Querido impar,
No puedo darte soluciones a tu soledad, ni sé cómo consolar cada una de las sensaciones de las que hablabas ayer. Sólo puedo escuchar durante un trayecto a oscuras, sentir que te entiendo, compartir durante ese momento ideas parecidas. Puedo extender una manta si hace frío, comentar una película, darte un cigarro, sonreírte, hablarte de mis experiencias, abrazarte. Ojalá pudiera decirte que todo pasará, pero yo también lo dudo cada día. Estamos apañados, sí, pero podríamos reírnos de todo eso durante un instante. Se me ocurren más cervezas, más quejas mutuas, más escritos. Se me ocurren más silencios, y contemplar el rosa del cielo. Se me ocurre que vayamos al Cristo de los Doctrinos por si puede hacer algo con nosotros, corderitos descarriados del rebaño, y reconciliarnos con el mundo desde el interior...menuda idea... No puede ser muleta quien cojea al caminar. Pero puedo hacer lo que mejor se me da: simplemente, estar.
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