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Mostrando entradas de marzo, 2012

Valores

Si hay algo que no soporto es la hipocresía. Sin embargo es algo que a menudo se manifiesta con dejar de mirarnos un poco el ombligo. He visto a personas que se hacían llamar amigos callando ante infidelidades. He visto a amigas que se acuestan con los novios de otras amigas. He visto a compañeras de estudio ponerte buena cara mientras te felicitan por una matrícula de honor y darse la vuelta diciendo que más la merecían ellas que tú. He visto a la gente pisotearse unos a otros para el beneficio propio. Mujeres poniendo zancadillas a otras mujeres por un hombre. Pactos de silencio rotos por el morbo del cotilleo. Hombres hablando de la mujer de su vida como una puta. Personas que dicen no ser racistas afirmando "que mi hija no se eche un novio negro" Y reuniones en las que se insulta a un extranjero por el hecho de serlo, camuflado con humor o con palabras puestas en boca de otros. Pero las mayores incongruencias las he podido escuchar y ver con el tema de la política. Y esta...

Cuándo vuelves

Te estoy esperando cada noche, aunque no lo sepas. Cuando camino por las calles miro constantemente a mi alrededor, por si aparecieras al cruzar la esquina o subido en algún coche, dirección al infinito. Husmeo en los olores, por si así sigo tu rastro, ese que me llevará hasta a ti. Y me gusta mirar en escaparates, por si te reflejas en ellos. Cuando me desnudo antes de dormir pienso en ti. Y el aire se carga entonces de aromas eróticos. Cuando cierro los ojos para tomar el sol tengo la idea de que al abrirlos estarás frente a mí. Y que en una noche de verano podremos tocarnos la piel, los labios, los silencios. No sé dónde estás, ni cuándo volverás, ni dónde te has metido. Pero los años pasan, el tiempo pasa, el espacio se hace cada vez más pequeño, mi cuerpo se resiente de demasiadas caricias en desvelo, de noches en blanco y luces de neón. No atino a adivinar si en realidad nunca llegaste a nuestra cita, o si es que me crucé contigo sin mirarte a los ojos siquiera, o si se me pasó q...

Demasiado grandes

Te recuerdo de vez en cuando, ahora que está pasando el tiempo y las heridas van cerrándose por dentro. Recuerdo tu risa, tu cercanía física, tu pelo cayendo sobre los ojos. Recuerdo nuestra primera foto, nuestras miradas en ella. Todas las ilusiones que rompimos, no sé cómo ni por qué. Recuerdo que estoy lejos de ti, que así lo he decidido después de tanto encuentro y desencuentro. Que has sido importante por todo lo que aprendí que no me dabas y que yo necesitaba. Que nadie me quitará el mes de mayo, ni junio, ni el verano. Que descanso la cabeza sobre una almohada tuya, pero que ya no te pertenece. Fui, como esa almohada, una más de tus posesiones. Quise alzar la voz para que escucharas, para que te dieras cuenta de que aún seguía estando cerca de ti. Pero se confundió con el resto de ruidos que te empeñaste en poner entre nosotros. Me acuerdo de aquel chico joven y vivaz, de aquel loco que conducía casi sin mirar adelantándose a la vida. De aquel que hacía los coros en canciones a ...

Romper a llorar

"No supe qué decir, al verte ahí, mirándome sin prestarme atención"... ...Sólo pude darme media vuelta, llaves en mano, hasta el cuarto de baño de tu piso. Y encerrarme allí, hacerme un ovillo en el suelo, aguantando las naúseas de quien siente que todo está perdiéndose en el aire de noviembre. Con un cigarro entre mis dedos, las piernas juntas y flexionadas en un abrazo necesario (un abrazo sólo para mí) rompí a llorar en silencio. Eran ese tipo de lágrimas que caen en cascada, y sin mayor esfuerzo surcan las mejillas sin poderlas parar con ningún pensamiento. Todo era blanco: la luz que entraba por la ventana, el suelo de baldosas, las toallas compartidas, mi alma decepcionada. Pero se rompía en pedazos algo muy dentro de mí, como un jarrón estampado contra una pared o un muro de cemento que se alzaba en mi mirada. Consumí más dosis de nicotina de las que son habituales, y más pañuelos de papel de los que hubiera querido entonces. Consumí el tiempo y la distancia que había ...

