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Mostrando entradas de febrero, 2012

Debería estar prohibido

Sólo atino a decirle: "debería estar prohibido" mientras contemplo en plena calle y durante unos minutos que se hacen eternos como una madre joven (Cuántos años tendrá? Quizá a esa edad yo no había echado siquiera mi primer polvo...o quizá sí pero no así!) trata a su bebito, que debe tener un año y va llenito de mierda y mocos, como si fuera un juguete que da la lata (recuerdo tener un muñeco de pequeña que se llamaba "babiñám" y que no hacía más que pedir galletas cuando lo activabas en el botón de la espalda. Me generaba tanto estrés su "quiero más, dame más" que tenían que apagármelo al ratito. Ahora me explico ciertas cosas...) Para empezar le grita, le grita mucho y el niño no para de llorar. Y cuando quiere subir y bajar por unas escaleras, explorando el mundo cual niño curioso, la madre le empieza a decir en un tono elevado y exasperante algo así como: "ya verás, te vas a caer, y cuando te caigas te caiste. Y voy a tener que llevarte al hospita...
Duermes. Estás en ese estado en el que me gustaría decirte tantas cosas... Quisiera hablarte de la vida, de la muerte (esa a la que tanto temes) de encontrarse con el dios interior, del poder de la reflexión, de cómo te sientes cuando maduras. Me gustaría susurrarte lo valiosa que soy. Cómo, si me haces de nuevo un hueco a tu lado, seré aquella que te lo dé todo y que comprenda tus dificultades. Quisiera decirte que te acepto, porque veo más allá de lo que cuentas. Que te admiro en parte, por saber vivir cada momento como si fuera el último. Quisiera decirte que a veces me siento sola, y otras lo disfruto tanto que soy reacia a que alguien llegue y llame a mi puerta. Quisiera decirte que hay momento. Que siempre hay un momento en el que todo cambia. Es ese instante en el que te das cuenta de que te has quedado ensimismado escuchándole hablar, reteniendo en la memoria cada uno de sus gestos, su sonrisa...olvidando sus palabras. Y sabes entonces que todo lo ves ya de otra manera. Los ojo...

Adonis

Lo sé, no se me dan bien las sombras. Hubiera deseado hacer algo...perfecto. Encontrar la perfección al menos en la imperfección. Creo que cuando alguien quiere retener algo (un momento, una sensación, una persona...) escribe sobre ello, lo pinta o lo fotografía. En definitiva, convierte en arte algo que no tiene nada de especial. Pero lo especial son los ojos que lo miran, las palabras que utiliza para describirlo, la forma en que lo vivió. Hoy he hecho mi primer dibujo a carboncillo. Parecía blandito, fácil de difuminar...pero está claro que no nos hemos llevado muy bien entre los dos. Me suele pasar. Comenzamos a discutir "cógeme más suavemente" "difumíname un poco más" El dibujo venga a pedir y yo ya, a la desesperada, he optado porque saliera lo que tuviera que salir. Y ha salido alguien. Un retrato. Un hombre realmente guapo, de esos que una quiere que le acompañen un ratito...un Adonis! (he pensado) pero no era quien tenía que salir. Es la magia de intentar h...

Viaje al centro de mí misma

Llevo varios años interesada por el yoga, no tanto como práctica física sino como filosofía de la mente. Cuando estuve practicándolo me resultó difícil, pero conseguí llegar a sentir unidos la mente y el cuerpo, y en mis últimas sesiones las emociones aparecían casi sin ser esperadas, sorprendiéndome. Con ninguna otra cosa en mi vida he logrado llegar a tener sensaciones más intensas conmigo misma. Es un viaje más allá, al centro de todo, que comienza por el adiestramiento del cuerpo, por la resistencia corporal que es inevitablemente resistencia de la mente. Lo abandoné como abandono todo, con las excusas de siempre: requiere tiempo, dinero, esfuerzo, constancia...Sin embargo vuelve a surgir en mí esa inquietud que no se olvida, la de seguir conociéndome. Y leo sobre el silencio, sobre encontrarse con Dios en el vacío, sobre que Dios habita en uno mismo, sobre estados de conciencia que es posible alcanzar mediante la meditación y sigo pensando: "yo quiero" No sé por dónde em...

