Continental
Estoy distraida y apenas noto tu presencia, embaucada por Bucay y sus palabras sobre la pérdida, que llegan tarde. Nadie se percata en mí, que a las diez de la noche leo un libro en un lugar en penumbra donde cuesta distinguir la p de la q cuando no se sabe si girar a la derecha o a la izquierda. Levanto la mirada y te has quedado ahí de pie, parado (no sé si es la sorpresa...) o es que esperas que te dé dos besos gratuitos. Así que yo, que nunca me cansé de besarte ni de que estuvieras cerca, me acerco ahora de nuevo a darte lo que pensé que no esperabas. Dos besos y un qué tal. No está mal para un reencuentro. Charlamos de todo un poco. Nos traen un solo té para dos y nos descoloca a ambos, pero lo echas primero en mi taza, después en la tuya (yo preocupada porque no te llegue. El recipiente parece más pequeño de lo que es...)quiero frenarte y decirte: "deja mi taza vacía, que así está bien" Pero callo mientras tú hablas y te observo desde la distancia de casi un año (no pa...