Utópico

No lo entiendo. Los roles, las personas...no cambian gratuitamente. Unos años más tarde seguimos discutiendo, como en aquella época en que éramos pareja (tan lejana) y no nos aguantábamos demasiado. En cualquier caso me doy cuenta, mientras te escucho al otro lado de la línea, que simplemente ahora no estoy para aguantar tanta tontería, y que por fin no es un problema grave si te cuelgo el teléfono (harta de oír comentarios que no me cuadran conmigo) Así que lo hago, sin más. Maldita culpabilidad de lo que está bien o mal respecto al hacer, que siempre llega dos minutos más tarde para interrogarme. Si esta culpabilidad no existiera, cada uno haríamos lo que quisiéramos (qué liberador por una parte) pero estaríamos jodiéndonos unos a otros sin más miramiento (qué putada lo socialmente correcto) Yo tan sólo pretendo que las personas sean claras conmigo, que no me creo ya el "qué tal estás" de algunos, sin mayores intenciones. Yo sólo pretendo que me digan qué quieren si me llam...

Marzo

Qué mes tan loco. Hace días que me doy cuenta de que escribo poco para mí, y tengo poco tiempo (aunque parezca una paradoja) de pararme a mirarme por dentro, como tanto me gusta hacerlo. En cualquier caso en algunas ocasiones me parece que la vida no avanza, y en otras es como si el mundo se estuviera moviendo a mil por hora. Está siendo un mes variopinto. Unos cuantos cafés, ejemplos con sillas sobre las funciones familiares, exámenes de falos y conversaciones extrañas, ausencias, nuevas presencias, reencuentros, decepciones, solucionar problemas... Comenzó con una noticia desastrosa. Parecía que todo cambiaba entonces a peor. Una semana algo complicada y después remontando el vuelo, y me acuerdo entonces de mi amiga y colega de vocación diciéndome que todo pasa. Luego parece que de eso hace mil años cuando voy conduciendo con el coche un sábado por la mañana, y escuchando canciones a todo volumen que me da por cantar a voz en grito mientas siento el calor del sol que comienza a brill...

Ángulos

Cuando te miro me siento una farsante. Siento que finjo desde hace años un papel que no me corresponde: el de sonreír alrededor, beber cervezas e intentar escucharte a ti a través de tus acordes. Nunca he sabido...ni lo sabré. No sé cómo acercarme, ni qué decirte, ni si debería decirte o callar como hasta ahora. Lo único que sé es que llego a casa cansada, pensando en ti. Y que desde entonces no ha habido un solo día que no te haya echado de menos hasta doler muy dentro. Siento que si vas quitando capas (capas que sólo tú podrías quitar) me verás queriéndote aún como el primer día. Y que llevo mi carga en silencio, mostrándome aquí y allá como si no hubieras existido, guardando celosa quizá los recuerdos de ti. Tu sonrisa aún es la mía, y mi felicidad estará donde tú estés. Podré conformarme y seguir si te veo alguna que otra vez, si me encuentro contigo en un gesto. Pero en realidad no hay más que hacer que intentar sobrevivir un día más, adaptarme a tu ausencia otra vez, como si estu...

To taste

Este tiempo primaveral me recuerda a tardes tumbada en una cama de noventa, con cortinas color burdeos ondeando en la brisa de una ventana abierta, los árboles verdes y el sol morado poniéndose con buena música de fondo. El incienso llenaba el ambiente y había restos de calor en las sábanas, y besos apasionados en la almohada. El suelo resbalaba con las gotas de agua sobre cuerpos desnudos. Todo era una fiesta de explosión de colores y pañuelos colgados en la pared. La mezcla de comida con vino, de olores diferentes, de miradas claras. Las sonrisas brillaban más que nunca con esa luz, y la piel dejaba traslucir las palpitaciones de una nueva pasión. Las nubes en el cielo acunaban globos llenos de aire del pasado, y era fácil caminar descalza por el parquet oscuro hasta la terraza, con una taza de té entre las manos. Era siempre la hora del café, el café recién hecho, caliente, con azúcar suficiente para endulzar el resto del día. Eran las cuatro y media, el tiempo de susurrar palabras ...

