Justicia

Representaron a la justicia con los ojos vendados. Se supone que por aquello de la imparcialidad, pero en mi mundo es más bien una mujer con los ojos vendados, simplemente. Y si no ves ni lo bueno ni lo malo, significa que la balanza puede inclinarse a cualquiera de los dos lados por igual, y todo resuelto...y jodidamente, por cierto. Porque en mi mundo hay quien tiene razón y quien no, por eso me he metido en tantas discusiones de las que salido escaldada (al menos no me costaba reconocer que podía no estar en lo cierto)peleando con mis cuernos de aries y de cabra que tira al monte...el cosmos manda en esto, ya se sabe.

Me preocupaba enormemente la VERDAD, sí, la verdad con mayúscula. Cuando llegaron los filósofos fue un fiasco, la verdad. Porque entonces había dos tipos de ésta, y uno de ellos era una utopía. No hace falta ser muy listo para saber cuál: aquella en la que yo creía, claro...

Viendo esto, (eso que la justicia no ve) debería haberme metido a intentar ser jueza, y dictar todas las sentencias que me diera la gana pero con cierto poder reconocido. Tampoco se me hubiera dado mal lo de política por aquello de tergiversar los hechos. Pero total, si la propia justicia inclina la balanza por una mera cuestión de azar, yo hubiera podido convencer a un pueblo entero de mis teorías. Por cierto que Hitler también era un aries, y eso es algo que siempre me preocupó.

Llegados a este punto decidí intentar lo de psicóloga. ¿Me equivoqué? No creo. Elegí el mejor camino: todo está justificado porque depende del cristal con que se mire. Eso hace el psicólogo, cambiarse las gafas a menudo y limpiar las de otros. Pero ahí no se juzga. Se supone que uno debe ser el maestro zen, el equilibrio...no nos engañemos. Seguro que mi terapeuta pone cara de "menuda es ésta" cuando me oye hablar de las barbaridades que puedo soltar. Porque en una consulta, todo vale. Vale en la medida en la que a la persona le vale.

Casi sin darme cuenta he llegado a donde quería llegar. Puede que la justicia sea ciega y tuerta, y que no haya manera de corregirlo con unas buenas lentes. Que yo en mi fuero interno siga pensando (desde algún remoto lugar) que hay quien lleva razón y quien no (como futura psicóloga diría: "todo depende de", y me pondría a enumerar los múltiples puntos de vista)He aprendido al final que hay otro tipo de justicia. Ni siquiera se le puede llamar así. Es más aquello que ya venía anunciando el refranero español "el tiempo pone a cada uno en su lugar" Lo he ido viendo (porque los hechos, son los hechos)y ha ido llenando el cajón de las razones de pequeños regocijos que a mí me sirven. Alimentan mi paciencia y mis ganas de hacer las cosas "bien" (es decir, desde mi razón)Hoy lo tengo tan lleno que debería ordenarlo...

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