Fantasma
Ella se acerca por la espalda. Lleva un cuchillo en la mano que acaba de coger de la cocina, tras remover cajones buscando algún instrumento que le sirva para un fin que no sabe concretar. Lo ha hecho sin hacer ruido, para que él no pueda notar su presencia allí donde no la imagina. No le puede ver el rostro. Dicen que cuando no miras a alguien es más fácil matarlo a sangre fría. Ella tiene las manos frías, sí, pero el corazón caliente. Y le arde tanto en esa escena que decide dar un paso más, dejando cada cosa donde estaba antes de su aparición. Se dirige lentamente hacia el salón, donde él, sentado en una silla se concentra sobre ideas a las que ella no tiene acceso. Su nuca blanca le da la bienvenida. Desde atrás podría abrazarle por el tronco, girarse hacia sus labios y besarle una última vez. Podría hablarle del amor y sus consecuencias. Podría hacer que se girara y la mirara, adivinando la emoción en sus pupilas dilatadas. "No mancha lo que no es real", se repite mientr...