El "manido" tema del tamaño

Jueves por la mañana. Me he picado con el tema a raíz de leer un blog de El Mundo (La cama de Pandora) que hablaba sobre el tamaño del pene (y que me ha recomendado un amigo que tiene interés en instruirse en estas cuestiones) Eso me ha llevado a darle vueltas al tema de si el tamaño importa o no, y me he dado cuenta de que nunca he escrito nada sobre ello. Creo que mis motivos son evidentes: no creo que sea algo de lo que haya que hablar o escribir mucho, sino que es más bien una cuestión de azar (ninguna de nosotras medimos a bulto el tamaño a través de los pantalones, sino que más bien nos lo encontramos ¡sorpresa! cuando ya estás en faena, por lo que es algo en lo que no se puede elegir demasiado) No obstante, como en todo, tengo algo que decir. Creo que para empezar la pregunta está mal planteada. Todo es relativo...Quizá a las mujeres nos importan más otras cosas (como cuánto sabe del tema, si es capaz de encontrar el clítoris a la primera, si es original...)Aunque lo que yo digo...

Críticas

Bueno, vale...no acepto muy bien las críticas. Yo, como toda buena histérica, aspiro a la perfección. En realidad una cuestión tan tonta como dedirme que no he comprendido algo no debería ocupar la entrada de un blog, pero es mi forma de sublimar, sublimar...a falta de poder cargarme más de una cosa y a más de uno. Pero claro, me han dado en la diana: que yo no comprendo algo...¡Pues que me lo expliquen mejor! El mundo es una cuestión de comunicación, y de frustraciones constantes en cuanto a ésta. Odio las notas porque nunca me siento reflejada en ellas (un número...siempre tuve problemillas con los números) al que se reduce todo el trabajo de semanas. Este mundo se ha vuelto loco...Al menos me consuela saber que no soy yo sola la que no comprende y la que no se siente comprendida.

Escritos

El 3 de marzo de 2009 escribía: "Puede la música transportarte tan lejos como uno quiera. Recorrer miles de kilómetros, dos horas y media de avión, horas y minutos sin ti, para encontrarte de repente en el salón del Teatro Negro. Una chica checa toca el piano y me dan ganas de quedarme allí un buen rato escuchando el alma sonar entre las teclas. Me he metido en el baño al llegar, para no variar, y una canción. Una canción me ha dado ganas de llorar y sonreír a un mismo tiempo "Yesterday" llenando el ambiente, y me paralizo, apoyada contra la pared, dejándome ir hasta un recuerdo donde el piano se convierte en guitarra y sonríes tras ella, tímido allí, entre las losas frías y húmedas. Cuando he subido a la parte de arriba del barco, en el Moldava, entre los dedos imaginaba tu abrazo lateral, y cómo me acercas hasta ti para darme un beso mientras sonríes. Chispeaba y hacía mucho frío, pero quería ver la luna, la misma que tú podrías estar viendo en otro país que se ha conv...

El tanteo por el tonteo

Pero, ¿cómo puede alguien dárselas de que se han enamorado siempre de él? Es, simplemente (como me encanta decir) ridículo. Me pregunto cada día cuántos histéricos hay por ahí sueltos...el psicoanálisis te diría: "más de los que tú piensas, cariño" y es que no hay solución...Estamos todos perdidos en este mar relacional imposible, absurdo, competitivo, en escalada... Sin embargo a mí me pasa lo contrario: cada vez me cansa más. Supongo que es normal eso de que tener una cita te deje agotada, o que te haga ilusión pero ya no haya mariposas blancas en el estómago, o que pienses en todas esas cosas de estar sola a la mínima de cambio. Mis amigos pensarían que quién lo diría. Sí, señores, he sido experta en vivir para otros, pero toda etapa tiene su final. Yo ya he decidido esperar a ese choque de libros entre los pasillos de un lugar interesante, a ese hombre atractivo e interesante que te recoge del suelo el volumen X de las Obras Completas de Freud para empezar a preguntarte: ...

