En sólo dos palabras
No siempre es fácil pero me quedo. Pregúntame por qué y no tendré más palabras. Demasiadas historias quizá, demasiados vuelcos ya. Y ahora la paz llega en forma de tus ojos verdes mirándome desde algún rincón de esta casa, siempre pendientes de mí. Cómo podría saber que llegarías hasta aquí. No eras más que una esperanza, una aventura en la que al final buscaba seguridad. Y me la das, cada mañana cuando despiertas a mi lado, tu cuerpo caliente aún por este verano contigo que no acaba nunca, que siempre regresa. No sabría decirte qué me engancha. No eres una droga, ni un chaleco salvavidas, ni el suelo frío de un baño. No eres una herida, ni una discusión, ni el disgusto, ni la decepción. No eres nada de eso y sin embargo lo eres todo. Expandes tu amor hacia mí como una onda inacabable. Te paras a entenderme y haces por gustarme hasta el límite de lo soportable. No siempre es fácil pero estamos aquí juntos, sin cuerdas entre medias ni cuchillos afilados; sin dagas punzantes ni dardos e...