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Ser

 Con las manos atadas, esperando órdenes del ser superior me hallaba. Callada, por minutos mi libertad se iba esfumando en cada tic tac y yo fumaba para calmar la ansiedad que genera no ser nada.  ¿Qué tanto riesgo?, te preguntarás.  Fallar, incomodar, ser cuestionada en mi pensamiento, mi emoción, incluso mi ser por entero.  ¿Eres buena persona?¿Lo fuiste alguna vez? Bajo tu imperio, romano, sólo se podía abdicar. Rey supremo de esos años, la toalla como toga. Juez del bien y del mal. Tenías que abrir tú las aguas, partías en dos, y sólo quien te seguía, caminaba.  Qué camino es este de perderse en las huellas que tú dejas? Qué voluntad? Qué voz? Qué validación? Qué niña revivida en sus heridas si decidías abrazar. Qué dolor cuando te ibas tras la noche oscura del alma.  Pero falta una parte de la historia. Que yo también diosa, Cleopatra, digna heredera, me quejaba y revolvía en las trincheras de la guerra que proponías. Asesinada en las palabras de los d...

Hamnet

 "Muero..." El resto es silencio.

Fuimos palabras

Si quieres saber me encontrarás aquí.  Pero no, tú no quieres ver. Sabes y no te das cuenta de lo poco que sabes de eso de relacionarse. Crees que lo sabes todo. Yo a estas alturas no sé nada.  Para ti todo fueron conceptos. Fuimos palabras.  Fuimos decepción y distancia.  Amor mal gestionado. Huracán, intensidad, espectacular, vendaval, Fantasía, deseo, cuerpos, mentiras, culpa, vergüenzas ajenas, magia, mentes, dementes, dependientes.  Actos que nunca llegaron. Notas en la almohada.  Dureza, guerra fría, armas en alza, balas que alcanzan.  Orgullo, arrogancia, coraza.  Fuimos gilipollas. ¿Ya te has dado cuenta?  Fuimos un imposible de sostener. Lo noto en mis brazos y en mi alma.  Lo noto en la ausencia. Retirada. Mi defensa.  Fuimos palabras, no realidad.  "Lo siento. Gracias. Cómo estás. Adiós. Tuyo siempre" Dolor. Exceso.  Y ahora solo pienso en estas: superarte, seguir, volver a mi, ser yo, sin ti, aceptación. 

Duelo por ti

 Mi mente es un lugar lleno de habitaciones. Abro una de ellas y es pequeña, está en penumbra, una persiana que se cierra demasiado y hay oscuridad. Pero puedo ver ese sillón marrón y estás recostado sobre un brazo, los ojos cerrados. Pareces dormir pero no. Tú ya estás muerto. Te has muerto así, en la quietud de una habitación oscura. Sin decidir abrir la ventana (el sonido de la persiana de mi habitación cuando te quedabas y era medio día y así sabía que te habías despertado, saldrías al salón adormilado y me dirías Buenos días y te abrazaría, oliendo el calor de tu pijama. Comenzaría el día)  Pero ahora estás en esa habitación extraña que también compone mi mente. Y estás muerto. Ya no te mueves, no me miras, no dices nada.  Camino sobre mis pasos y cierro la puerta. Ya lo he visto, lo que eres, cómo estás en mí (quizá por fin. Duele el porqué) y cojo una llave antigua y metálica, pesada, y decido cerrar con doble vuelta para no entrar más ahí. 

No soy "nadie"

 Todas las cosas de las que no nos damos cuenta y aparecen con los años cuando menos lo esperas. Se abre el dolor profundo dentro en un instante.  "Cómo que J y N?¿Y quién más?" Dices en el vídeo. Y se desvía la atención al bigote manchado de batido. También yo. También yo la desvío.  También yo me desvíe de lo evidente.  "Nadie" respondo ante el corte repentino del vídeo. Y luego viene... Aquí está todo... Yo.  También estaba yo. Y no lo vi. Tú lo viste y luego lo dejaste de ver. Qué pasó con la claridad del inicio? Qué pasó?  Una vida entera pasó entre tu y yo.  Demasiadas cosas.  El infierno en el día dos.  No. No quiero volver ahí nunca más.  Tú ya no estás. A ella no la quiero más.  Y yo estoy. Yo soy.  No soy "nadie". 

Amanecerá

Algún día amanecerá y tú ya no serás el mismo. Te miraré a los ojos que me cambiaron y me preguntaré adónde te has ido.  Ese día ambos volveremos a nacer. Yo en mi mirada hacia mi, tú en la tuya propia. Y ambos en la del otro. 

Siete esquinas,7

 Habítate en silencio en aquel piso al que ibas a entender algo de ti. Habitado siempre de fantasmas que transitaban habitaciones vacías, no fuiste capaz de no dejar entrar a nadie, de quedarte observando en silencio cómo la luz entraba y se reflejaba en aquella planta. El espejo que preside la sala con marco dorado, hoy solo te refleja a ti.  ¿Quieres mirar o quieres huir? ¿Encontrarás hostilidad o una sonrisa?  ¿Serás capaz de ver pasar la vida tras de ti y tener ganas aún de quedarte a observar qué hay detrás?  Quizá hoy la pregunta es para ti. Dile un sí quiero. Ponle la misma ilusión que le regalaste a otros. Hazlo por ti. Sigue un poco, solo un poco. Nada fue hecho para transitar sin cierto dolor.  Esa casa está hecha en realidad de tu olor y de tu esencia, y quieres estar tranquila allí.