Preguntas

Si realmente me parara a preguntarme cómo he llegado hasta aquí, me echaría a reír. Vueltas y más vueltas, y todo parece ciertamente cíclico. Me siento como si hubiera vuelto a la adolescencia después de un período de cargarme de responsabilidades insostenibles. He llegado a muchos puntos clave: esos en los que sientes que, inevitablemente, tienes que dar pasos adelante y construirte una vida. Pero ahora mi vida es un stand by extraño. Un volver a empezar, como si no hubieran existido esos puntos donde una siente tanta presión sobre sí misma (externa e interna) De alguna manera no añoro sentir ese agobio, pero me pregunto si es acertado este camino hacia la nada, esta espera previa y aplazable antes de que el avión despegue. Nunca supe estarme quieta y esperar. Siempre necesité moverme, aunque fuera únicamente a través de miles de ideas que no llegaron a ninguna parte. Ahora me apetecería buscarme una beca para estudiar en California y marcharme a hacer mi vida allí, lejos de todas la...

Reencuentro

Me quejo de que él siempre aparece en mis sueños a pesar de mi empeño en quitármelo de la cabeza, y esta noche ocurre un milagro: se introduce un nuevo protagonista, que nada tiene que ver con el anterior. Es un viejo conocido que aprece como renovado, y mi deseo hacia él también. Se sitúa en una especie de cubículo de dos por dos en el que parece hacer su vida, y que se llena de repente de muchas mujeres jóvenes que están de fiesta (por fin las fiestas no me despiertan) Entonces yo camino alrededor, escondiéndome de todos ellos, y de vez en cuando él sale directo hacia mí para decirme algo o darme un beso. Uno de esos besos apasionados que sólo existen en los sueños. Camino, me alejo. Camino por las calles empedradas de un pueblo contemplando atardeceres. Vuelvo a ese escenario casi de teatro para encontrarme de nuevo con él. Yo sé que él de alguna manera me desea y compartimos algo, pero ¿qué? Entonces despierto con la sensación de que ha sido un sueño lleno de erotismo y emoción, y ...

Rutas

Antes me desviaba de la ruta justo en esa rotonda, y conducía por una carretera mal iluminada en la que un día casi pierdo la vida queriendo adelantar tiempo para encontrarme contigo. Aquel día llegué a casa con las piernas temblando y te lo conté todo, de carrerilla, presa del susto de pensar que podía haberte perdido sobre todo a ti, y todo lo que quedaba por venir en el "nosotros" Al final, como siempre, no perdí la vida. Ni ahora me desvío del camino, en el que me siento firme, con pasos siempre hacia delante, ni siquiera lo dudo ("un giro de volante...") ni tengo tiempo casi para pensar en ti. Mientras conduzco de noche aparecen las sorpresas que no hubieran llegado a mí de otro modo, o si tú estuvieras. Disfruto de sentirme tan dentro de mí, de este humor casi eufórico, de mis clases de psicosis, de las conversaciones de mujeres. Disfruto de verme feliz, de saber que nada acaba donde tiene su final, sino que los finales siempre son comienzos de algo mejor. Pue...

Better together

Me dejaste un amor infinito por la música, un amor que no tiene techo por la vida. Miles de letras y canciones, miles de escritos. Miles de charlas, miles de temas, miles de preguntas y respuestas en el aire. Me dejaste visitar lo más hondo de ti, y compartir noches en blanco de lunas llenas, tormentas airadas, confesiones en voz baja, miles de sabores distintos de té, muchas sonrisas en luces de domingo. Dicen que el alma gemela sólo llega una vez y debe irse, pero en el camino nos enseña algo. Yo aprendí a mezclar sonidos, a hacer pollo con curry, a leer en inglés, a conducir sin dirección asistida, a caminar entre los árboles sintiendo su energía, a entender el amor como un concepto más amplio. Aprendí a llegar cimas, a romper el cascarón, a sobrevolar océanos, a abrir los oídos y la garganta para emitir sonidos con arte. Aprendí a conocerme más aún, a hablar sin tapujos, a perder el miedo de ser libre de hacer, decir, querer. A descalzarme en mitad de la calle, a caminar bajo la ll...