Dejarte ir

Me digo que soy una egoísta, porque no puedo dejarte ir. Dejar hacer, dejar pasar. El liberalismo y la libertad. Pero yo te abrazo, te abrazo y lloro. Un rato más. ¿Cuánto más? Debes cortarlo y levantarte, y preguntarme qué quiero de cenar. Yo debo ir de nuevo al baño, sonarme la nariz, limpiarme con una toallita los ojos...para poder parar. Soy una egoísta porque no quiero que te vayas. Y no es amor, lo sé. A ti se te escapa cocinando...ese lapsus en el que dices lo que ninguno de los dos queremos oír. Pero las mentes lo oyen, y callan un rato. Podría indicártelo. Podría preguntarte eso de "qué has dicho" pero en su lugar opto por el silencio. Me da miedo volver a escucharlo. No estoy preparada. Ni contigo ni con nadie. Lo sé dentro de mí cuando contemplo el día fumando un cigarro a solas. Sólo me estoy dejando llevar por un ojalá. Sólo quiero escucharte hablar, y estar sentada a tu lado en su sofá mientras nos hacemos gestos equivocados. Mientras te doy un beso en el cuello...

Confusión

No puedo darte más. Y desde esta incapacidad mutua, seguimos estando. No me salvarás un domingo, ni un lunes, ni un martes...ni los próximos meses, a los que debo enfrentarme sola. Ni por supuesto una vida. Sé que no llegaste para quedarte mucho tiempo. Sé que tu papel es corto, no demasiado importante, casi secundario. Sé que soy yo el personaje principal de mi propia obra, y que debo salir a escena y recitar los versos tal cual los escribieron, tal cual los escribí: sólo para que yo los leyera ante el público, fuera quien fuera ese público. Sé que entre los besos y abrazos aún queda algo, pero no sé decir qué. Si es tu rencor camuflado, tu intento de cambio, o mis ganas de entender algo. Sé que hoy me faltan palabras para encontrarlo, y por eso me pregunto tantas cosas. Sé que la duda se ha instaurado entre nosotros y que ahora ya no podemos mirar hacia otro lado. Sé que no puede ser de otra manera, que me amputaron el brazo y la pierna, las ganas de quererte, las ganas de dejarte. S...

...Sueño nocturno

Se me viene al recuerdo mientras fumo el segundo cigarro de la mañana, a solas. Sonrío. Estaba pensando: "me gustaría que me echaran las cartas, a ver qué va a ser de mi vida, ahora que la siento tan parada" y entonces vino, como arte de magia (pero siempre estuvo allí) Estaba en un local casi en ruinas. Lleno de gente que iba a venía. Organizaban un espectáculo. Algo que no sé qué era. Había puertas de colores (morada, verde botella...) y detrás varias adivinas. Yo pensaba "¿cuál me da más buena sensación?" "ninguna. Todas son adivinas de poca monta, de estas que te sacan el dinero con decirte un par de cosas, así que no pienso pagar para saber" Y entonces me iba por el pasillo pero me salía al encuentro una mujer rubia, bajita, una de esas adivinas pero sin consulta propia e insistía en leerme (¿la mano? ¿las cartas?) Me mostraba reticente, pero me paraba casi por curiosidad. "A ver qué es capaz de decirme...y cuánto querrá que le pague después...

