Y apareces tú, luz en medio de la oscuridad, calma en mitad del caos. Apareces y el mundo ya se ve de manera diferente. Las ciudades están cerca, las personas son amables, las noches son horas por llenar. Jimmy Hendrix canta de fondo y el incienso me llega en humaradas blancas. Estás ahí, rubio, sonriente, penetrante, dulce, enérgico, inteligente. Estás con todo lo que eres, y yo te acompaño con todo lo que soy. Existimos en todos los tiempos verbales, en todos los estados, en cada momento del día lejos o distantes. Somos corpóreos y etéreos, esquivos y leales. Sigue habiendo siempre algo que decir, siempre algo en qué pensar, un futuro incierto flotando ante nosotros mientras abrazamos al presente llenos de vida y de ganas.
D.
Me gusta cuando llegas porque apareces de repente avanzando desde el fondo, como si la cosa no fuera contigo hasta llegar a la mesa donde me encuentro. Nunca se sabe, quizá incluso te espere en la calle diez minutos mientras te tomas un café caliente y lees un cómic. O puede que aparezca yo del mismo modo...Todo tú a veces te me figuras como una bonita sorpresa. Me cuesta cuando te vas. Porque significa parar de reir un rato más de esta corta vida, dejar de verte reír a ti desde la espontaneidad y una pequeña complicidad impensable. Porque te largas sin más, sin darme dos besos.Ya te vale, señorito... Lo atribuyo a tu timidez, pero pareces salir huyendo de mi coche para refugiarte en tu espacio habitual. Me cuesta decirte adiós y no saber cuándo volveré a verte. Saber que te has convertido de la noche a la mañana en alguien a quien nombro en mi interior muchas veces al día. Bienvenido.
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