Yo
Siempre intentando controlarlo todo, averiguarme, averiguar el futuro basándome en predicciones parciales y enredadas en mi mente. Siempre viviendo con miedo al qué pensarán, pero sobre todo a quién seré, en qué me convertiré, qué ocurrirá conmigo...Oscilando desde un atardecer morado de domingo observado tras una ventana en pleno otoño, a la culpabilidad de no haber cogido la puerta camino a mi libertad como mujer y persona, a la contemplación de una noche estrellada mientras fumo un cigarrillo junto a un coche de cristales empañados, a la escucha de una canción que cambió mi vida durante dos años, a la imagen de una sonrisa con la luz del sol, a los sueños de galletas y bailes descalza, a los orgasmos místicos de colores como viajes de ácido, a la soledad del llanto en mi terraza, a la fantasía de lanzarme cuando viene el tren con su aire de clausura, al viento en la cara en la cima de Big Sur, a la cabaña de madera y sorpresas, a las charlas durante viajes a Alicante, a la emoción de saberme sin control, a la locura de querer mirar atrás, a la lucha por caminar hacia delante...Siempre intentando saber dónde estoy, en qué momento exacto de qué día, en qué hueco exacto de mi propia memoria y la memoria de otros, en qué lugar de importancia, en qué estación del año, en qué estación mental. Creyéndome la chica para todo y para nada, la amante alocada que tiembla ante el amor, la etapa de transición para muchos, el paño de lágrimas, la madre perfecta que no quiere tener hijos, la hija de todos ellos, el apoyo de unas vidas que no necesitan muletas, la primera lisiada, la fuerte que se derrumba. Y soy todas ellas en una, también la creativa y la hippie, la que se tranquiliza y la que se altera, la que discute y odia discutir, la que se queja y da gracias, la que sonríe con los ojos y llora con ellos, la que se llena y se vacía, la que vive y no vive a una vez...La que se escucha y se niega, la que se mira y se contempla, la contemplada. El árbol viejo que da hojas verdes y frutas rojas...la manzana envenenada. Mi mayor crítica, mi peor enemiga, mi mejor amiga en la soledad, mi única compañía. Yo.
No he dejado de pensar ahora qué. Ahora escribo y pienso, y aún respiro y duermo y como (aunque algunas veces con mayor dificultad que otras) y me siento latir por dentro la intensidad de quien no conoce otra forma de amar. Y me sé cambiando la piel como una serpiente que se desliza sigilosa entre las ramas. Me noto lloviendo por dentro, limpiando todo aquello que no me perteneció. Ahora sólo aspiro a vivir un buen momento entre el caos, y valdrá la pena todo esto. Como aquella frase...¿cómo era? el olvido es tan selectivo...Creo que decía algo así como que bastaba con un sólo momento de calma entre la intranquilidad. Sé que me gustó especialmente y me hizo sonreír en un balcón por la noche con una copa de vino en la mano, hablando de lo divino y lo humano. Sé que conecté en muchos momentos con un algo superior, con mi esencia, con mi yo más sincero. Y sé que lo que viví permanecerá conmigo cada uno de los días que me queden, sin poder dejar de pertenecerme sólo a mí y en silencio, porque me habrá conformado de algún modo. Y que aquellos que no están y echo de menos, vendrán dentro de mí todo el camino, porque serán pensados.
No he dejado de pensar ahora qué. Ahora escribo y pienso, y aún respiro y duermo y como (aunque algunas veces con mayor dificultad que otras) y me siento latir por dentro la intensidad de quien no conoce otra forma de amar. Y me sé cambiando la piel como una serpiente que se desliza sigilosa entre las ramas. Me noto lloviendo por dentro, limpiando todo aquello que no me perteneció. Ahora sólo aspiro a vivir un buen momento entre el caos, y valdrá la pena todo esto. Como aquella frase...¿cómo era? el olvido es tan selectivo...Creo que decía algo así como que bastaba con un sólo momento de calma entre la intranquilidad. Sé que me gustó especialmente y me hizo sonreír en un balcón por la noche con una copa de vino en la mano, hablando de lo divino y lo humano. Sé que conecté en muchos momentos con un algo superior, con mi esencia, con mi yo más sincero. Y sé que lo que viví permanecerá conmigo cada uno de los días que me queden, sin poder dejar de pertenecerme sólo a mí y en silencio, porque me habrá conformado de algún modo. Y que aquellos que no están y echo de menos, vendrán dentro de mí todo el camino, porque serán pensados.
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