de quien se muestra desde lo más oscuro. La línea continua donde no hay un punto de corte que indique el conflicto que hay que tratar. Es el esparcimiento total y absoluto de cuestiones no resueltas, y mi dificultad para tratarlas, mi sensación constante de tener que dar una explicación o pedir perdón. Quizá muchos lo captaron. No pude darle a la pureza ese tono negro del pasado. Intenté limpiar paredes salpicadas de problemas. Intenté generar con él una casa blanca y silenciosa. Lo logré durante mucho tiempo, pero en la psique el pasado se reactualiza continuamente en el presente. Y se estaba reactualizando, sin poder evitarlo, sin ...

Dibujarte

Quiero besarte. Lentamente. Como si nada de esto hubiera pasado en realidad. Besarte a ti, y a nadie más. Sólo un beso, una caricia que me haga temblar y sentirte. Dejarme llevar por el delirio de una piel contra otra piel. Olerte únicamente, hundir mi rostro en tu cuello. Quiero acariciarte, ser libre para hacerlo. No paralizarme. Renacer en la locura de hacer realidad lo imaginado. Sentir algo más que tristeza. Que se evapore en el aire, que venga un nuevo día. Contigo. Besar tu sonrisa. Saberte encantador e irrepetible. Saberme diferente. Quiero verte en la horizontal de una vida perfilada por mi brocha. Dejar de apelar a la razón y a la defensa para vivir lo que se puede vivir sólo entre dos. Que me muerdas en el hombro, que te enredes en mis piernas. Quiero notar tu mano en mi cara, parada mientras me miras y yo giro el cuello para apoyar la risa en ella. Quiero que me cales en lo más profundo. Quiero que te quedes por si podemos ser de otra manera...algún día, o en otra vida. O q...

Rojo

Y qué haré cuando tu ausencia se vuelva más insoportable. Cuando vayan pasando los días y sigas sin estar presente. Qué haré cuando no escuche más tus melodías, cuando no haya nada que decir. Qué cara pondré ante el ladrillo de saberte acompañado, ante la noticia de que te vas definitivamente. Que haré si decides largarte de una vez por todas, si me largo y te dejo en el camino. Cómo mantenerse parada ante un semáforo en rojo, aceptar que me enseñaron aquello de mirar a los dos lados antes de dar un paso más. Cómo pasar desapercibida entre el barullo de Madrid, saber que no me piensas. Qué haré con ese anillo donde me ponías que no había techo, si sigo queriendo llevarlo en mi dedo cual compromiso sin límites, cual promesa elevada. Cómo callaré tantas noches sin ti cuando te tenga delante. Cómo cambiaré la mirada para que no seas consciente de aquello que pasé en estos meses. Cómo seré fuerte ante la posibilidad de que me abraces, o de que no me abraces otra vez. Cómo confiar en lo que...

Compañero

No se trata de que una persona sea o no tu camino. Quizá no estamos destinados a nada, sino que simplemente vamos existiendo para encontrarnos a nosotros mismos, y una parte de nosotros (más o menos grande) va existiendo para los demás. Por eso el escuchar que alguien se va de tu lado para encontrar su camino me parece un concepto erróneo de base. Se puede encontrar ese camino hacia uno mismo igualmente, la idea sería más bien que hay personas que te acompañan en él, que hay personas con quien te encuentras, a quien dejas atrás o que siguen el mismo ritmo que tus pasos. Pero nunca supone una incompatibilidad, ni un bastón sobre el que apoyarse, ni un obstáculo. Sólo es un viajero más que te mira y te dice "hoy hace buen tiempo" y te recuerda de vez en cuando que aunque estés cansado el sol va también contigo cada día, exclusivamente dentro de ti. De eso se trata una amistad, de eso se trata también una pareja. Lo que pasa es que la mirada de la pareja que te acompaña tiene un...

