Entradas

Mostrando entradas de 2013
Cuando estás el mundo es más fácil. La vida se vuelve liviana. Una risa a destiempo vuelve para unirnos. Y sólo puedo disfrutar y olvidar. Disfrutar y olvidar. A veces estás, y están. En alguna parte todos ellos escondidos, al acecho para dar el golpe bajo. Ese que te pega en los riñones y te dobla por un tiempo. Pero tú lo consigues. Que todo parezca otra cosa. Que confíe todavía en las personas. Lo consigues y es por ti. Desde aquel día en que me diste la mano y decidiste caminar a mi lado. No puedo más que salir en tu defensa si los vientos soplan al contrario de lo esperado. Y querer lo mejor para ti. Y querer que te quieran. Que alguien quiera decirte lo mucho que vales.

Espero

Gracias. por tu infinita paciencia cuando decido tumbarme a morir. El pelo echado sobre la cara, la luz apagada, el cuerpo sin fuerza, la mejilla contra el frío del parquet. Pero es que no puedo ser esponja y no cansarme. A veces solo quiero dormir. Espero que lo entiendas y me quieras, a pesar del vacío.

Se trata

Perdóname. He vuelto a mentirte cuando te he dicho que te quería mucho. Y ahora no sé cómo explicarme. Se trata de algo más que eso, y las palabras no apresan lo real. Se trata de tus ojos. De una mano en la cadera. Del reencuentro. Se trata de nosotros. De bailar en el salón. Se trata de lo grave del asunto. Del compromiso. De las cosas que llegan. De que me devuelvas la mirada sin girarte. De que me busques las vueltas para entenderme. De que estés, de que no te vayas. Se trata de algo más profundo, infinito, inabarcable. De un beso en el cuello, de un paso de gigante. De un armario repleto, del olor a bizcocho. De ese gesto cuando echas la cabeza atrás y la giras un poco para decírmelo. De un momento. De una vida. De lo que hemos construido.

En este instante

Todo se desvanece lentamente alrededor. Fluyen las motas de polvo gris como caen las notas de una guitarra en un ambiente. El Ave Fénix esparce sus cenizas al intentar levantar las alas quemadas. Es tiempo de una cosecha que no llega. Diciembre con sus despedidas se está alzando sin quererlo y todo es un constante adiós. Me tumbo inmóvil sobre una cama. Sólo quiero sentir que aún estoy respirando y que mi cuerpo es algo más que un peso. Que aún estoy. Porque no me siento. Decides acercarte y mirar cómo el sol que yo no puedo ver está bañando mi rostro con miles de haces de luz transparente. ¿Puedes verme aún? Si me quedo un momento en tus ojos habré existido para siempre. No dejes de acariciarme. Sé que existo ahora porque puedo sentir tus manos sobre mi piel. Es tan agradable poder mover los labios para hacer que el aire entre mientras todo me aplasta. Es tan reconfortante no ser sólo un eco entre paredes vacías. No mires muy dentro. Aquí todo es oscuridad. No quiero arrastrarte conmi...
Estábamos tan cerca. Tus ojos verdes viéndome por fin sonreír. Todo era tan efímero y tan real. Cortaba el aire la felicidad. Los mejores momentos son siempre sin palabras, o eso pensaba. Una imagen que ronda el recuerdo para siempre, imborrable. Eramos los dos. Juntos. Valientes. Enamorados...otra vez.

Dejar de ser

Te llamaba. Pero no había respuesta. A voz en grito, mi llamada y tu silencio. Cuántos pasos recorridos hasta aquí. Y ahora yo sola, en mitad de la nada, analizando el vacío inquietante que me está rodeando. Cómo decirte, cómo explicarte. Hay cosas que se captan, otras no tanto. Tu silencio era de esos que van creando huellas de barro. Pongo una canción de fondo que me hable y no la escucho. Como si todo hubiera perdido la voz y el sentimiento. Me gustaría latir contigo, vibrar por dentro, pero estoy llena de la nada y nada puedo ofrecerte más allá de unas palabras. Me duele por dentro, sí, me quema. Que la nada tenga tan poco que decir. Que el mundo alrededor sea tan poca cosa. Que no haya más que nada. Soy hija de la ilusión de crear, pero me abandonaron las ideas y las vueltas acabaron por marearme. Por eso me tumbo en este sofá a dejarme llevar por la oleada social de lo desolador. No sale el sol hoy. No sale el sol. No sale. Puedo intentarlo. Puedo ponerlo ahí si cierro los ojos. ...