Dónde te has metido

Dices que te estás sobreadaptando, pero a mí me preocupa sobremanera lo que estás haciendo ¿quizá caer al modo histérico-masoquista en los brazos de un perverso? Hay cajones que es mejor no abrir nunca, y lo sabes. Conoces la mente igual que yo, y sus profundidades desastrosas. El caso es que no sé nada de ti, y no sé cómo interpretarlo. Si dejarte a tu aire (yo fui una de esas figuras de las que tenías que separarte, y así lo entiendo) o insistir en verte hablando, para saber si eres sincera contigo misma. En cualquier caso se acercan fechas importantes, y espero que puedas estar cerca (no sólo en espíritu) porque se te viene echando de menos, y bastante. Sólo sé que las grandes personas caen muchas veces con tipos pésimos, y espero que no estés jugando al gato y al ratón, porque mereces otra cosa desde hace mucho tiempo. Mereces mucho más, pero yo ya no sé cómo decirlo sin resultar demasiado protectora.
Querido Didac, das en la diana al escribir. Yo te diría que dejaras de pensar en todo aquello que se fue y cogieras al toro por los cuernos (¿de qué me suena esto?) Pero ya sabes que ambos somos expertos en hablar de aquello con lo que no podemos, y expertos en pensar demasiado en el pasado, que nos impide avanzar. Podrías escribir de atardeceres rosas, o de esa utopía del Imagine, o empezar a pensar que se disfruta de tu compañía en los conciertos, o que te tienes ganado el cielo por aguantar a alguien como yo a menudo. En cualquier caso, tú mismo lo dijiste (y entonces se me quedó grabado a fuego) "nadie puede salvarte" así que lo único que queda es salvarse a uno mismo. La soledad es aquello a lo que te enfrentas, independientemente de la edad, cuando te las ves contigo mismo y tus fantasmas. Pero no hay que recrearse mucho en ellos, porque puedes ver en mí lo que generan: más y más oscuridad. Siempre hay posibilidades, y lo importante es que no dejemos de esperar un cambi...

Casi caigo

Todavía me atenaza el pecho, como si fueran tus manos agarrándose a mi piel. Casi caigo en el recuerdo de quien no le queda nada. En esa añoranza de ser lo que era para ti. Los días de verano me recuerdan el verte tumbado bajo el sol. Siempre me dabas la mano, como si no quisieras que me separara ni un momento. Yo era tu diosa venerada y tú mi Adonis, cuando te acercabas a mí en tu bañador y observaba tu cuerpo bronceado en la distancia. Y se me venía a la cabeza esa canción. Tú estabas en uno de esos días que no hablabas, concentrado en arreglar facturas frente al ordenador, y mientras yo me movía de un lado a otro escuchaba aquella letra y me decía que ya te había perdido, que estabas en ese momento en el que sientes que todo se ha ido y es irrecuperable. Nos dio la vuelta del revés, y quizá yo no quería verlo aún. Quería volver a cruzarme contigo en la ducha, casi resbalando, rozándonos la piel y ver cómo te enjabonabas mientras yo reía, o quizá que incluso te acercaras para darme u...

Simulación disimulada

Pretendo escribir de todos, y de ninguno. Dicen que encontrarse es siempre reencontrarse con otros. Son sus ojos azules, o quizá sus labios, o esa forma canalla de no posar la mirada sobre mí. Es el juego de evitar ser descubierta. Cuando él entra por la puerta y yo, que iba en un sentido, me giro hacia el otro sin entenderlo y mirándome en ese gran espejo me digo que esta es la única habitación en la que él no podrá entrar: pertenece sólo a las mujeres, y aquí me siento a salvo de su imán. Se acerca y yo me sorprendo de que ella pueda preguntarle con total naturalidad "qué tal" mientras mi turbación va creciendo por momentos. Se ha situado, de todos los espacios posibles, en aquel que se acerca más a mi cuerpo. Le siento como una presencia casi pegada, demasiado cerca, y me ahogo entonces con el olor que desprende, que me atrae y me ofende a un mismo tiempo. Salva la situación marchándose de nuevo, para volver a entrar en escena minutos más tarde. Mientras tanto he conseguid...

Final alternativo

Están los dos allí. Uno y otro. Sujeto y objeto en ambos. Están con los pies descalzos sobre el suelo de madera. En un mismo cuarto, dos identidades diferentes, pero compartiendo el mismo espacio. Están los dos callados, espalda contra espalda. Ella lleva una máscara y no es carnaval. Él se tapa los ojos con el pelo largo. No pueden verse ya, entre tanto artificio que se pusieron encima. La pregunta flota sobre ellos, como una nube densa y gris. El silencio les envuelve pero no es un silencio incómodo, sino más bien una forma de cristalizar esa certeza en la que ahora están los dos, uno y uno. Ella duda en formular una pregunta, pero no acuden palabras a su mente. Sus labios, durante un instante que el ojo humano no percibe casi, han intentado juntarse para emitir algún sonido que rompa. Pero se contiene, girando de nuevo la vista hacia la pared blanca. Es ahora o nunca. Pero el instante es lo que tiene: se desvanece sin poder ser capturado. Y ya ha pasado. Y ya es anterior, siempre a...

