Unicornio azul
Es agotador, sin saber por qué ni a qué ligarlo, tumbarse en la cama y pensar en dormir y que lleguen estas ganas de llorar...pero, ¿a qué lloro? Intento identificar y pensar que son los días que pasan sin saber nada de ti los que van cayendo en forma de lágrimas, uno tras otro, como homenaje a las mañanas a tu lado. La ausencia de vida en el otro lado, y el miedo a que estés y a que ya no estés. La paradoja, el no entender. El pensar que quizá no tiene sentido entender ya. El no saber qué pensar de ti, ni quién fuiste, ni lo que guardabas para mí al estar solo.
Una frase...sólo una frase y todo estalla en mi interior de forma incontrolable. ¿Sabes por qué? Porque me lo creo y no me lo creo. Porque puede ser...de repente puede ser cierto eso que escucho. Pero entonces nada tiene sentido si es así, si al menos es así de la misma forma que lo es para mí. Si es cierto me lleva a preguntarme qué estamos haciendo. Si no te moviliza, entonces prefiero dudarlo. Si estás como yo, entre dos aguas, no podría estar contigo. Si querías que te esperara lo hubieras dicho, y hubiera bastado muy poco porque ya sabes...mi compromiso es distinto. Si te fuiste dudando...no tengo palabras. Pero joder, no vayas diciendo esas cosas. Me pregunto si no puedes figurarte que me llegarán antes o después, y más bien antes (antes de lo que yo espero)O puede que sigas tan ingenuo, confiando en que la gente no dirá nada de ti, a mí, de la que hablas tan a la ligera. Puede que usaras ese truco de la exageración, que te retractaras...Mira, no sé. En cualquier caso no es justo. No tienes derecho a remover tantas cosas.
Esa angustia al despertar, durante el sueño...como si hubieras muerto. Y tiemblo. Y tiro el café en las escaleras, y sólo puedo fumar mientras intento relajarme. Ese paso de la quietud de la muerte efímera a la vida...a una vida que no es vida cuando sé lo que te pasa, cuando te imagino en sitios o en ideas, o en tu cuarto (¿recuerdas? Ese que elegiste pensando en llenarlo conmigo algún día, y que acabó siendo mi refugio de tantas otras cosas...)pensando quizá en mí, echándome de menos...Ya quién sabe lo que es cierto y lo que no.
¿Lo espero? ¿Lo quiero? Si al final sólo quiero saber que eres feliz...y eso me basta. No te debe doler lo suficiente si aún sigues ahí quieto, en tu niebla morada. Ojalá hubiera podido sacarte de allí, arrancarte una sonrisa entre el dolor, decidir esperarte aunque fueran muchos años o una vida. Pero entonces yo no hubiera sido nadie al final, aunque a veces siga sintiendo que sigo sin serlo del todo sin ti.
Pequeño unicornio azul...Cuánto lloramos al encontrarnos por no creerlo...y cuánto lloro ahora por lo mismo.
Una frase...sólo una frase y todo estalla en mi interior de forma incontrolable. ¿Sabes por qué? Porque me lo creo y no me lo creo. Porque puede ser...de repente puede ser cierto eso que escucho. Pero entonces nada tiene sentido si es así, si al menos es así de la misma forma que lo es para mí. Si es cierto me lleva a preguntarme qué estamos haciendo. Si no te moviliza, entonces prefiero dudarlo. Si estás como yo, entre dos aguas, no podría estar contigo. Si querías que te esperara lo hubieras dicho, y hubiera bastado muy poco porque ya sabes...mi compromiso es distinto. Si te fuiste dudando...no tengo palabras. Pero joder, no vayas diciendo esas cosas. Me pregunto si no puedes figurarte que me llegarán antes o después, y más bien antes (antes de lo que yo espero)O puede que sigas tan ingenuo, confiando en que la gente no dirá nada de ti, a mí, de la que hablas tan a la ligera. Puede que usaras ese truco de la exageración, que te retractaras...Mira, no sé. En cualquier caso no es justo. No tienes derecho a remover tantas cosas.
Esa angustia al despertar, durante el sueño...como si hubieras muerto. Y tiemblo. Y tiro el café en las escaleras, y sólo puedo fumar mientras intento relajarme. Ese paso de la quietud de la muerte efímera a la vida...a una vida que no es vida cuando sé lo que te pasa, cuando te imagino en sitios o en ideas, o en tu cuarto (¿recuerdas? Ese que elegiste pensando en llenarlo conmigo algún día, y que acabó siendo mi refugio de tantas otras cosas...)pensando quizá en mí, echándome de menos...Ya quién sabe lo que es cierto y lo que no.
¿Lo espero? ¿Lo quiero? Si al final sólo quiero saber que eres feliz...y eso me basta. No te debe doler lo suficiente si aún sigues ahí quieto, en tu niebla morada. Ojalá hubiera podido sacarte de allí, arrancarte una sonrisa entre el dolor, decidir esperarte aunque fueran muchos años o una vida. Pero entonces yo no hubiera sido nadie al final, aunque a veces siga sintiendo que sigo sin serlo del todo sin ti.
Pequeño unicornio azul...Cuánto lloramos al encontrarnos por no creerlo...y cuánto lloro ahora por lo mismo.
Comentarios
Publicar un comentario