El proceso

Comencé a fumar cuando tenía 16 años. Para algunos el primer cigarro supone un acto meramente social, el intento de pasar de niño a mayor, de revelarse contra algún tipo de autoridad...Pero mi primer cigarro no fue eso, y hoy al pensarlo estaba intentando encajar piezas. La primera vez que decidí fumarme un cigarro estaba completamente sola. Me encerré en el baño de una casa que no era la mía y elaboré todo el proceso como una experiencia puramente individual e independiente. Buscaba un rincón donde esconderme de muchas cosas, donde decidir por mí misma, donde hacerme responsable de las consecuencias, donde nadie pudiera entrar ni invadirme, ni opinar ni juzgar. Quería que formara parte de mí en la medida en la que no formaba parte de nadie más. Se podría decir que fue mi primer síntoma. Se podría, analizándolo, llegar a la conclusión parcial de que fue una manera de regresión a un punto de fijación de la infancia, donde todo aquello que tenía que ver con mis deseos de supervivencia se...

Actos

Qué distancia entre la mirada y los actos. Dicen que si nos fallan los signos, la mirada nunca miente. Tú tenías esa chispa tan de tus ojos cuando estás alegre. Esa curiosidad latente, esa energía. Luego callas con los labios, te tapas los oídos con las manos, contienes los gestos. Sabes hacer eso de ser frío y emocional en distintos momentos. Y eso de salir con el humor cuando te lo dicen. Sabes hacer eso de vendarte también los ojos si no quieres ver. Sabes demasiado, y ese es el problema. Y el mío el no saber. No nos ponemos de acuerdo ni en esto... Sé que si me alejo vendrás. Cuando la primavera esté asomando a la ventana, para recordarme lo que eras. Para hacerlo presente. Sé que te resistes a largarte sin más. La huella de unas palabras siempre van detrás de ti, como una sombra. Y vas abriendo puertas sin cerrarlas, abriendo ventanas a las que no te asomas. Entonces yo me pregunto que en qué quedamos, y me siento mareada de tanta vuelta. Pero no quedamos en nada. Sólo en dejarlo ...

Walking

Todo cuadra. Cuando se abre el marco, cuando se puede ver. Todo se interpreta también a nuestra manera. Pero sigo pensando que hay sensaciones que escapan a eso. La respuesta está flotando en el viento... Ayer encajé las piezas de un puzzle que se me hacía imposible. Ahora siento que esa conversación puede o no llegar. Siento que a veces las palabras están de más, y que no tiene mucho sentido mirar al pasado si se puede mirar al presente. Si tuviera que hacerte una propuesta me sentaría delante de ti, y mirándote a los ojos simplemente sonreiría. Dejaría, como dejabas tú (siendo esto ya parte de mí) que no pudiera atraparse en una definición lo que existe sin necesidad de nombrarlo. Te miraría, como hice ayer, desde todo lo que soy y lo que tengo y lo que quiero ser, y lo que te quiero, para verte mirarme desde lo que eres. Uno se pregunta qué pasó, cómo puede ser que todo se convirtiera en aquello, cuando en un momento determinado, en un día determinado, en una situación concreta, las...

Renacer

Nos miramos a los ojos y lo volví a ver: ese renacer que tantas veces nos ha acompañado después de habernos perdido. No puede venir un día sin sol después de haberle dado un significado a todo esto. Me dices que formo una gran parte de lo que hay contenido en un cd, y entonces yo sé que lo sabes igual que yo, que en el fondo sigo estando como el poso en el café, en cada uno de tus días y especialmente en ayer. Me dices que quién sabe si mañana no volveremos a significar algo, que debes reconocer que la soledad te está matando. Y esas palabras en inglés me llegan directamente a mí,como un mensaje encriptado, que estoy apoyada en mi mano en una segunda fila sin poder salir de la elevación en lo abstracto, conteniendo unas lágrimas por nosotros. En aquella sala se escucha un secreto a voces, que nadie capta. No hay persona que sepa cuántas mañanas y tardes pasé viéndote rasgar las cuerdas, cómo me inundaba ese aire de tu garganta, cuántos títulos les puse a esas melodías. Nadie sabe que y...