Lugares

Abro la puerta de madera pesada y estás allí, en el pasillo. Me sonríes como si me hubieras estado esperando toda una vida en aquel espacio sin muebles, y me acerco lentamente al reencuentro de los cuerpos. Pero no es tu cuerpo lo que abrazo, sino algo mucho más profundo y redondo. Una esfera que dentro de ti brilla con la luz del atardecer. Me hablas con tus ojos y tus labios, y me das la bienvenida. Ahora este espacio es nuestro. Parados, en mitad de la nada, sin una orientación concreta. Me sujetas con tus brazos y yo puedo apoyar la cabeza en tu constelación para dormir un rato. Sé que cuando despierte seguirás ahí. Sé que me querrás atravesando paredes y piel. Que no tendré que recurrir a la memoria para traerte de nuevo, porque esta casa está ya envuelta de un olor a ti que calma mis desafíos. Sé que habrá muchos más escenarios. Pero este quiero que sea, ahora, para siempre, nuestro sitio.

Despedidas

Yo hubiera querido que te quedaras un segundo más. Poder dedicarte en algún momento una canción. Acunarte, susurrarte, despeinarte. Hubiera querido que nuestro adiós no se hubiera hecho nunca realidad, no haberme separado. Yo hubiera querido crecer junto a ti eternamente, quererte hasta los límites a los que pudiera llegar. Hubiera querido quererte por un instante, para irme después con mis conflictos a otra parte. Hubiera paralizado el tiempo sólo para ti, haciendo que los relojes no existieran. Contemplar un atardecer sin más palabras. Hubiera querido recordarte, y que me recordaras. Y en el mundo en que mi mente logra tener sentido, hacerte un hueco. Que volvieras una y otra vez a decir mi nombre. Que la vida no fuera como es. Hubiera querido hacerte un altar del que no cayeras nunca. Hubiera querido no tener que escribir esto. Pero te perdí. Y la pérdida me llega a calar hasta los huesos. Y tu ausencia se repite dentro de mi cuerpo vacío como un eco. Sigues siendo un nombre y una i...

Camisa roja

Ya dejé la nostalgia. No se vivía muy bien en ella. Pero me ha venido tu nombre por un tercero, y tu mirada por un cuarto. Me pregunto en cuántos hoteles, con cuántas mujeres. Me pregunto por qué y cómo hubiera podido girar todo. Qué bonito, por un momento, volver a tus ojos y a tus sueños. Dejarlo en ayer. Comenzar imágenes contigo. Unas sábanas vacías que llenan una mañana, arrugadas. La imagen de ti y de mí en una habitación de hotel. Fantasmas. Una copa se resbala entre las manos y quiero desnudarme para no sentirme ahogada en el alcohol. No pudiste ser más tú ni más incógnita. No pudiste marchar sin dejar huella. Es confuso todo ahora. Quisiera y no quisiera volver a aquel cuarto de baño con tus piernas en el agua. Quisiera engañarme y hacer que después no pasó nada. Bucear en el mar y en la miel. Subirme a unos tacones negros. Esperarte sobre el colchón del suelo. Quisiera recordarte más de lo que puedo hacerlo. Pero te me vienes cuando mi boca se abre contra una pared y mi cuerp...

