Shit

Estoy harta de pedir disculpas. De tener que justificar lo que soy y sobre todo lo que no soy ni seré. Estoy harta de que a las personas se nos llene la boca con palabras tan utópicas como libertad. Estoy cansada de querer tanto, de vivir de recuerdos. Estoy harta de tenerle miedo al miedo. De tener que explicar mis propuestas, de tener que controlarme al hacerlas sin más intención que ser amable o buena gente. De pensar en tu reacción al leerlas, de temer las consecuencias. Estoy cansada de pensar en los demás y nada en mí. De escribir porque no vivo. De no vivir lo que escribo. Estoy harta de caminar como si el suelo quemara, y de tener que asomarme a una puerta llamando antes, de preguntarme mil por qués sin respuesta, de buscar explicaciones a lo ilógico. Estoy agotada de llorar todos los días, de sentirme triste, de no poder confiar. De sentirme sola. De no valorar el sol o las estrellas. De quejarme. Estoy doblada por la culpa y el arrepentimiento. Cargando todo aquello que me hicieron creer que era. Estoy cansada de que no desaparezcas de una vez, de que seas el perro del hortelano, de no poder olvidar. De no ser lo que quiero ser y como quiero ser.

No, no hay más: no debo disculparme por aquello que me sale del alma. Pocas personas te darán o te hablarán de la verdad de lo que llevan dentro. No debería ser un castigo, sino un regalo. Pero tú verás cómo lo tomas...y yo veré qué hago con ello.

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