Hoy me llevo

Cuando veo volar los pájaros, desde un hueco en el cielo entre los muros de una cárcel, me siento más libre y viva que nunca. Cuando contemplo la luna y se me viene tu rostro y tus canciones, me siento libre llevándote. Cuando las personas sin conocerme me cuentan sus preocupaciones íntimas, depositando en mí esa confianza, Cuando alguien me dice que puedo alegrarle un día, o que puedo hacer temblar su cuerpo con una caricia imaginada, Cuando veo a mi mejor amiga reír, Cuando comparten conmigo una ilusión en una llamada de teléfono inesperada, Cuando no me queda tiempo ni para respirar, Cuando sueño con independizarme, Cuando salgo de terapia con la sensación de haber hecho un buen trabajo, Cuando me entero de que una compañera con mi misma edad va a ser operada de un tumor, Cuando me sonríe una presa... me siento afortunda de estar aquí. Pero sobre todo, Cuando aún puedo llorar y reír, cuando sé que soy capaz de hacer que cambie lo que no me gusta de mí, cuando entiendo que mi paso po...

Ropa tendida

Ahora vives con tu nombre en la mirada. Rodeada de unos muros de recuerdo donde la ropa se pone a secar bajo la lluvia. Lo tenías todo, pero decidiste vivir la vida y te costó muy caro. Al final es cierto: no se puede tener todo. Y yo me siento frente a ti, tendiéndote la mano como puedo. Pero somos de mundos distintos, y no puedo llegar a meterme en el tuyo, aunque te escuche narrarlo. Has corrido tantos riesgos, conducido tantas veces por carreteras oscuras... hasta verte paralizada y apresada en esa misma vida que te dio libertad. Intentando buscarla, la perdiste. Me dices que quieres recuperar las relaciones, pero el dolor no pasa y ambas lo sabemos en el fondo. Soy consciente de que si te quito la esperanza (con una breve mirada sin intención de hacer daño, con un juicio desatinado, con una palabra...)no te quedará nada, y por eso te respeto más de lo que tú misma lo haces. Alguien esperaba mucho de ti, que llegaras lejos. Y lo hiciste, a tu manera. Una espiral sin sentido ni cohe...
Me gusta saber que te salvo las tardes. Que hay algo a lo que tenerle miedo. Me gusta que sonrías y dudar de si eres un ángel o un canalla. Me gusta leer cómo detallas un gesto, cómo te duele que llueva, y saberte humano en ese cuerpo alto e imponente. Me gusta que me mires fascinado hablar desde la verborrea de un par de cervezas, compartir cigarros, saberte cerca. Me gusta pensar que estás a mi lado, con dos cojines, con dos cojones, en esta etapa en la que sólo hablo de cosas sin sentido y me contradigo. Me gusta que me cuentes cosas, que estés al otro lado de un mundo, que recuerdes lo que te cuento. Que me enseñes el tuyo, y sentirte poco a poco familiar. Me da miedo mirarte, que me gustes ahora. Me siento cobarde. Y lo siento. Eres el que me fascina con su paciencia a prueba de dos horas sin parar de hablar, el de la mirada tranquila en las fotos, el de los comentarios divertidos y el del silencio. Eres alguien, no eres "nada". Mis sueños a veces, el escape del pozo, l...

Dos

Todo es más fácil en la imaginación. Cuando pensamos que lo fantaseado o imaginado puede hacerse real, inevitablemente nos invade un cierto temor. Pueden llegar a temblar las piernas mientras caminas de vuelta hacia tu coche, o representarte un laberinto sin salida en el que no sabrás muy bien cómo responder. Después todo parece irreal y remoto. Y el sueño te vence deseoso de hacer su función de cada día con lo latente de la realidad. Incluso despierto, cambias escenas en tu mente pocos minutos después, cuando te encuentras en la soledad segura y tranquila de una habitación que reconoces como tuya. Las imágenes crecen, y entonces ya no es él recostado sobre un sofá, sino tú acercándote a sus labios. Ya no es él manteniendo una distancia frente a ti, sino tú deshaciéndola con un abrazo. Tu imagen ante un espejo y una cuenta atrás de plantas no es la misma. En tus ojos hay diferencias entre ambas, pensamientos distintos. En la primera piensas que esa luz destaca todos tus defectos, que e...