Sin palabras

Fumo un cigarro y cuando quiero darme cuenta estás sobre mí (cuidado, no te quemes...)Me besas como si fuera a diluirme en un instante. Puede que me vaya como líquido entre tus dedos mañana. Sin embargo el cuerpo ahora adquiere sus dimensiones exactas. Me abrazas como en esos círculos que a veces rodean el nombre en la firma, y río cuando me susurras al oído palabras que nunca podré recordar demasiado tiempo. Busco tu piel bajo la tela fina para olerla una vez más. Recuerdo tu moreno al sol, tu forma de lanzarte a la piscina. Nos fundimos en círculos concéntricos y caminamos a tientas hacia la cama. Me tumbo y casi te tiras encima, con las prisas por introyectarnos mutuamente. Eres entonces la luz de una lámpara, la penumbra, el perfil bueno y el malo, las manos inquietas, el cuello alargado, los labios carnosos. Eres el pelo en la cara, la cadera estrecha, las piernas largas, la fuerza. Eres alguien nuevo, pero ya conocido. Somos un lugar común donde sí nos entendemos... sin palabras.
No sé cuánto tiempo durará. Quizá menos del esperado, o quizá más. De momento, me basta con saber que estás. Pero me quedo con ganas de ti, cuando te miro y veo lo que fuimos. Pareces más joven ahora, como si el mundo te hubiera sonreído con mi partida a medias, y yo sin embargo cuento arrugas y canas en el alma de tanta pérdida sin sentido. Podemos, simplemente, fundirnos en un cuerpo. Pararnos en los besos. Salir por la puerta de atrás a media noche y hacer que mañana sea otro día más de incertidumbre. Me temo que esto no podrá durar para siempre, y llegarán aclaraciones, frases hechas, máscaras, llantos, pasos atrás, y esa duda...esa duda de si quedarnos o no en la decadencia, de si vale la pena seguir con algo que no funcionó. Son muchos peros. Pero...yo quiero que te quedes un rato más.

Te propongo...

Te propongo que te gires, que lo intentes. Que intentes mirarme de frente, y adivinar en las arrugas de mi joven rostro los años pasados. Te propongo que me leas, que te interese lo que soy. Te propongo que me inundes hasta que diga basta. Que me hagas temblar, que me beses lento. Te propongo que no hables, que digas con la piel lo que no puedes expresar con tus palabras. Te propongo que me des la espalda después, sólo para susurrarme aquello de que el tiempo...Y que me aceptes, como yo logro aceptarte. Con todos mis errores, con todas mis sonrisas, con mis miles de formas de acariciarte el alma, cuando consigues abrirla. Te propongo un paseo, una cena, una copa, un café que quema. Volver al inicio, retroceder por una sola vez, y que me llenes. Los huecos que puedas, los días que quieras, el tiempo que queda. Que aproveches los minutos a mi lado, los años de cambio, la eterna incomprensión como un regalo. Que acortemos distancias, que me lleves a la cama y te dejes abrazar por la ilusi...

Ayer

Ella es la reina de los ojos de gato, del entornarlos ante la belleza, de la admiración por el valor interior. Ella es la reina de la risa cuando por dentro llora. Ella es la que se adapta ahora a unas circunstancias que hubiera deseado diferentes, y me sorprende. Cuántas charlas bajo el sol, bajo días grises y fríos, hemos mantenido sobre el ser. Ser era el agalma, la luz que brilla dentro, el merecerse que alguien la contemplara y quedara extasiado con ella, valorándola hasta el último de sus días. Pero ella ahora, como yo, es una princesa desencantada con los cuentos infantiles. Ya descubrió todo aquello del Edipo, de la rivalidad, del conflicto entre el ello y el superyó, y ahora simplemente ha decidido sobreadaptarse. La admiro, como siempre he hecho. También lo hacía en su distancia impuesta cuando no podía levantarse de la cama. También lo hace ella conmigo cuando le hablo de mi maraña y lo ve todo claro (dime cómo...)y me sigue dando ánimos. "No te acuerdas" me dice, ...

Guiones

Siento mi mente bloqueada. Eso significa un gran "para ya" Y lo que se me viene a la cabeza es la letra de una canción: "No sé tú, pero yo no dejo de pensar. Ni un minuto me logro despojar de tus besos, tus abrazos, de lo bien que lo pasamos la otra vez. No sé tú pero yo quisiera repetir el cansancio que me hiciste sentir con la noche que me diste y el momento que con besos construiste. No sé tú pero yo te busco en cada amanecer. Mis deseos no los puedo contener. En las noches cuando duermo, sin insomnio yo me enfermo. Me haces falta, mucha falta. No sé tú" Y se me vienen imágenes. Estoy hecha de imágenes, oído y piel. Se me viene su rostro, se me viene su risa. Se me viene la sensación de calor de su cuerpo cerca. Se me viene aquella otra canción del inicio. Hay días que se me viene la vida como cayéndose a trozos. Como una Roma destruyéndose, mostrando sus cimientos básicos. Hay otros en los que me siento sólida como una roca, desde ese núcleo que constituye lo qu...

