Analítica de un gesto

Absorta en mis pensamientos, en el hilo de un relato que cae como el agua en un abismo, con fuerza y rapidez. Perdida en un mar de asociaciones y pensamientos, de ideas y sentimientos encontrados de nuevas aunque sean antiguos. Me quedo suspendida en el vacío cuando miro a un lado. Me da miedo a su vez encontrarme contigo de frente. No quiero ver las reacciones en tu rostro, ni las ideas requieren de una respuesta por tu parte que las modifique. Son las que son. Y yo, desde lo que soy, me gusta mantenerme en el silencio. Ahí cabe todo, como en la nada. Las palabras en mi mente no se acaban. Sólo estoy intentando contenerlas dentro mientras llevo mis labios hacia la nariz. Sólo estoy esperando de alguna manera que rompas con mi verborrea. La tristeza puede tener muchas formas. Mis emociones pueden cambiar en cuestión de segundos. Y lo que ves es todo el proceso, que tan bien analizas desde tus ojos oscuros y atentos. Se me puede ver en el rostro demasiadas cosas. Pero no puedo evitarlo. Por momentos no sé si tengo ganas de llorar o contenerme, y entonces surge ese instinto primario de sonreírle a la vida. Dirijo mi mirada hacia la tuya cuando puedo y me he recuperado de la caída libre de mi mente. Y siempre estás ahí. Claro que lo noto, y sonrío. Te sonrío poque te pillé mirándome con tanta intensidad que paraliza, porque me sorprende verte sonriendo o mirándome fijamente. Te sonrío por timidez, y por decirte muchas cosas sin palabras. Te hablo de la gratitud, de la compañía, de la fascinación, de la felicidad, de las ganas de sentirme bien, de quién eres. Un momento...un instante de silencio y de miradas. La profundidad encontrando más profundidad, los pensamientos encontrando un punto común. Me pregunto qué piensas, pero me callo porque te pertenece a ti. Pero entonces quiero injustamente decirte que no me mires, que puedes posar tus ojos en miles de cosas más interesantes. Sin embargo escribes sobre ello, y lo piensas antes, y lo recuerdas al milímetro. Tengo ganas de decirte que me da miedo esto. No obstante, seguiré sonriendo.

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