Ausencia

Lo peor del amor es que no te mata. Te deja doblado en una cama, roto por la ausencia, te asalta el recuerdo en imágenes una y otra vez. Te permite sentir el pulso un día tras otro, sin pararse. Llorar hasta desgastar las lágrimas. Te produce un dolor punzante en el pecho, y la posibilidad de sentir que te ahogas en una ducha, de que te tiemblen las piernas. Te deja tiritando en pleno invierno. No se para el cuerpo, ni el pensamiento. Por mucho que notes que falta su tacto. Te deja sabiendo que han dejado de pensarte. Pero no te mata. Cuántas veces hubiera querido no despertar para ver una mañana sin ti. Cuántas veces hubiera querido morir ahogada en el llanto amargo y dolorido, entre suspiros sofocados, mientras pronunciaba tu nombre por si aparecías. Cuántas veces hubiera preferido volverme loca para poder escuchar tu voz una última vez, entre delirios y alucinaciones. Al menos tocarte en mi mente, acariciarte y poder seguir queriéndote como siempre. Cuántas veces...hubiera deseado q...

Vete de mí

"...Yo, que ya he luchado contra toda la maldad Tengo las manos tan deshechas de apretar Que ni te puedo sujetar. Vete de mí Seré en tú vida lo mejor De la neblina del ayer Cuándo me llegues a olvidar Como es mejor el verso aquél Que no podemos recordar..."

Eu sei que vou te amar

"Yo sé que te voy a amar, por toda mi vida te voy a amar, En cada despedida te voy a amar, desesperadamente te voy a amar. Y cada verso mío será para ti. Yo sé que te voy a amar por toda mi vida. Yo sé que voy a llorar, en cada ausencia tuya, voy a llorar. Pero cada palabra tuya ha de apagar lo que esa ausencia tuya me causó. Yo sé que voy a sufrir la eterna desventura de vivir esperando vivir al lado tuyo por toda mi vida"

Al Green

-Mira, me he comprado estos tacones. Saca unos zuecos de la caja. Está sentada en su cama, alegre porque hace sol y por su nueva adquisición. En algún lugar escuchó aquella frase..."como una niña con zapatos nuevos" -¿Te gustan? Él los mira, mientras enciende el ordenador que está encima del escritorio blanco. -Sí, no están mal. Está buscando algo de música para poner en ese programa del que ella no recuerda muy bien el nombre. Siempre es un misterio lo que aparecerá. Sin duda, será acorde a su estado de ánimo, pero ella no piensa en eso. Se está calzando ya su nuevo juguete y se levanta. Ahora mide casi tanto como él. Se le acerca lentamente con los brazos apoyados en la cadera y le mira desafiante a los ojos. -¿Cuánto te gustan?- Le dice mirándole a los labios. Puede sentirle cerca. Juega con fuego. Pero si no hay juego, la vida es aburrida. -Mucho- Contesta él en un susurro. Entonces ella le besa con furia los labios, un beso breve, arrebatado, mientras comienza a sonar......

De espaldas

Él está con los brazos cruzados sobre su estómago, con medio cuerpo asomado al balcón y el otro medio en el salón. Ella piensa que quiere protegerse de algo. No sabe de qué. Pero su mejor máquina se ha puesto a mil por hora para intentar averiguarlo, y le pregunta: -Pero, ¿qué te pasa? Silencio. Él mira hacia el suelo. Tiene esa cara. "Se avecina tormenta", piensa ella. Le observa atentamente. Suspiro de desesperación. -Estábamos hablando, ¿no? Entonces, ¿qué ocurre ahora? Por fin se decide a hablar: -Es sólo que...joder...-Gesticula. Gesticula mucho- ya no puedo más. Esto último lo dice bajando el tono de voz. Hasta sus cuerdas vocales manifiestan su agotamiento. Ella se lleva las manos a la cabeza y amasa su pelo, una y otra vez. Toca sus manos, ansiosa. Decide entonces encenderse un cigarro para pensar mejor en cuál será su próximo paso. Sabe que ahora todo dependerá de ella, le guste o no. -Cuando dices que no puedes más, ¿a qué te refieres? Intenta entenderle. Intenta t...

