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Mostrando entradas de enero, 2012

Yo quería un Ken

Cuando miraba al Ken me gustaba que tuviera el pelo un poco largo. Me gustaban sus músculos y averiguar qué se escondía tras ese calzoncillo pintado de marrón, como si ese espacio no existiera en su anatomía. Yo quería a un Ken y cuando le daba vida en el juego me imaginaba a un hombre paciente, más bien callado, sereno, centrado y con las cosas claras. Me lo imaginaba siendo un gran padre, un gran marido de los que llegan a casa deseosos de ver a su Barbie y a sus hijitos y pasar tiempo con ellos. Lo imaginaba preocupado por cuidarse, adulador de las nalgas de Barbie y de su nuevo look. Lo imaginaba con gusto por la lectura, con gusto por el deporte de riesgo y una voz maravillosa. Lo imaginaba un treintañero maduro. Un hombre con la sonrisa siempre dispuesta, sensible a su alrededor, algo artístico. Yo quería un Ken por Reyes, y dejé de pedirlo por la crisis (no la económica, sino la social)

Mi vida fragmentada en fantasmas. Parte 1: el acosador

Ocurrió en aquella época en la que internet era un descubrimiento para mí. Le conocí por casualidad, no recuerdo bien en qué circunstancias. Recuerdo su edad en números. Su atención constante. Muchos meses hablando de cosas con un desconocido. Y ese desconocido comenzó a mandarme discos de música a casa en sobres marrones acolchados con una letra imperfecta y algo infantil. Luego mi móvil se cargaba de dinero a kilómetros de distancia, sin yo quererlo. Daba las gracias pero ya no me gustaba. No era pedido ni deseado. Era impuesto, por sorpresa, una forma de invadir la intimidad de mi hogar, las paredes de mi casa en las que entonces me sentía protegida. Demasiada información, demasiada confianza. Demasiado todo. Hasta ese día. Iba al hospital con mis padres, no sé a qué ni por qué motivo. En la imagen estamos los tres esperando esos ascensores grandes cuya puerta te engulle si no eres rápido al entrar y salir. Íbamos quizá a la planta de maternidad. Es una laguna más. Pero sé que en es...

Tu voz

Tu voz habla de tu profundidad. La profundidad de tu caja torácica resonando mediante vibraciones, la profundidad de tu alma dentro que sale impulsada hacia tus labios, con los que le das forma. Tu voz me lleva al mar, a una cantidad determinada de sal flotando en él. A mi cuerpo ingrávido, a los latidos de mi corazón. Tu voz me suena a despertares con sol, y a anocheceres de domingo. Tu voz es oscura y dulce a un mismo tiempo. En ella se para el reloj, y es como si los años no hubieran pasado para mí. Tu voz es como acurrucarme en el hueco entre tu hombro y tu pecho para escucharte vivir. Relajante. Embaucadora. Ante ella sólo cabe el silencio.

El paso

Pienso en los pasos que uno da cuando camina. Caminar siempre supone un "hacia delante" que puede ser ligero, o pausado, enérgico o cansado. Reconozco que en ocasiones me siento cansada, como si mis piernas dijeran "ya está bien de tanto andar" Son esos días grises, como hoy, en los que me angustia pensar que tengo que seguir mis propios pasos, a un ritmo concreto que se aleja de la realidad. Me presiono demasiado, quizá. Ayer una buena amiga me daba un consejo sabio: "respétate a ti misma, permítete pasar un tiempo de duda, de angustia, de dolor. Todo llega" El título de esta entrada me lleva también a la idea de un puente. Mi vida ha sido hasta ahora como ese puente de madera inestable sobre el que le hablaba a él, que pasa deprisa por todo. Wilheim Reich hablaba de la forma, de las actitudes, no tanto del contenido (en el que yo tiendo a centrarme) Escribía: cuando un paciente llega a la consulta no importa qué nos diga, sino cómo lo diga. Hablaba tambi...

Cuadernos

Claro que he sido feliz. No pretendo nada, y mucho menos que te lleves una imagen de desgraciada. He sido feliz en muchos momentos, pero a veces (esto ocurre en la vida más de lo que nos gustaría) los momentos posteriores negativos sepultan a los positivos. No puedo decir que ahora te recuerde y sonría, pero no olvido nada de lo ocurrido. Eso te sitúa en un punto intermedio entre lo bueno y lo malo, entre mi duda y mi decisión. Entre la luz y las sombras, donde no hay un segundo más para permitirme esclarecer. Íbamos a llenar cuadernos tú y yo ¿recuerdas eso? Páginas y páginas en blanco por escribir. Tantas que las tapas se desprendieron de su encuadernación. Íbamos a pasarlas una a una, despacio, poco a poco. Y ahora forman una gran masa de papel inutilizado. La sorpresa era el final, en el que me pedías que te pidiera otro cuaderno. ¿Cómo pedirte más hojas en blanco ahora? No sabría por dónde empezar a escribirlas. Las acabaríamos llenando de chorradas, de bucles sin sentido, de expe...

Nada

No me sale más dolor. Se me ha quedado dentro, tan enquistado. No me salen más lágrimas. He derramado todas y cada una de las que tenía. Si alguna llega a mis mejillas, se corta pronto. No hay forma de expresar totalmente cuántas cosas llevo dentro. No me sale la alegría. No me sale gastar bromas, sonreír a la vida. Ni esa actitud tan positiva que todos parecen esperar. No me sale olvidarte, no me sale tu recuerdo exacto. No me sale el silencio, y tampoco las palabras acertadas. Sólo siento este bloqueo que me impide respirar, que me impide moverme por las calles, que me impide sentirme más allá de la decepción. Sólo siento tu ausencia a cada minuto del reloj. Sólo siento una pena tan grande que no puede salir por miedo a que el día se vuelva oscuro de repente. No siento el sol de fuera, ni la temperatura primaveral de la que otros hablan. No siento la música, ni nada me consuela. Sólo siento que quiero estar sola. Sola y aislada. Sólo siento temor a enfrentarlo. Temor a dejarlo atrás,...
No sé qué quieres: si una batalla o una tregua. Pero me siento cansada de intentar mantener mis buenas intenciones, y no estoy segura de que lleven a ningún lado. No puedo evitar, en ocasiones, caer en esa añoranza que lo nubla todo y envuelve los recuerdos de ti. Las risas en la piscina, tu forma de agarrarme la mano, cómo caminabas a mi lado, como si no pudieras soportar que estuviera lejos ni un momento. Nuestra forma de hacer el amor, nuestras caricias por la mañana durante el café, y tus risas. Te quiero recordar sonriendo, simplemente eso. Guardarme en mi cajón del tiempo una imagen de ti en una tarde soleada, o una imagen de ti iluminado por la lámpara de pie que compramos, cuando aún existía el amor entre nosotros. Quiero llevarme conmigo el veteado de tu pelo rubio, tu piel morena en las playas del norte, tus palabras tranquilizadoras. La paciencia que tenías conmigo, ese gesto tuyo con la boca después de besarme. Tu sonrisa después de darme las buenas noches, y la forma en qu...

El niño

Vas cayendo, uno a uno, en todas aquellas cosas que sabías que me molestaban. Sólo hay una diferencia ahora: que ya no me molestan. Pertenecen todas ellas a un pasado que dejé atrás, en esa etapa de niña que llora y no sabe cómo actuar. La vida te va cambiando, te va haciendo que reflexiones antes de actuar, que escuches tus voces interiores gritar por dentro que hagas o no hagas algo. Que el golpe sea menos duro o dure menos tiempo. Que discrimines, asocies, entiendas, superes. Dicen que las parejas posteriores tienen algo de las anteriores. Tú tienes lo peor de todos ellos porque te has preocupado de saber qué era para poder reproducirlo como venganza. Qué equivocado estás conmigo. Dejé las armas hace años. Las guerras sólo provocan muerte y destrucción. Tú aún eres un niño, mecido en unos brazos transparentes, que acunan y aprietan. Ese niño que actúa por impulsos, que se venga cuando algo no le parece bien, que echa la culpa a todo lo de fuera, que no se compromete, que intenta hac...

"Cómprate una casa mental más grande"

Se me ocurre esta frase cuando pienso en el debate que se abrió entre nosotros la otra noche. Me planteabas que quizá una clave de la relación podría estar en no vivir con la pareja. Es cierto que mi experiencia me dicta lo mismo, pero no creo que sea la solución a los conflictos de convivencia, ni mucho menos la solución a los conflictos internos que se generan cuando compartes la vida con alguien. Llevo desde entonces dándole vueltas, de manera consciente y creo que también inconsciente, sin encontrar respuestas. Si me he sentido mal viviendo con alguien no ha sido por la presencia o ausencia de ese alguien, sino por el haber encontrado o no un espacio físico que hacer mío, y por tanto, un espacio mental donde seguir siendo yo sola. Porque ya se sabe aquello (o al menos yo vivo conforme a esta idea) de que para la mente no hay respuestas (por tanto no hay respuestas correctas o incorrectas, sino útiles o inútiles tal como hablábamos en su día) sino que hay preguntas que abren a más p...

Una bonita historia

Te vas lejos y yo me quedo atónita ante la noticia, casi forzándome a reaccionar y preguntándome qué siento. Siento que tengo frente a mí a una persona que, a pesar de la distancia mantenida en nuestra relación, siempre estuvo en los peores momentos. Fuiste un descubrimiento en aquel bar, aquella noche en que dijiste que necesitabas psicólogas de diván y yo me quedé prendada de tu cazadora de cuero negra que ocultaba tu sensibilidad. Compartimos después un poco de todo: besos, divanes, caricias, películas, escritos. Y fuiste aquella pared roja donde el reloj se paraba siempre en las ocho de la mañana, y el calendario estaba fuera de fecha. Pude contar contigo aquel fatídico veintiuno de abril, a las cuatro de la mañana, cuando mi vida dio un giro inesperado y todo era confusión y dolor. Me preguntaste si quería irme a dormir contigo pero no pude esa noche. Sin embargo estuviste al día siguiente junto a mí, y cuando cayó la luz del día y las puertas se cerraban en mi mente, me abrazaste...

Nuestro adiós

Esta noche me dueles mientras escucho lo que podríamos haber sido. Me duele tu sombra, me duelen tus hombros y mi cuerpo es un conjunto de tensiones que hubiera querido aliviar durmiendo al lado de tu voz y de tu olor. Cuando cierres los ojos sólo espero que pienses en mí por un instante. Que mi rostro te inunde el pensamiento con una sonrisa abierta. Que te duelan las manos por no tocarme más desde tu distancia. Y que después de haberme querido consigas ser feliz. Sólo deseo saber que estarás bien, sea donde sea y con quien sea. Que despertarás algún día al lado de una persona a la que ames. Que seas capaz de hacerlo, eso de decir te quieros y de cuidar las flores de tu salón. Que salga el sol para ti todos los días. Eres silencio y ausencia ahora, un vacío lleno de dudas que duelen. Un agujero negro en mi pecho que succiona la pasión y el amor que tú y yo fuimos. Echo de menos ya a ese Ángel que me inspiró seguridad y unos brazos donde estar tranquila, y noches de sentirte pegado a m...

Vuelta

Me enamoré de tu voz y de tu risa. Huí de tu prisa. Y después llegaste como un huracán y lo fuiste todo. Todo lo mejor que nunca tuve. Me sentí tan loca por ti, gasté tanto dinero y tiempo en olvidarte. Y ahora vuelves con tus ojos cristalinos. Vuelves con tu barba de chivo. Con la música y la necesidad de crecer. Tus ideas revolucionarias, tu manera de escuchar. Vuelves desde lo deseado, desde lo lejano. Desde lo nunca olvidado, ni dejado atrás. Vuelves en la luz de la mañana, en el vuelo de los pájaros a las cinco de la tarde. Vuelves en el aire. Y te quedas flotando sin poder yo evitarlo, como una nube a la que el pájaro desea llegar y descansar tras un mal viaje. Yo ya sólo siento. Para qué preguntarse si las preguntas ahora no tienen lugar entre nosotros. Nos conocemos demasiado pero siempre eres el extranjero, el enigma, el motivo para dudar y regresar. Creí que te habías ido de verdad. Creí que te había perdido y en habitaciones vacías me decía a mí misma que no podía ser real, ...

Herida

Es una sensación de peso interna. Me molesta porque lo consigues. Removerme una espiga clavada por dentro, retorcerla aunque no quiera. Y salgo siempre de la escena sangrando en silencio, casi imperceptiblemente y tragando con palabras que no son un verdadero producto de mí, sino de la ofensa que generas en mí con tus maneras. Cada día más pienso que quien te quiere te cuida. Hace todo lo posible por ser amable, generoso, cariñoso...por hacer, con un gesto suyo, que una sonrisa aflore a tus labios por un momento. Y contigo ese instante nunca llega. Lo espantas a manotazos y patadas y estar cerca de ti es sentir que hay una bomba cerca, a punto de explotar.Y con ello lo que hay alrededor, convirtiéndose en mil pedazos que vuelan por los aires hasta perderse. No puedo desgastarme con tu desgraciada forma de mostrarte ante mí. Pero es duro percibir que sólo eres tan ingrato conmigo, sólo tan déspota conmigo, sólo tan callado y cerrado conmigo. Me intento decir que es tu problema, y no con...