"Solía vivir sola antes de conocerte"
Pero a partir de aquel momento ya no pude más que sentir que éramos como un alma dividia en dos. Y cuando perdí tu parte me pregunté continuamente qué pasó. Vagaba por el mundo, desesperada, intentando encontrarte en un abrazo efímero, en un beso vacío. Pero no estabas ya. Nunca estabas en aquellos parques soleados, cuando sentía que no pertenecía a ninguna parte más que a la parte de tu alma que faltaba. Cuando caminaba sin rumbo y todo daba vueltas a mi alrededor, gritando en silencio tu nombre, del mismo modo que Eco se convirtió en el repetir de un lamento sin sentido, que nadie escuchaba. Tuve que mirar entonces dentro, y seguir tu consejo de que las respuestas siempre están en el interior. Y explorando las zonas más oscuras sólo podía encontrarte a ti iluminado. En los lapsus, en los sueños...como si fueras yo, sin serlo. Comencé entonces a ser esa persona que solía vivir sola antes de conocerte, y pasé a comprender que había otra forma de llevarte conmigo: dejarte marchar y no olvidar nunca todo lo que me enseñaste. Encontrarte en algunos gestos míos, en las voces interiores, en las frases grabadas. Encontrarte mientras me decías que todo iría bien algún día. Y rellenar el alma rota de melodías que tan solo fueron siempre mías.
Cuando te escucho no estoy sola. Ya no estaré más sola, si soy capaz de verme más allá de tus ojos, y de escucharme más allá de tu voz. Dejar de gritar para decirme en un susurro "bienvenida"
D.
Me gusta cuando llegas porque apareces de repente avanzando desde el fondo, como si la cosa no fuera contigo hasta llegar a la mesa donde me encuentro. Nunca se sabe, quizá incluso te espere en la calle diez minutos mientras te tomas un café caliente y lees un cómic. O puede que aparezca yo del mismo modo...Todo tú a veces te me figuras como una bonita sorpresa. Me cuesta cuando te vas. Porque significa parar de reir un rato más de esta corta vida, dejar de verte reír a ti desde la espontaneidad y una pequeña complicidad impensable. Porque te largas sin más, sin darme dos besos.Ya te vale, señorito... Lo atribuyo a tu timidez, pero pareces salir huyendo de mi coche para refugiarte en tu espacio habitual. Me cuesta decirte adiós y no saber cuándo volveré a verte. Saber que te has convertido de la noche a la mañana en alguien a quien nombro en mi interior muchas veces al día. Bienvenido.
Comentarios
Publicar un comentario