Para siempre

No sé si hay algo para siempre. Yo aún me empeño en creerlo. Es mi ilusión adulta, igual que los niños tienen la ilusión de que tres reyes magos entrarán en sus casas y les colmarán de regalos por haber sido bueno. Para siempre son palabras mayores, como lo son: nunca, cierre, compromiso, responsabilidad, obligación, culpabilidad, orgullo, amor, intolerancia, respeto, libertad, cambio, lealtad. Son esas palabras que se encuentran facilmente en el diccionario de la RAE pero difícilmente en la realidad. Otras que se me olvidan: realidad, locura, verdad...y así indefinidamente. Así que las palabras son lo que para uno significan finalmente. Para mí para siempre es un compromiso, una promesa (y ya van tres) de hacer que las cosas vayan bien, sean esas cosas las que sean. Llevo unos 7 años esperando encontrarme con alguien que me diga que me echa de menos, que me quiere tanto que (aunque se imagina una vida sin mí) prefiere que esté en ella porque así es más feliz, o que se arrepiente de ha...

Final

Ella le dice: -Cuando todos se hayan ido, si quieres, te ayudo a tirar la basura. Nunca entendí el sentido de ensuciar por ensuciar. Podrían haber puesto una papelera cerca y tirar ahí los desperdicios. Mejor recogerlo todo hoy en un momento. Mañana no habrá quien aguante tanta mierda acumulada. -No quiero que salgas tú sola por la noche a tirarla. Además, las bolsas van a ser un poco pesadas, y me temo que habrá más de una. -No me importa. No me cuesta nada de camino al coche. -Tú misma, pero puedes hacerlo también mañana. -¿Mañana? Ella le mira aturdida y de pronto entiende. Se queda callada un minuto y él dice: -Hoy es demasiado tarde, y estás cansada. -No lo suficiente para irme. Él se acerca. Están en el quicio de la puerta de una habitación a oscuras, y les ilumina la luz que llega del fondo de la cocina. En el salón, la música sigue y se oyen voces que se confuden. -Si lo que te preocupa es la basura, ya te he dicho: podemos tirarla mañana cuando nos despertemos y hayamos recogi...

Esgrima

Mide la fuerza del contrario. Aprovecha el equilibrio y el desequilibrio. No te acerques demasiado. Utiliza espadas que no cortan, cuya punta redonda rebota sobre el traje que protege. Pon una red en tu cara y observa desde el interior lo que hay fuera. Siente tu cuerpo de pluma moverse esquivando el ataque. No permitas que te vean demasiado. No permitas que averiguen tu estrategia. Viste de blanco lo que eres, y no cierres los ojos si no quieres ver que has perdido. Manten alerta los sentidos, porque ellos te salvarán de la derrota. No flaquees, no dudes, no te dejes derrumbar. Ninguna batalla, aunque simulada, fue un juego sin sentido.

Equilibrista

Camino por una cuerda. En la delgada línea de metal los pies no tienen heridas. Me sostienen en el equilibrio de una vida. La red que aguantará la caída soy yo misma. No importa el grosor de la cuerda. Sé que debo compensar todo el peso que hay dentro de mi cuerpo para ajustarlo a ella. Un mal paso y volaré en el vacío descendente unos segundos, como si fuera nada. A la izquierda el inconsciente, la locura total del que delira, del que alucina recuerdos que fueron satisfactorios. Del mismo lado, el pasado, aquello a lo que nunca más podré volver. A mi derecha lo consciente, la razón, la verdad, lo real. Yo simplemente miro al frente. Para ser un buen equilibrista he de situarme entre los dos y seguir caminando. Al final está sólo el futuro, y estoy yo, atravesada por multitud de estímulos que tiran de mí para aprovechar el impulso de quien no se sostiene. Un pie delante del otro, lentamente. Cierro los ojos y encuentro la esencia, y hacia ella me dirijo titubeando. Sólo hay un foco, pu...

