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Mostrando entradas de agosto, 2012

Multiplicar

Venías de la nada convirtiéndote en el todo por momentos. Eras una sonrisa paralizada en el tiempo y la memoria. Un espacio relleno de cuerpos y abrazos sin final predecible. En aquella noche nos envolvíamos el calor con canciones que generaban luces azules y verdes alrededor. Estallaban los fuegos artificiales, y nos amasábamos las ganas con sudor. De mil maneras distintas nos decíamos qué era tener y anhelar, nos explicábamos cómo hacer con el deseo irrefrenable. Me mirabas a los ojos en mitad del caos y entonces todo estaba en orden, en el orden cósmico de quien se deja llevar sin un mañana aparente. Eras la unión de muchas partes del mundo, de idiomas distintos, de frases a medio completar. Eras aquello que florecía en mi interior, aquello que crecía hasta expandirse. No puedo prometerte que estaré, pero puedo sonreír mientras me quede, e intentar con ello hacerte feliz el tiempo que nos reste.