Repaso parcial de psicoanálisis 1: etapas del desarrollo de la psique

En la formación del aparato psíquico, el niño desde que es bebé, va pasando por una serie de fases en relación a la pulsión.

La fase oral es aquella en la que la pulsión parte de la boca y se satisface en ésta. Las pulsiones sexuales desbordan a las de autoconservación: cuando el niño tiene hambre, comienza a no conformarse con comer, sino que quiere algo más. Por eso se lo lleva todo a la boca (los juguetes, los objetos...) explora el mundo a través de ella, y esto satisface su pulsión.

En la fase anal, que sigue a la oral, el niño siente satisfacción a través de sus esfínteres. Mientras que en la fase oral el bebé necesita de la madre como objeto externo para satisfacer o conseguir aquello que desea, en la fase anal por primera vez es él quien decide si darle o no a los otros, especialmente a la madre. Descubre que tiene algo dentro de sí que la madre demanda (la madre había satisfecho, no demandado) y él puede controlarlo. Supone una especie de pulso con la madre, y aún no distingue el yo del objeto (él de la madre) por lo que también se le llama etapa de "autoerotismo" (al no distinguirse de los otros, cree que todo se produce en él y que él mismo se satisface, no lo hace el objeto) Poco a poco se irá dando cuenta de que necesita al objeto para obtener satisfacción.

En la etapa fálica, la zona erógena serán los genitales. El niño los manipula, los explora, siente satisfacción al hacerlo, los exhibe ante los demás...La madre responde a esto, por tanto sigue siendo una satisfacción muy ligada a ella. El niño ya discrimina el yo del objeto.

El abandono de una fase y el paso a la siguiente se lleva a cabo por medio de "contrainvestiduras". La contrainvestidura viene por parte de los adultos, que le dan al niño "alternativas" de satisfacción para que abandone la satisfacción que obtiene de chupar, hacer caca o exhibirse. Estas sucesivas contrainvestiduras, llevarán a la "represión primaria" Mientras se van abandonando estas fases mediante la valoración de los padres del comportamiento contrario, esto va generando en el niño puntos de fijación particulares a los que volverá en la edad adulta como regresiones. Estos puntos de fijación serán normales en cuestiones sexuales, pero también pueden resultar patológicos, llevando a perversiones (por ejemplo, necesitar realizar una serie de actos para excitarse)

Con la represión primaria, todas las representaciones de satisfacción conseguidas a través de lo oral, anal o genital, caen en el inconsciente (éste es el momento de formación del aparato psíquico como Inconsciente/ preconsciente-consciente)apareciendo a su vez el Superyó como estructura que prohíbe, que culpa, que dicta lo bueno y lo malo (muy ligada al superyó que los padres nos han transmitido) La represión secundaria se producirá más adelante cuando alguna de esas representaciones inconscientes (orales, anales o genitales), cuando alguna de esas formas de satisfacción intenten alcanzar lo consciente. Esta segunda represión tiene como finalidad dejar las cosas como estaban cuando llegó la represión primaria (esto es importante en la medida en que por ejemplo, socialmente una persona no puede masturbarse en público para alcanzar satisfacción, aunque de niño pudiera manipular sus genitales frente a otros sin temor a ser mal visto) La represión primaria coincide en el tiempo con el Edipo, y también viene dada por el final de éste.

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