Münchhausen

Münchhausen fue un hombre que vivió hace mucho tiempo. Era muy mentiroso, y se inventaba grandes historias sobre cosas que había hecho, experiencias...y vivía así: mintiendo. Hay muchos mentirosos por la vida, caminando como si tal cosa, pero este hombre fue especial porque dio lugar a un síndrome, bastante increíble y problemático. El primer paciente al que se le diagnosticó Síndrome de Münchhausen pasó unas 22 veces por quirófano, aludiendo diversas enfermedades, y lo hizo cambiándose otras tantas veces el nombre. El Síndrome de Münchhausen se diagnostica en aquellas personas que necesitan estar permanentemente enfermas con el fin de conseguir la atención de diversos profesionales. La cuestión es que en realidad sus enfermedades son, o bien fingidas, o bien creadas por ellos mismos (mediante la ingesta de medicamentos, autolesiones...etc) Es increíble que la mente llegue a encontrar, como su mejor forma de obtener atención por parte de otros, estos mecanismos que llegan a constituir ...

Viajar

En Uganda el tercer pico más alto se llama "Margarita". La zona inmediatamente anterior a coronar el pico, lleva mi nombre: Alexandra. Me hace pensar en algo más importante que yo misma, y en algo grande. Además es atracción turística el visitar a los gorilas. Son enormes animalitos de cientos de kilos de peso a los que hay que tenerles mucho respeto: no se les puede mirar directamente a los ojos porque lo consideran una afrenta, como muchos otros seres humanos. Aunque no sea cierto que descendemos directamente de los monos (más bien descendemos de una rama con el tronco común en los primates, y con ello se caen muchos argumentos inútiles del ser humano) esto es algo que se puede observar también en el Hommo Sapiens: a algunos, si les miras a los ojos, les asustas. Asustarse (el miedo) lleva a un incremento de la tensión muscular (ansiedad, su prima hermana) y hace que se movilice todo nuestro organismo, preparándose para la defensa o el ataque. Acudiendo a esto se puede expl...

Hasta aquí

No hables si no tienes datos. Estoy harta de las frases sin sentido que pretenden darle un sentido a mis pensamientos. De las palabras de otros, de los consejos gratuitos. Sé que la gente lo hace con la mejor intención, pero hay cosas que simplemente suenan ridículas. No le digas a un panadero cómo hacer pan a menos que quieras que te conteste "pero tú, ¿qué cojones te has creído?" Qué soberbio decirle a alguien que viva su vida, o que busque dentro...qué ridículo decírselo a alguien que ha decidido empezar una terapia que ha elegido por sí misma y que precisamente se trata de psicoanálisis. Joder, antes de meter la pata a mí me suele gustar pensar... Aquí hay límites, y ya es hora de irlos haciendo patentes. Este es uno de ellos, y va dirigido a todo el mundo. No se trata de nada personal. O mejor dicho, es que se trata de algo personal, pero mío. El campo tiene cerca. Y protege lo que hay dentro. Si alguien se salta la valla, se disparan las alarmas. Si alguien llama a la p...

Época de vino y rosas

En la época de vino y rosas cantábamos a Silvio. Las voces se empastaban para hacer de la melodía en la guitarra una canción compartida y bonita. Siempre pedíamos las mismas y tú te cansabas de tocarlas una y otra vez. Hacíamos reuniones donde no faltaba nadie hasta altas horas de la noche, y nos sorprendía el día charlando con tu casa patas arriba y ese olor a cerveza y humo en el salón. En la época de vino y rosas yo no sabía si besarte en público, y me empeñaba en reservarlo para esas horas sin manillas en el reloj, en las que estábamos solos y llenos de luz propia. Sólo tú y yo sabíamos lo que empezaba a fraguarse entre nosotros, y nos sentábamos alejados el uno del otro en el sofá si había más gente. Nadie podía opinar entonces ni había intermediarios. Era algo tan íntimo y especial que preferíamos callarlo ante el mundo, dejar las palabras para las conversaciones, y simplemente vivirlo. Nos mirábamos a los ojos al cantar, se quejaban de nuestra dificultad para tomar la iniciativa...