Quietud inquieta

Cuando no se puede hablar, quizá es que no quedan palabras. Le doy vueltas en mi mente a ideas vagas, pero no son nada. Aparece siempre esa emoción extraña, que no es soledad, que no es dolor, pero que tampoco es indiferencia. He notado que si estás lejos de mí, física y mentalmente, mi cuerpo casi lo agradece restableciendo horas de sueño y sobre todo estados anímicos. Pero basta una sola idea vaga en la que vuelves, aunque sea el color de tu pelo (algo asociado, da igual) y entonces tengo que hacer la labor de contención. Sigo queriendo, simplemente, destruirte. Imaginar que abro la puerta y te apunto con una pistola al pecho, sentir tu miedo, salir corriendo ante mi propia imagen de asesina. No puedo casi ni fantasear con esto. Porque no quiero más daño, ni interno ni externo. Sólo quiero el silencio ahora, ese estado de quietud cuando todos duermen y las televisiones se apagan, y afuera no hay ruidos ya. Ese momento cuando fumo un cigarro y mis ojos están cansados. Cuando sólo pie...

La mujer con prótesis

Ayer una periodista a la que admiro como mujer (Mercedes Milá) hizo un comentario en su programa (GH) que ha motivado este escrito por varios motivos. Para empezar, me hizo pensar en cuál es la posición que las mujeres tenemos en las relaciones actualmente. También porque sentí lástima de que eso tuviera que decirse a estas alturas. Y por último, porque desgraciadamente me vi reflejada en sus palabras. El comentario en cuestión venía a analizar cómo las mujeres nos hemos puesto frente a los hombres como meras marionetas de sus deseos, y más concretamente decía que la actitud es la de "dame algo, dame algo...antes que no darme nada" Añadía un basta ya a esta situación. Y yo pensaba entonces que es imposible que las cosas cambien si nosotras mismas no nos recolocamos en el lugar que merecemos. Una vez escuché eso de "no permitas que te quieran menos de lo que te quieres a ti misma" pero el problema fundamental está en que aún creemos que no merecemos que nos adoren, q...

La primera carta

La primera carta la leíste, cada día, unas tres veces durante muchos días. Dijiste que era la primera carta que recibías de alguien, y desde entonces pareciste mostrar admiración por mis escritos. Te duró poco tiempo. La dejaste encima del radiador de tu habitación casi todo el verano, junto con un paquete de tabaco vacío de haberte dado el último cigarro un día en el coche. Cuando yo llegué a habitar aquella habitación sonreía cada vez que veía los dos objetos allí y me preguntaba cómo pudiste leerla tantas veces, y qué sentido tenía para ti guardar un paquete vacío. Nunca llegué a saber nada de esto. En cualquier caso fuiste dejando de hacer esas cosas: darle importancia. En esta última carta escribo sobre la guinda del pastel y digo que la guinda es lo que se le pone para adornarlo, y que la nuestra... es amarga. Amarga...

Manto opaco

Se empieza recordando una mirada, una imagen, un momento feliz. Se empieza recordando...pero no puedo hacerlo. Para ello tengo que remontarme a hace ya más de un año. A ti sí puedo contemplarte sonriendo tumbado a mi lado en una cama. De ti puedo recordar aún y casi sentir dentro todavía el amor que me llegaba, que emanabas por los poros. O ese beso por sorpresa en el centro de tu cuarto con la toalla en la cadera, que me hizo perder el sentido de la orientación unos segundos para después quedarme callada otros pocos segundos también. De ti puedo recordar las sonrisas sinceras y abiertas, las ausentes y las dirigidas a mí. Yo estuve en todas esas escenas. Me preguntaba hace poco si me habría quedado anclada en ti. Ahora comprendo que hay personas que seguimos viviendo y que necesitamos más tiempo para adaptarnos, a veces incluso caer a lo más hondo para después poder levantarnos sin más. Y comprendo también que hay otras que paralizan su vida, lo que vendrá después, por un nombre que y...