Sueños rotos

Era la época en que escuchábamos Al Green cada tarde de domingo, en que descubrí a los Beatles y me regalaste por mi cumpleaños aquel cd de Aretha Franklin. Cuando mi voz sonaba al ritmo de los acordes de tu guitarra. Era la época de las tormentas y del sol que siempre salía. La época en que los dos deseábamos aún haber nacido en los 70, en que la conexión era nuestra filosofía y pasábamos las tardes escuchando a los Fleet Foxes mientras bebíamos té verde o una copa de vino tinto si había anochecido. Era la ropa volando por los aires y las risas. Las duchas de agua nunca demasiado fría ni demasiado caliente. Era cuando volaban ceniceros en mi imaginación a cada desvarío lingüístico. Cuando esperábamos ansiosos el fin de semana para pasarlo entre amplificadores, guitarras que cantaban a Jimmy Hendrix y reuniones donde todos sabíamos tocar algo sentados en el suelo. Era la etapa en la que yo aún tenía los sueños intactos y volábamos muy altos los globos cargados de pasado. Era cuando aún...

Sensación 2

Voy a tu encuentro. Y todo se siente por dentro como un nuevo amanecer.

Sensación

Era simplemente extraño. Cómo se acercaba y se alejaba y siempre ahí: omnipresente. Era un misterio encriptado, de difícil lectura, demasiado cifrado como para echarle cuentas a esas horas. Era confuso y no pude recordarlo más allá de lo que quedó en el fondo. En esas horas oscuras en las que todo se esconde. En esas horas en las que nada existe, en las que despertarse es contemplar las rayas de una colcha de algodón tan cerca de la pupila...cómo caen las luces en la habitación vacía, cómo te ha podido el despertar inoportuno de una turbulencia enmarañada. Puedo quedarme aquí horas, o días, o una eternidad si ésta existiera. Puedo estar tan queda. Tumbarme sobre el suelo de tarima claro y frío a verse proyectar la luz. Puedo estar en la penumbra por haber pasado el día. Era confuso, raro. Un idioma que no hablo y que entonces se aparecía ante mí como tan fácil de pronunciar, de cantar. Un lenguaje distinto y cercano. Unos ojos dilatados por la falta y la sorpresa.
Paso que pasa, rostro que pasaba, qué más quieres? Te miro. Después me olvidaré. Después y solo, solo y después, seguro que me olvido. Paso que pasas, rostro que pasabas. Te quiero. Te quiero sólo dos o tres minutos. Para conocerte más no tengo tiempo. Paso que pasas, rostro que pasabas, qué más quieres? Ay, no, ay no me tientes, que si nos tentamos no nos podremos olvidar...Mario Benedetti

Nada

Siempre se me dio bien eso de "ahora debería pararme a pensar" y paraba. Pero estoy cansada, y ni siquiera esta palabra proviene de mí, sino que es robada de otros que me observan desde fuera porque ahora no puedo mirarme más por dentro. No me vale el suelo del baño de esta casa, ni el sofá regalado en el que estoy tumbada ahora. No me vale escribir. Así que hoy no sé cómo empezar con esto que me está tirando la cabeza hacia abajo con cada tic tac del reloj. A veces pienso "esto es la vida, ese tic tac y lo que tú sientes con él" pero todo ha cambiado tanto que en ocasiones me cuesta ubicarme a mí, que siempre fui del negro al blanco y todo se quedó ahí. No obstante me valen mis emociones contradictorias y esta extraña mezcla de cambios de humor. Me vale saber que algo no funciona dentro en este día. Me valen tus palabras, y tus miradas, y tus besos. Me vale tu compañía, y sobre todo la mía propia. La felicidad nunca fue para mí algo que llegaba para quedarse mucho ...

En sólo dos palabras

No siempre es fácil pero me quedo. Pregúntame por qué y no tendré más palabras. Demasiadas historias quizá, demasiados vuelcos ya. Y ahora la paz llega en forma de tus ojos verdes mirándome desde algún rincón de esta casa, siempre pendientes de mí. Cómo podría saber que llegarías hasta aquí. No eras más que una esperanza, una aventura en la que al final buscaba seguridad. Y me la das, cada mañana cuando despiertas a mi lado, tu cuerpo caliente aún por este verano contigo que no acaba nunca, que siempre regresa. No sabría decirte qué me engancha. No eres una droga, ni un chaleco salvavidas, ni el suelo frío de un baño. No eres una herida, ni una discusión, ni el disgusto, ni la decepción. No eres nada de eso y sin embargo lo eres todo. Expandes tu amor hacia mí como una onda inacabable. Te paras a entenderme y haces por gustarme hasta el límite de lo soportable. No siempre es fácil pero estamos aquí juntos, sin cuerdas entre medias ni cuchillos afilados; sin dagas punzantes ni dardos e...