Horquillas

Cuántas veces he hecho este ritual, durante cuántas noches que hemos compartido cama, sueño, insomnio y despertares. A veces te desesperabas, arropado hasta la barbilla como un niño, mientras yo iba al baño, llenaba la botella de agua y me la bebía de un trago junto a ti. Me quitaba las horquillas del pelo, una a una. Me deshacía del sujetador y lo lanzaba a la mesa, y aún tardaba mi tiempo en acurrucarme entre las sábanas. Casi siempre guardabas ese hueco para mí, entre tu hombro y tu pecho, y el olor de tu piel me hacía dormir como un somnífero. Yo me empeñaba en el detalle de dar las buenas noches. Me empeñaba en tantas cosas sin sentido...ahora comprendo que todo el ritual o el darse un beso antes de dormir no eran gran cosa. No eran nada. Porque dos meses después daría cualquier cosa por uno solo de esos pasos realizados en tu compañía. En ocasiones las horquillas se perdían entre las sábanas, se caían al suelo e iban apareciendo en tu almohada días después. Tú las recolectabas, y...

El mar tiene muchos colores

Eres tan cambiante como la forma de tu nombre: se puede pronunciar la E como una A medio abierta, remarcando la K. Se puede escribir también con C, como lo hacen muchos que aún no se han enterado de su origen. Puede ser noruego, y entonces lleva "el rojo" detrás, como te llamaba cariñosamente tu madre. Puede ser inglés o español. A mí me gustan todos, pero es aceptar una multiplicidad difícil. Eres tan cambiante como tus ojos: si pones algo azul cerca de ellos, son sin duda azules (de ahí la confusión en aquel bar en el que intentabas convencerme de que eran verdes) Son verdes cuando les da el sol, con un ligero toque de aceituna si no es muy intenso, o como el mar en mis imágenes mentales. Son indefinidos tras las gafas, que nublan su vigor. Son grises si estás cansado o el día está nublado. Eres muchos. Tantos como se pueda imaginar. Eres la cesta con muchos huevos. Yo los puse todos en ella y se fueron rompiendo, uno a uno. Eres muchas canciones también, casi todas oscuras...

Enero de dos mil nueve (9 de enero 2009)

Nieva. Al levantar la persiana he pensado que a veces los milagros ocurren. Que la probabilidad ha echado un pulso al azar. Hay excepciones y años distintos. Es ésta una mañana de excepciones y de ausencia de ti. Me hubiera puesto las botas, el anorak y los guantes, y hubiera caminado hasta tu cama para quedarme allí, viendo nevar desde la ventana con una taza de té y contigo a mi lado. He debido conformarme con tu voz y la de Ben, que canta a los días como éste. Pienso que sólo quiero empaparme con el agua solidificada de la nieve, empaparme de ti y de tus palabras. Ha empezado poco a poco a emocionarme todo aquello que tiene que ver contigo: la imagen de tus ojos, el tacto de tus manos, tu recuerdo, tus besos...Y deseo viajar, viajar a donde vayas tú, subirme a tu maleta y a tu vida, nieve o haga sol. Son un milagro de la naturaleza estos copos blancos que empiezan a invadir las calles, la terraza de mi habitación, mis ideas...Y es un milagro del azar enero del dos mil nueve, en el q...

