La fuerza
Que todo vaya hacia delante...eso intento. ¿Lo consigo? A veces. No puedo quejarme de mi vida, la verdad. Estoy rodeada de gente que me quiere. Pero cuando me levanto a solas en mi habitación la sensación sigue siendo un momento a superar. Cuando me voy a dormir también es crítico: entonces llega el llanto diario, el cierre impensable.
Y leerte una y otra vez...como si con ello fuera a encontrarte, como si pudiera retener tu imagen al escribirme. Gracias. Por hacerlo. Por pensarme. Simplemente. Sólo se trata de palabras, como acordes, pero pueden hacerte sentir bien tan sólo dos. La distancia siempre fue el recuerdo para nosotros, no el olvido. Siempre te sienta bien estar con la familia, hablar tu idioma, alejarte de Alcalá. Pude compartir aquello una vez, y fue lo mejor que he hecho hasta ahora. Eso y volver a por ti con paso firme en noviembre. No quiero ponerme melancólica. Sólo quería escribir y soltar. Sólo quería llorarte una vez más, aunque las cosas sean felices a mi alrededor.
Dicen que cuando piensas mucho en alguien le atraes con tu energía. Es mágico que se den estas coincidencias entre ambos. Siempre las hubo, y siempre fueron igual de inexplicables como tus rupturas. Igual de inexplicables como las sensaciones o el amor desmedido. Hoy lo intenté con todas mis fuerzas. Y dio resultado. Me hace querer sonreír.
Qué dulce escuchar sobre gente tan querida, qué halago que quieras contarme que todo fue bien finalmente con él, después de compartir también tu preocupación. Lo siento como un guiño en la distancia. Hoy pensaba mucho en Big Sur...y pensaba en no escribirte más, en dejar pasar el año para ver el que viene. Let it be, como tú dijiste.
Sigue siendo una pena, una auténtica pena. Pero hoy, además del temblor, me has arrancado brevemente una sonrisa y se ha encendido una luz levemente. No quiero mendigar, pero lo agradezco, joder...Y ya está.
Y leerte una y otra vez...como si con ello fuera a encontrarte, como si pudiera retener tu imagen al escribirme. Gracias. Por hacerlo. Por pensarme. Simplemente. Sólo se trata de palabras, como acordes, pero pueden hacerte sentir bien tan sólo dos. La distancia siempre fue el recuerdo para nosotros, no el olvido. Siempre te sienta bien estar con la familia, hablar tu idioma, alejarte de Alcalá. Pude compartir aquello una vez, y fue lo mejor que he hecho hasta ahora. Eso y volver a por ti con paso firme en noviembre. No quiero ponerme melancólica. Sólo quería escribir y soltar. Sólo quería llorarte una vez más, aunque las cosas sean felices a mi alrededor.
Dicen que cuando piensas mucho en alguien le atraes con tu energía. Es mágico que se den estas coincidencias entre ambos. Siempre las hubo, y siempre fueron igual de inexplicables como tus rupturas. Igual de inexplicables como las sensaciones o el amor desmedido. Hoy lo intenté con todas mis fuerzas. Y dio resultado. Me hace querer sonreír.
Qué dulce escuchar sobre gente tan querida, qué halago que quieras contarme que todo fue bien finalmente con él, después de compartir también tu preocupación. Lo siento como un guiño en la distancia. Hoy pensaba mucho en Big Sur...y pensaba en no escribirte más, en dejar pasar el año para ver el que viene. Let it be, como tú dijiste.
Sigue siendo una pena, una auténtica pena. Pero hoy, además del temblor, me has arrancado brevemente una sonrisa y se ha encendido una luz levemente. No quiero mendigar, pero lo agradezco, joder...Y ya está.
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