8 de abril
Llorar, reír. Emocionarte y sonreír ante las múltiples formas de felicitación (tantas como personas) y compartir un buen rato con aquellos que quieres. Tenerlos cerca. Que sigan estando a tu lado un año tras otro (a pesar de todos los momentos vividos) y que sepan decirte justamente aquello que sólo ellos podrían haberte dicho, desde lo que son y valoras. Dormirte pensando que mañana es tu cumpleaños empieza a no ser fácil por primera vez. Pero acostarte cuando ha pasado todo, recordar cada minuto y darse cuenta de que nada podría haber sido de otra manera, es dormirse tranquila. Pensando en seguir peleando por esa sonrisa, o por descubrir la plata de mi agalma, o por hacer que este (por fin) sea un gran año, venga lo que tenga que venir. No quería que llegara mi cumpleaños, pero al final ha sido bonito y especial. Un domingo con muchas cosas condensadas. Desde la soledad madura pero sintiéndome arropada.
Habeis estado todos. Los importantes, los queridos. No he echado en falta ni una palabra, ni un abrazo, ni una persona. Incluso mi ángel de la guarda me ha acompañado hoy desde allí arriba, diciéndome que sonriera, que fuera feliz aunque la vida esté en constante cambio y girando tan rápidamente. Hay días en los que de repente te das cuenta de quiénes no pueden faltar, y también descubres que aunque estén lejos los llevas dentro, porque han pasado por tu vida y ahora forman parte de ti.
Este año me pillaba un poco a contrapie. Pero hoy, incluso con tacones, he sido consciente de que cada paso era firme y no me han dolido los pies. Por eso quiero felicitarme a mí misma esta vez con estas líneas.
Mañana toca seguir caminando...
Habeis estado todos. Los importantes, los queridos. No he echado en falta ni una palabra, ni un abrazo, ni una persona. Incluso mi ángel de la guarda me ha acompañado hoy desde allí arriba, diciéndome que sonriera, que fuera feliz aunque la vida esté en constante cambio y girando tan rápidamente. Hay días en los que de repente te das cuenta de quiénes no pueden faltar, y también descubres que aunque estén lejos los llevas dentro, porque han pasado por tu vida y ahora forman parte de ti.
Este año me pillaba un poco a contrapie. Pero hoy, incluso con tacones, he sido consciente de que cada paso era firme y no me han dolido los pies. Por eso quiero felicitarme a mí misma esta vez con estas líneas.
Mañana toca seguir caminando...
Comentarios
Publicar un comentario