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Mostrando entradas de abril, 2026

Hamnet

 "Muero..." El resto es silencio.

Fuimos palabras

Si quieres saber me encontrarás aquí.  Pero no, tú no quieres ver. Sabes y no te das cuenta de lo poco que sabes de eso de relacionarse. Crees que lo sabes todo. Yo a estas alturas no sé nada.  Para ti todo fueron conceptos. Fuimos palabras.  Fuimos decepción y distancia.  Amor mal gestionado. Huracán, intensidad, espectacular, vendaval, Fantasía, deseo, cuerpos, mentiras, culpa, vergüenzas ajenas, magia, mentes, dementes, dependientes.  Actos que nunca llegaron. Notas en la almohada.  Dureza, guerra fría, armas en alza, balas que alcanzan.  Orgullo, arrogancia, coraza.  Fuimos gilipollas. ¿Ya te has dado cuenta?  Fuimos un imposible de sostener. Lo noto en mis brazos y en mi alma.  Lo noto en la ausencia. Retirada. Mi defensa.  Fuimos palabras, no realidad.  "Lo siento. Gracias. Cómo estás. Adiós. Tuyo siempre" Dolor. Exceso.  Y ahora solo pienso en estas: superarte, seguir, volver a mi, ser yo, sin ti, aceptación. 

Duelo por ti

 Mi mente es un lugar lleno de habitaciones. Abro una de ellas y es pequeña, está en penumbra, una persiana que se cierra demasiado y hay oscuridad. Pero puedo ver ese sillón marrón y estás recostado sobre un brazo, los ojos cerrados. Pareces dormir pero no. Tú ya estás muerto. Te has muerto así, en la quietud de una habitación oscura. Sin decidir abrir la ventana (el sonido de la persiana de mi habitación cuando te quedabas y era medio día y así sabía que te habías despertado, saldrías al salón adormilado y me dirías Buenos días y te abrazaría, oliendo el calor de tu pijama. Comenzaría el día)  Pero ahora estás en esa habitación extraña que también compone mi mente. Y estás muerto. Ya no te mueves, no me miras, no dices nada.  Camino sobre mis pasos y cierro la puerta. Ya lo he visto, lo que eres, cómo estás en mí (quizá por fin. Duele el porqué) y cojo una llave antigua y metálica, pesada, y decido cerrar con doble vuelta para no entrar más ahí. 

No soy "nadie"

 Todas las cosas de las que no nos damos cuenta y aparecen con los años cuando menos lo esperas. Se abre el dolor profundo dentro en un instante.  "Cómo que J y N?¿Y quién más?" Dices en el vídeo. Y se desvía la atención al bigote manchado de batido. También yo. También yo la desvío.  También yo me desvíe de lo evidente.  "Nadie" respondo ante el corte repentino del vídeo. Y luego viene... Aquí está todo... Yo.  También estaba yo. Y no lo vi. Tú lo viste y luego lo dejaste de ver. Qué pasó con la claridad del inicio? Qué pasó?  Una vida entera pasó entre tu y yo.  Demasiadas cosas.  El infierno en el día dos.  No. No quiero volver ahí nunca más.  Tú ya no estás. A ella no la quiero más.  Y yo estoy. Yo soy.  No soy "nadie".