Bruma
Nunca me ha costado mucho pensar. Pero hoy incluso llega a dolerme la cabeza cuando lo intento. La bruma alcanza cotas insospechadas bajo cielos despejados o casi despejados afuera. Entiendo hoy cómo pudieron sentirse las personas que me hablaron de ella alguna vez. Y también creo que suele ocultar el descubrimiento de una verdad complicada de asimilar. Casi como una defensa. Hoy, al menos, no me voy a preocupar por despejarla. Ya habrá tiempo. La vida está hecha para los que saben esperar.
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