I know it's over

Sé que se acabó. Y cada día quiero decirte adiós, un adiós desde dentro que sólo deja vacío y silencio. Quiero irme, a veces, como me voy en esas noches. Recogiendo mi ropa esparcida por el suelo, volviéndome a vestir lentamente, poniéndome los zapatos para no caminar descalza sobre un suelo frío. Quiero quedarme cuando me abres la puerta y me preguntas qué tal. Y quiero decirte qué tal de verdad, cómo son mis días ahora que tú ya no estás más. Sé que se acabó, pero cada noche que me siento sola me imagino que me abrazas por la espalda, como solías hacer. Tu respiración en mi cuello, sofocada por la espesura de mi pelo, tu mano que mantenía agarrada y llevaba hacia mi rostro para sentir su calor más cerca. Sé que se acabó y me marea pensarlo, fumar tanto, envolverme en esas nubes de humo gris mientras no dejo de pensarte. Sé que estás muy lejos ya, pero me gusta acercarte en cada beso, sentir tu cuerpo en las caricias secretas para muchos, pero entre tú y yo al final. Sé que soy capaz ...
Al abrir la ventana allí estaba. Se presentaba de pie en el marco, con toda su altura sobrepasaba los límites de la verticalidad. Venía rodeado de un aura de luz, como si una luna llena le iluminara desde atrás, recortando su silueta en la oscuridad de la noche. A pesar de no poder reconocer su rostro, se recortaban en el aire con absoluta nitidez sus alas blancas desplegadas. Eran plumas enormes, alargadas, y a la vista parecían de un tacto esponjoso y cálido, casi sin fuerza para volar. Pero la estructura era firme, llena de filamentos transparentes y gruesos de la raíz a la punta. En cada una de ellas estos filamentos se ramificaban hacia los lados, como si quisieran crecer más allá de las mismas plumas. Paralizada por la imagen retrocedió sobre sus pasos, lentamente, un pie detrás del otro, temiendo tropezar con algún jarrón y romperlo, causando un ruido que lo haría desaparecer igual que se había presentado, sin anunciar su visita. El parquet de madera crujía levemente bajo su pes...

Nada que decir

Cuando un pensamiento se repite una y otra vez en mi mente, quiere decir algo. Quiere decir las palabras exactas que se presentan con tenacidad. Anoche conducía a las doce por una carretera con curvas y me di cuenta de qué se presentaba con insistencia. Era una frase, tan sólo una, pero me lo dijo todo: creo que hace tiempo que dejamos de querernos. No quise comunicártelo, cuando me dijiste "ha sido raro. Quizá es que me había acostumbrado ya a discutir" Porque pensé en aquello de que lo contrario del amor es la indiferencia, y que mientras haya motivos para discutir, un odio manifiesto y una batalla, hay una emoción. Pero yo quería decir lo contrario: que ya no hay emoción, que no me ha dejado ni fría ni caliente. Simplemente se acabó. Y se acabó el mismo día que salí por la puerta de su casa para reflexionar sobre si quería realmente eso para mí. La última vez que sentí que le quería, y se lo dije desde el dolor de una separación (quizá por la separación misma), había dudas...

El unicornio azul

http://www.youtube.com/watch?v=dNqzUDbw4rc Hace mucho tiempo. O en mi memoria parece que pasó mucho tiempo desde entonces. Hoy lo he recordado con nitidez. Estaría guardado en algún lugar lejano, sepultado por lo que vino después. Pero es un recuerdo dulce y emotivo, una canción que ahora me remueve por dentro al volverla a escuchar. Fue durante nuestro reencuentro, en alguno de esos días de sol al atardecer. Estábamos tumbados en su cama. El pañuelo que ahora me dice que ha desparecido, lo que más recuerdo de esa habitación, se situaba frente a nosotros con su estampado místico. El amor nos envolvía en ese abrazo, entre las letras de esta canción, que sonaba de fondo. La puso, no sé quién. Sólo llegan desde lejos las sensaciones. Sé que estábamos abrazados. Él recostado sobre su espalda con las piernas estiradas, el tobillo derecho sobre el empeine izquierdo. Mientras sonaban las primeras notas al piano, yo le agarraba por la cintura y reposaba tranquila sobre su pecho. Sus brazos me ...