Di dac

Menos mal que siempre estás, de alguna manera, a mi vera. Desde mi luto te observaba entonces con los ojos de quien quiere ver el verde y el azul. Y me ponías a Woody, y el mundo podía ser de risa o una tragedia. Pero había palomitas y estabas tú con tu acertado mutismo ante la inminente caída. Desde que recuerdo mi vida (la de ahora, que es la que merece más) estabas incansable en cada día. Ahora te imagino emborrachándote en vete tú a saber la boda de quién y pienso que a veces estás demasiado lejos, y que para esto hemos quedado: para tomarlo a broma, querido, aderezado con un poco de alcohol que las penas son menos. Pienso que me hubiera gustado tomar un café, unas pastas, una charla y un abrazo hoy. Y que si algún día se nos retuerce todo tú y yo nos casaremos, sólo por brindar con champán por lo que fue quedando atrás. Que es reconfortante escuchar tu voz de vez en cuando, y que sepas que me apetece Heineken o Coronita, que me gustan los Beatles y algo de Dylan y Lenon. Se me vie...

Sin más

"No sé si ya lo sabrás. Mi vida se fue contigo. Contigo, mi amor, contigo. Qué mal me hace recordar. Mis manos ya son de barro de tanto apretar al dolor. Y ahora que me falta el sol, no sé qué venís buscando. Llorando, mi amor, llorando. También olvídame vos. Qué pena me da saber que al final de este amor ya no queda nada. Sólo una pobre canción" Nada mejor para recordar que intentar olvidar. Así de fácil. Una ecuación muy simple en la que tú aún existes. Y todos ellos con sus rostros. Sus tonos de voz cantando notas imposibles. Sus ojos mirando las raíces de lo que ayer fui. Regando el tiempo con ellos va creciéndome un jardín lleno de enredaderas que trepan a mi recuerdo y atan las ideas fuertemente a un momento: lo que fue mi vida. Lo que fui yo al despertar en esas camas, en esas canas. Una juventud empañada por el vaho de un cristal transparente separándonos a ambos las manos. Y las ganas, empeñadas en seguir trepando por piernas enclavadas en arenas mojadas. Dónde est...

la varita

En ocasiones se te ata a la garganta. Eso de pensar que quizá, lo que tú eres (y que no acaba de estar del todo claro)puede actuar como varita mágica que genere un cambio en otro. Y te preguntas: pero, ¿cómo hago eso? Y te respondes: hay algo en ti que desconoces y que, sin embargo, es lo más esencial e importante de lo que eres. Y esta ecuación sin solucionar crea dentro mucha confusión.

Me dolió

Me dolió que lo dijeras. Aquello, lo nunca dicho. Que pusiéramos palabras al silencio que a veces nos habita a ambos. Que no fuera perfecta, que no fuera ideal. Me dolió que pudiéramos ver la realidad. Sentirme como una extraña a tu lado, y de fondo esa canción que me recordaba tanto a ti, como por casualidad. En el momento adecuado, la paradoja riéndose a carcajadas de la situación penosa. Me duele pensar que piensas eso. Saber que entre nosotros se ha instalado un manto de dudas y preguntas, de respuestas imposibles de escuchar. Me duele cuestionarme nuestra estabilidad. Preguntarme una vez más qué es lo que falla, qué es lo que falta. Todo remite a la falta. Y yo...yo no sé cómo llenarla. Al menos no cómo llenar la tuya, y menos la mía. Pero sé que por primera vez no eres tú quien habita en ella, taponándola. Lo siento. Mi vida no es demasiado interesante, pero me gusta lo que hago. Soy feliz con los no-cambios, o eso creía hasta ayer. Soy feliz cuando no hay discusiones. Soy feliz ...