"Solía vivir sola antes de conocerte"
Pero a partir de aquel momento ya no pude más que sentir que éramos como un alma dividia en dos. Y cuando perdí tu parte me pregunté continuamente qué pasó. Vagaba por el mundo, desesperada, intentando encontrarte en un abrazo efímero, en un beso vacío. Pero no estabas ya. Nunca estabas en aquellos parques soleados, cuando sentía que no pertenecía a ninguna parte más que a la parte de tu alma que faltaba. Cuando caminaba sin rumbo y todo daba vueltas a mi alrededor, gritando en silencio tu nombre, del mismo modo que Eco se convirtió en el repetir de un lamento sin sentido, que nadie escuchaba. Tuve que mirar entonces dentro, y seguir tu consejo de que las respuestas siempre están en el interior. Y explorando las zonas más oscuras sólo podía encontrarte a ti iluminado. En los lapsus, en los sueños...como si fueras yo, sin serlo. Comencé entonces a ser esa persona que solía vivir sola antes de conocerte, y pasé a comprender que había otra forma de llevarte conmigo: dejarte marchar y no olvidar nunca todo lo que me enseñaste. Encontrarte en algunos gestos míos, en las voces interiores, en las frases grabadas. Encontrarte mientras me decías que todo iría bien algún día. Y rellenar el alma rota de melodías que tan solo fueron siempre mías.
Cuando te escucho no estoy sola. Ya no estaré más sola, si soy capaz de verme más allá de tus ojos, y de escucharme más allá de tu voz. Dejar de gritar para decirme en un susurro "bienvenida"
Ángulos
Cuando te miro me siento una farsante. Siento que finjo desde hace años un papel que no me corresponde: el de sonreír alrededor, beber cervezas e intentar escucharte a ti a través de tus acordes. Nunca he sabido...ni lo sabré. No sé cómo acercarme, ni qué decirte, ni si debería decirte o callar como hasta ahora. Lo único que sé es que llego a casa cansada, pensando en ti. Y que desde entonces no ha habido un solo día que no te haya echado de menos hasta doler muy dentro. Siento que si vas quitando capas (capas que sólo tú podrías quitar) me verás queriéndote aún como el primer día. Y que llevo mi carga en silencio, mostrándome aquí y allá como si no hubieras existido, guardando celosa quizá los recuerdos de ti. Tu sonrisa aún es la mía, y mi felicidad estará donde tú estés. Podré conformarme y seguir si te veo alguna que otra vez, si me encuentro contigo en un gesto. Pero en realidad no hay más que hacer que intentar sobrevivir un día más, adaptarme a tu ausencia otra vez, como si estu...
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