Al mirarte

Qué bonito leerte de nuevo. Qué bonita la anatomía de un gesto. Qué bonito que alguien te mire así, viéndote más allá, intentando adivinarte e interpretar tus silencios. Qué bonito que decida devolverlo, hacerlo eterno entre palabras que contienen lo que pocos ojos ven. Qué bonito que alguna vez me miraras de esa manera, que yo te despertara curiosidad...Hay bellezas que no capta mas que el que está acostumbrado a contemplar sin juzgar. Y tú de repente sales por la calle del medio, paseando en un atardecer. Mientras yo miro hacia el suelo por no mojarme una vez más los pies, tú estás contemplando un paisaje en el que yo no caigo: una luz, unas nubes de fondo, el reflejo del último sol del día sobre el agua...Tus ojos nunca miran lo que otros miramos, ni tu mente se queda en aquello en lo que otros nos quedamos. Tú eres práctico y poético a un mismo tiempo. Si quieres buscar un lado, lo buscas en la belleza o la ironía. Pero después lo dejas ir. Porque no hay otra manera de seguir viviendo que dejar ir todo aquello que llegamos a saber, a ver, a sentir, a pensar...Si todo lo contienes te conviertes en alguien como yo, desbordada por las lágrimas ante una simple pregunta. Sin poder olvidar nunca. Sin poder quedarme.

Te estoy viendo, apoyados los codos sobre las rodillas, reclinado hacia delante, sin hablar. Las manos juntas en un gesto despreocupado, la mirada ausente, el pensamiento a toda velocidad. Te estoy viendo y contemplo tu belleza serena. Estás guapo así, con cierto aire despreocupado, como si hubieras salido de la escena hace un tiempo, pero volvieras por momentos. Será que el rojo te favorece, o que te favorece la sonrisa que luces hoy a ratos, la energía que a veces sacas cuando me acompañas pero no estás demasiado cerca de mis contenidos internos. Te veo gastar bromas, caminar a distancia, mantener una conversación...y me pregunto muchas cosas. Me gustaría abrazarte un momento, antes de que salgas huyendo por la puerta casi sin despedirte, como si nada tuviera importancia. Pero contigo siempre me contengo, porque sigues siendo una mezcla, una interrogación.

Nunca sabrás que hablo mucho de ti, y que siempre lo hago con una sonrisa. Ni que me siento tranquila cuando estás cerca de una forma que no puedo definir. Y yo casi no me doy cuenta de que averiguo el tacto de lo que llevas al cuello, pero un segundo antes pensaba en agarrarlo por los dos extremos hacia mí. No sé por qué.

Sólo sé que es bonito que tú estés.

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