La casa 3 (fantasía presente)
He vuelto a entrar a la casa por su puerta pesada de madera chapada. Todo está en su sitio. Sigue esa planta de hojas verdes y el escritorio grande, un cuadro de Klimt y las cortinas azules. El espejo en el que me miré hace poco. En el salón, sólo un sofá con una funda blanca. Las persianas están subidas. Aún hay luz. Me descalzo y piso el suelo de parquet por donde circula la calefacción. Allí la temperatura no existe, o es constante. Silencio. Voy quitándome el resto de ropa a medida que avanzo por el pasillo, y la dejo en el suelo amontonada. Ahora soy yo, sin decoraciones de más. Me muevo sigilosa, intentando averiguar cualquier ruido que provenga de fuera. Estoy de pie, imaginando miles de desenlaces posibles. Oigo de pronto un ruido, alguien sube las escaleras. Introduce la llave en la cerradura y me quedo a unos metros de la puerta, expectante y desnuda. Se abre lentamente y sigo sin moverme, casi paralizada de la sorpresa. Tu rostro asoma y me ve allí, tal cual he nacido, descalza sobre la tierra madre. No dices nada. Cierras la puerta a tu espalda y te vas desnudando poco a poco, sin prisa. Ahora estamos en las mismas condiciones. Contemplo tu cuerpo más que conocido y me acerco con pasos idealistas. Abres los brazos y en silencio, nos juntamos sin estorbos de por medio en la unión de lo no esperado. Hundo mi cara en tu cuello mientras tus ojos hablan sin palabras. Rompo el silencio sólo con una palabra susurrada "Bienvenido"...Sólo en la desnudez de nosotros mismos podemos encontrarnos. Sólo en el silencio, en la ausencia de explicaciones, en esa casa.
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