Felinos

Comienza a preocuparme aquello de que te lleves el gato al agua, o que te haya comido la lengua un gato. Pienso entonces que los tigres son de otra manera: bellos, ágiles, fuertes, veloces...y también depredadores. Pero, en la escala evolutiva de los felinos, aunque el gato puede situarse desde un mayor nivel de avance, el tigre sigue teniendo una presencia incomparable (aunque yo me empeñe en comparar gatos con tigres ahora) Nunca me gustó el carácter de los gatos: evasivos, defensivos, independientes, traicioneros...pero no puedo argumentar que el tigre sea distinto. Siempre tuve la sensación de que si te das la vuelta el gato se habrá comido tu comida, o lo encontrarás cercano a tu nuca, pensando en quién sabe qué, o te sacará las uñas a la mínima de cambio, o se escapará por la ventana de noche, o se meará en tus plantas... Hoy me empeño en hablar de animales...¿por qué será?

Día de la mujer 2ºparte: ser mujer y relacionarse

Recuerdo las clases de filosofía de bachillerato, y aquello que decía Platón de que el cuerpo es un vehículo para el alma. Desde que tenía unos doce años mi alma habita un cuerpo que cada mes se ve sacudido por una revolución de hormonas. Cómo explicarlo...es una montaña rusa de emociones difíciles de controlar. Suben y bajan, y presiento que ya llega el día cuando algo me hace estar más sensible de lo normal. "Sensible" es una palabra que usamos mucho las mujeres. Sensible significa que esas cosas te tocan, te conmueven, te hacen sentir rabia injustificadamente o te hacen llorar por la misma razón. Si a ello se le une un conflicto mental del tipo "¿me quiere o no me quiere?" esta combinación puede resultar una bomba explosiva. Hay mujeres a las que les pesan las piernas, otras que sufren grandes dolores en el vientre similares a un ataque de gases, o sienten la zona lumbar como si las hubieran llenado de piedras. Lo mío es más bien emocional. Las emociones y su pap...

Día de la mujer 1ºparte

Tres mujeres hablando acaloradamente de lo que es ser mujer. Un instante después de haber dejado atrás nuestra conversación nos aborda un chico rubio con una flor de lavanda en la mano. En la Calle Mayor y abarrotada de gente uno piensa que serán de nuevo esos panfletos de manifiestos incoherentes, por lo que seguimos andando. Pero falta un instante más para que nos demos de cuenta de que son un grupo distinto por lo que pone en sus camisetas "no a la sumisión..." y de que además son un grupo peculiar. Así que me siento mal por mi falta de humanidad y regresamos. Al acercarnos de nuevo nos sonríe de esa forma en la que sólo ellos saben hacerlo (con el corazón, con el riñón) y nos dice que quería darnos una flor porque es ¡EL DÍA DE LA MUJER! y que a la mujer hay que cuidarla y tratarla bien. A lo que yo contesto: "te voy a traer a más de uno para que se lo repitas a ellos" (todos en fila, escuchando atentamente a ese chico que puede que no sepa lo que es lo complica...

Estados de conciencia

Me sorprendo con la mente limpia de pensamientos circulares. El contenido fluye libremente y llega a mi conciencia como un estado de serenidad y alegría, un optimismo que jamás logré sentir. Ya son muchos días sin tener que quedarme metida en la cama, y si he cambiado de actitud no he sido consciente. Tengo todo equilibrado: las necesidades básicas, las necesidades del cuerpo, el humor, el afecto, el tiempo, mis pensamientos. Y me descubro no queriendo nada más. Todo está bien así. A mi alcance, en su justa medida. Y puedo ser más feliz que cuando me sentí atada a otras muchas cosas. Me dejo sorprender de que las personas entren y salgan, lleguen y se vayan, den lo que quieran dar, se abstengan de ofrecer o recibir. Y siento dentro de mí un profundo amor hacia todo y todos. Un humor renovado, una sonrisa fácil, una actitud de eterna gratitud y bienvenida. La mejor forma de describirlo es la imagen de una puerta abierta. Dentro hay luz, fuera hay luz. Y las cosas fluyen sin límites. El...