Ser

Disculpa si confundo la cortesía con el amor, si mi cabeza fantasiosa y de altos vuelos quiere encontrarse contigo de nuevo. Disculpa si persigo lo que amo, si concibo el mundo como una batalla y llevo siempre una escopeta cargada. Disculpa si dirijo el arma a los demás y nunca hacia mí misma. Si reflexiono más de lo habitual sin encontrar ninguna respuesta convincente. Si analizo las experiencias en vez de dedicarme a vivirlas. Si huyo cuando estoy insegura o veo peligrar muchas cosas de mí misma, pero me pongo frente a ti si se trata de echar un pulso en algo y ver si gano. Disculpa por hablar con pretensión de lo que creo saber más. Disculpa por meterme en todo tipo de debates, y querer dar mi opinión por encima de otras voces. Si te miro con dulzura en un instante y al otro mi rostro indica un enfado monumental. Si estoy saltando de alegría y gastando bromas y un simple comentario me lleva a la paralización. Perdona por quedarme anclada en la emoción, y no ser capaz de pensar racionalmente. Por quitarte la ropa a mordiscos y con prisas, y sentirme vulnerable en mi propia desnudez. Por tener un modo particular de entender el respeto. Por la ley del embudo. Por mi pereza y mi energía. Disculpa por querer mirarte desde fuera, y poder pasar horas estudiando cada uno de tus gestos. Por dudar en los momentos clave, por no aguantar los días importantes. Disculpa por exigirme ser la mujer perfecta, y castigarme cuando me doy cuenta de que no lo quiero ser. Por mis ganas de casarme para después criticar el matrimonio. Disculpa si me vengo abajo con facilidad. He escuchado muchos no, pero siempre busco el sí para decir por mí misma con cuál me quedo finalmente. Por mi expresión abierta y abrumadora de sentimientos, por mis ataques y mis contraataques. Por mi excesiva aportación de detalles y mi sinceridad doliente. Perdóname por comprometerme y firmar un papel imaginario de por vida si te quiero. Por no aceptar que te vayas. Por quererte controlar. Por opinar alegremente de las cosas y no medir las palabras, por ser impulsiva y caliente en cada decisión. Por no saber pararme los pies cuando hace falta. Por quemarme las ideas en la mente. Por torturarme entre ellas y construir mi propio laberinto sin salida. Por mirarte a los ojos desafiante y no poder sostenerte la mirada mucho tiempo. Por llorar con películas y canciones, por quejarme demasiado. Por arriesgar mucho en unas cosas y poco en otras. Por perseverar hasta el final. Por no querer darte la razón. Por perderme en mi nube de algodón en mitad de una conversación interesante. Por no escuchar para escucharme. Por preguntarte sobre mí. Por creerme superior en lo intelectual e inferior en lo emocional. Por mis múltiples talones de Aquiles. Por mis ganas de estampar lo primero que caiga en mi mano cuando me enfado. Por mi agresividad ante la frustración. Por la locura ante lo que no quiero. Por amar la libertad que se comparte.

Perdóname por lo que he sido, acéptame por lo que soy, y quiéreme mientras siga siendo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita