Entradas

Mostrando entradas de julio, 2012
Y apareces tú, luz en medio de la oscuridad, calma en mitad del caos. Apareces y el mundo ya se ve de manera diferente. Las ciudades están cerca, las personas son amables, las noches son horas por llenar. Jimmy Hendrix canta de fondo y el incienso me llega en humaradas blancas. Estás ahí, rubio, sonriente, penetrante, dulce, enérgico, inteligente. Estás con todo lo que eres, y yo te acompaño con todo lo que soy. Existimos en todos los tiempos verbales, en todos los estados, en cada momento del día lejos o distantes. Somos corpóreos y etéreos, esquivos y leales. Sigue habiendo siempre algo que decir, siempre algo en qué pensar, un futuro incierto flotando ante nosotros mientras abrazamos al presente llenos de vida y de ganas.

Ahora. Aquí.Contigo

Estoy cansada de que se rompan abrazos con palabras de más, con las palabras que nombran siempre a otros. Quiero sacarlos de la habitación, contactar con tu piel directamente, sin intermediarios. Que hagamos que todos ellos salgan ya de nuestras vidas. Quiero mirarte a los ojos y descubrir quién eres, no quién fuiste. Que puedas ver en mi presente a aquella que quiere recorrer un misterio contigo. Quitarnos máscaras y disfraces, vestidos de otros, pieles ajenas, miradas perdidas, para encontrarnos desnudos uno junto al otro. Ir poco a poco construyendo una historia. Sentarnos en las sillas de quienes somos cada uno y contemplarnos riendo desde nuestras posiciones. Variar sólo en la corriente de nuestro huracán, y pensar únicamente en lo que vendrá. Rastrearnos los recuerdos no nos sirve para mucho, sólo nos paraliza en la oscuridad de la noche. Sólo nos inmoviliza y nos hace sentir una distancia fría difícil de quebrantar. Todo pasó para mí. Quiero que lo sepas de manera clara. Y mi de...

Soma

Son las 4.30 y sólo puedo llegar a casa y comer, comer, comer...como si me fuera la vida en ello. Hay días, conversaciones que se podrían borrar. Me pregunto qué hubiera pasado si esos días no hubieran existido. Como como si me fuera la vida, para llenar esa sensación de estómago vacío seguido de náuseas. Como porque no puedo llorar más. Y me entra frío, mucho frío ante la falta, ante el vacío. Pienso que este frío, sentido tantas otras veces, sólo puede significar una cosa: que te irás, o que ya no estás. Tengo ganas de huir por miedo. No, la vida no es un juego. Nunca lo fue para mí, y ahora mucho menos.

Mares en calma

Hay cosas que las palabras no pueden captar. Es cuando llega el silencio de mil maneras diferentes, las frases que se quedan en los labios a punto de ser pronunciadas y nunca ocurren. Hay otras formas: las miradas, los besos, las zonas del cuerpo donde nos quedamos parados un momento apenas. Intento captar tu imagen en letras, pero se esfuma en el aire. Intento apresar sentimientos pero son más libres que las cadenas que impone el recuerdo, y debo dejarlos ser y marchar tal cual vinieron. He aprendido a no atar, pero giro mi cuerpo y te miro, y es entonces cuando queda grabado en mis pupilas el instante mismo en que abres los ojos al día (tus ojos casi verdes esta vez) y la mañana comienza para nosotros con dos sonrisas que se encuentran en la intimidad de un nuevo encuentro. Es entonces cuando pienso que no puedo retenerlo, pero volverá cuando te hayas ido, cuando estés lejos. Quedará para siempre, de alguna manera. Es entonces cuando pienso que hay cosas imposibles de borrar, de barr...

El sonido de un grito

Todo parecía tan fácil que asustaba. Su voz, su forma de mirarme, sus palabras. Todo parecía tan fácil como aprender a soltar. Pero me vi ahí, desnuda, en una mañana calurosa y preguntándome. Ellos bailaban junto a mí la noche anterior, todos mis demonios paseándose por la habitación. Los saludaba bajando la mirada, uno a uno. Los ya conocidos me asediaban sin cesar y entonces estallaba el huracán en el pecho. Esa forma de sentirse sabiéndose vacía. Miraba hacia atrás y notaba que cargaba con muertos demasiado pesados. Quería gritar alto, desgarrar el dolor de alguna manera distinta al llanto. Mostrar en mis ojos la batalla interna y que alguien los mirara. Pero nadie parecía entenderme. Sólo encontré consuelo en las letras cien veces escuchadas, en el rasgar de la guitarra, en la oscuridad de la noche. El miedo siempre viene con la duda, el miedo siempre lo consigue. Eso de dejarme quieta y perpleja, indefensa ante la cosa más simple. Demasiados velatorio, noches blancas y negras. Y t...

Acompañar

Hace mucho tiempo lo sentí también de esta manera. Loca, en torbellino, introduciéndome en camisas de once varas junto a alguien, en senderos que fueron caminos de rosas y espinas, y finalmente se bifurcaron. Todo tiene un sentido más allá del que nosotros podamos darle. Todo tiene un sentido, y hoy estoy en la nube nueve contigo, y sólo quiero flotar, elevarme, subir más alto aún, descansar mi cabeza sobre tu brazo, acostumbrarme a ti, a tenerte cerca y dentro. que te quedes. Como si fuera una tontería más en esta vida, como si no tuviera demasiada importancia. Que sonrías si estás a mi lado. Sé qué es esto. Y tenía ganas de encontrarlo. Tenía ganas de cruzarme contigo y que quisieras dar un paso más. Tenía ganas de verte, de tocarte, y de reír abiertamente frente a todo mi pasado. De mirarte y saberlo. Saber que quiero que me acompañes.

Flamenca

Desde mi fondo flamenco te veo apareciendo entre la niebla de tiempos extraños. La bruma no me impide observar tus ojos en la oscuridad, mirándome desde arriba, directo a las pupilas que te miran a su vez, ardiendo de un fuego que no es fatuo sino eterno y que crece con la luz de ellos puestos en mí. Quiero hacer un giro con la música, acercarme taconeando y subir los brazos altos para ponerlos sobre tu cuello. Y agarrando la falda con una mano, subirla lentamente y que me veas cómo se mueve mi cuerpo cuando estás cerca, cómo me queman los pechos y los besos que no son ofrecidos a ningún otro más que a ti. Cómo me pesa el lamento de no haber podido encontrarte sino ahora. Quiero quemar la furia y la razón sobre un suelo de madera, y con zapatos negros aplastar aquello que me queda del pasado para abrazarte esta noche un largo rato. Un largo rato que no pase mas que para dejar entrar la luz en un cuarto en llamas rojas, amarillas, y foráneas.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu ...

Por un momento

Estoy cansada. de acostarme una vez más con el peso de tu cuerpo sobre mí. Y si me duchara quizá tu olor, que ahora me acompaña como si formara parte de mi piel, quizá tu olor se fuera...Y no sé si quiero mantenerlo o alejarlo de mi mente. Me echa humo la cabeza cuando vuelven mil imágenes de ti, y la cama que arde como yo, las paredes que se estrechan en mi garganta mientras ahogo los gritos de saberte demasiado cerca. La duda es mi certeza en esta vida. La certeza que nunca quiero ver, que nunca puedo aceptar. No demasiado débil, no demasiado fuerte y siempre me sorprendo a mí misma ante el espejo de un baño preguntándole a mis ojos qué quieren hacer. Si hay muchas cosas dentro que salgan de una vez. Pero no esta sensación de un corazón encogido por el miedo de ver que acabo por no vivir y pasa el tiempo. Restringida es la palabra. Como cuando llamo a aquel número y una voz que no conozco me dice lo mismo. No quiero escucharla a ella, sino a ti. Y por qué hiciste aquello. Qué has hec...
Tú corrías a susurrarme palabras nuevas, pero eran las mismas y no te dabas cuenta. Mi oído, acostumbrado a captar aquellos matices que escapan a otros, te escuchaba desde la otra habitación, y mis labios sonreían en una mueca lateral, alzándose la ceja ante la broma. "No me cuentes..., no me digas..." Agarraba mi pelo y lo apartaba del rostro, sólo para poder ver mejor por si el oído me estaba fallando al percibir. Los sentidos engañan y también aquello que sentimos nos tiende a menudo una trampa. Sentada como flor de loto en el parquet de una casa conocida y extraña, parpadeaba ante el temor de que fueras también el mismo. Lo eras, de alguna manera, y eso era aquello que yo sabía sin saberlo apenas. Pero al alzar la cabeza tus ojos...tus ojos no eran del mismo color, ni tu piel tendría la misma textura...casi podía adivinarlo por tu imagen. "Entonces, ¿quién? y ¿por qué llamas a mi puerta?" Sin embargo los fantasmas no podían contestar, y me dejabas allí temblando...

Lo nuevo

Es extraño. Compartir. Que la vida cambie como si efectivamente fuera cierto aquello de que todo gira y vuelve, y recuerda a algo, y va creciendo. El cambio, en general. Que un día estés pensando en algo y al siguiente todo esquema se haya roto para volver a formularse esta vez en una hipótesis. Es la eterna duda, la interrogación. La adaptación quizá consista simplemente en dejarse sorprender, en aprender a esperar y a ser paciente mientras la actividad no cesa. En descubrirse sonriendo de nuevo, riendo de nuevo, llorando de nuevo...lo mismo pero distinto. Porque uno es distinto, porque el otro no será los que fueron aunque en algunos rasgos parezca que sí. Porque el pasado es importante pero debe tener su lugar bien asentado para poder dejar espacio a lo nuevo. Era cierto aquello de que cuando algo se cierra otra cosa se abre. Echar la llave a los fantasmas anteriores supone abrirse a un mundo que se nos descubre como lleno de puertas que contienen quizá emociones, vivencias...que no...