Waiting for you (22 diciembre 2008)

Encontrándonos en palabras con sentido, sentidas dentro como una explosión de entendimiento. En la gravedad de una luna perdida, que alumbró siempre noches a oscuras. En el sentimiento de un pasado presente, pluscuamperfecto en ti realizado. En las altas y en las bajas mareas, donde siempre estarás. En el anochecer y el amanecer de un fin de semana eterno. Las manos del reloj paradas, y qué importa, si todo es de un color diferente ahora que comienza un nuevo día, si ha terminado hace un momento aquel que nos vio reír para recibirnos el siguiente entre sonrisas. Los acordes y los re que no me sé, no sé si son una octava por encima o por debajo. No sé si debo pronunciar las erres más o menos suaves, susurradas. Y tampoco importa, si el susurro ya está aquí, y es tu mirada. Porque sé que te encuentro. Que existes en la risa y en el llanto, en momentos callados, en notas agudas y graves, en la fusión de nuestras voces. Existes cuando no te dejo hablar, y te hablo sin parar de todo lo que ...

No hay momento (13 noviembre 2008)

Le echa de menos. Y él no puede saber cuánto. Cuánto pesa el llanto dentro, congelado. Él no puede saber ya qué cantidad de amor le dedicó, ni si pensó o le olvidó cuando durmió sola o acompañada. Él no puede saber en cuántos cigarros le estaba pensando, ni qué sonrisas eran para él, ni qué recuerdos. No sabe si su mente maquinó caminos estrechos donde encontrarle en mitad de la calle, a solas y en silencio. Él no puede saber qué lleva dentro, ni por cuánto tiempo. No puede sentir el sentimiento. Y no hay momento. No hay momento ya para saberlo. Él no sabe que ella se entretenía en sus ojos y en sus labios. Y en besos imaginados. En camas desconocidas y abiertas de habitaciones zen. No sabe que esperaba decorar un escenario las noches en vela y con velas. Y que lo esperaba en un invierno de quimeras. Él no puede saber que le lleva dentro, ni desde hace cuánto tiempo. Y es que no hay momento. No hay momento ya para saberlo.

Like moon's energy (2008)

Es extraño, diferente, difícil de describir. Es un mundo que se abre de repente, sin previo aviso. La sincronicidad de Jung, y el panta rey de Heráclito. También un instante que no deja de ser. La paradoja. El puro sentimiento...No hay palabras que absorban la energía que emana de ello. No hay tiempo. Horas de escritura, de pensamiento, de música, pero aún quedan palabras por decir. Son palabras que esconden y alumbran la forma natural de parecerse. No hay preocupaciones ni crisis, sólo el yo escondido y oculto al resto del mundo que sale sin pedir permiso, espontáneamente. Sale porque no tiene miedo, porque se encuentra reflejado en sus melodías, en cada una de sus notas, en sus ojos del color del mar: símbolo de la inmensidad, la libertad y la calma. Todo es curioso, pero no amenazante. Es la personificación de las pequeñas cosas que guardo en un cajón, de lo no compartido, de lo íntimo, de la esencia. De aquello que la vida me puso delante un caluroso día de primavera, hace ya unos ...

Gilda, tú y yo (enero 2009)

Está sentado frente a mí. Tiene la guitarra entre las manos, y la acaricia lentamente. Las cuerdas comienzan a vibrar de forma ligera. Son presionadas por sus dedos ávidos que intensifican el sonido de un alma. Sé entonces que el alma, si existe, habita dentro de la caja de su guitarra. La siento salir gimiendo de dolor y de placer, de rabia y alegría...depende de a quién quiera encontrar entre sus ecos del pasado, el presente y el futuro. Vino desde lejos, viajó mucho para ser tocada allí, a aquella hora y en aquella cama de un metro veinte en la que yo me siento sólo a escucharla y a mirar la emoción de aquel que le da voz. Además sé, mientras le miro a él, que son sobre todo sus manos las que admiro, con sus dedos largos y su forma de rozar recuerdos, que quisiera hacer algún día míos también. Son las melodías que traspasan paredes y puertas en el anochecer y en las mañanas, las que iluminan mi cara ante el espejo. La cara que lavé hace tan sólo un momento para limpiar un interior q...