El lenguaje y los bebés

Los bebés son sensibles al habla materna en el último trimestre del embarazo. Aprenden a distinguir la entonación y el acento de su idioma mediante los patrones segmentados de sonidos que les llegan a través del líquido amniótico. También reconocen cambios de música (como música folk o clásica) y escuchan la voz de la madre hasta el punto de que si a ésta le da por cantar reiteradamente una canción con el bebito dentro, cuando éste nazca mostrará una clara preferencia hacia esta canción. Qué bonito.

Además las mamás utilizan un lenguaje especial con sus hijos pequeños, llamado en castellano maternés, mediante el cual se exagera la prosodia, ayudando al niño a estructurar las frases en secuencias gramaticales independientes (aunque no entiendan aún el significado)aportándole una pista sobre la estructura de la gramática de su lengua. Las madres que utilizan el maternés a menudo conversan con el niño como si éste fuera ya un ser intencional, respondiendo a pataditas o balbuceos y adelantándose a las necesidades del niño. Esto, que puede parecer una chorrada monumental, ayuda al bebé (en culturas occidentales) a un mejor desarrollo del lenguaje interactivo (ya que las madres incluso esperan el turno del bebé para contestar)

Aunque se ha demostrado que en otras culturas donde los adultos no interactúan con el bebé hasta que éste ha desarrollado lenguaje, este fenómeno sigue produciéndose con la misma relativa facilidad.

No obstante, qué bonito hablar al bebé como si fuera un niño intencional, y vernos a nosotros mismos utilizando una entonación que nos hace sentir algo retrasados. ¿Será cuestión de instinto maternal?

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