Háblame. No dejes de hacerlo. Aunque me calle. Respeta mis silencios. No utilices diminutivos. No me mires mucho rato. No me digas cumplidos. No te vayas. No me ilusiones. No te enamores. No me cambies. Sólo acariciame, hasta que pueda soltarme. Hasta que pueda dar rienda. No me ates. No quiero atarte. No quiero ahogarte. Me gustas tan vivo y latiente...Bésame. Pero deja que me evada un rato después. Deja que te sienta. Que te eche de menos. Verte imperfecto. Verte en la duda. Susúrrame algún día aquello del poema "mi estrategia es que un día, sin saber cómo ni cuándo, por fin, me necesites" No me invadas. Quédate. En tu espacio, el tiempo justo. Quiéreme. No dejes de hacerlo. No permitas que no pueda hacerlo. Túmbame a tu lado y abrázame el tiempo que me haga falta. Hasta que pueda dormir pensando que yo, que tú, que el que tú estés, que todo está bien. Que ya nada importa. Que no perderé. Que debo vivir. Que quiero seguir. Déjame a solas con mi maraña negra.
Vacío fértil
Dura con mi persona más cercana. En ese doble vínculo de querer y criticar. Es un peso que sé de dónde viene. Pero nada fácil de dejar. Me avergüenzo cuando entro en este juez externo. Quién me he creído, quién soy. Me enfado duramente si lo veo en otros. Me siento injustamente tratada si lo recibo yo. Qué es esto del juicio? Por qué se me viene que al final no existe en realidad ese juicio final? Moral cristiana de la que reniego y que aborrezco. Contrario a mí valor sobre el respeto, la libertad y la responsabilidad. Decir que no a esto es renunciar. A unas raíces que me sostuvieron mucho tiempo, que creía verdad. El primer juicio es para ellos,y a veces me siento muy mal si le permito entrar. No creo que todo lo hicieran mal, pero a mí me cuesta lo que no les costó a ellos esto de revisarme y cambiar. Siento el peso de la revolución como si fuera el precio a pagar por vivir en la oscuridad cómodamente. Por ser de otra generación, más consciente. Por no p...
Comentarios
Publicar un comentario