Rojo

Y qué haré cuando tu ausencia se vuelva más insoportable. Cuando vayan pasando los días y sigas sin estar presente. Qué haré cuando no escuche más tus melodías, cuando no haya nada que decir. Qué cara pondré ante el ladrillo de saberte acompañado, ante la noticia de que te vas definitivamente. Que haré si decides largarte de una vez por todas, si me largo y te dejo en el camino. Cómo mantenerse parada ante un semáforo en rojo, aceptar que me enseñaron aquello de mirar a los dos lados antes de dar un paso más. Cómo pasar desapercibida entre el barullo de Madrid, saber que no me piensas. Qué haré con ese anillo donde me ponías que no había techo, si sigo queriendo llevarlo en mi dedo cual compromiso sin límites, cual promesa elevada. Cómo callaré tantas noches sin ti cuando te tenga delante. Cómo cambiaré la mirada para que no seas consciente de aquello que pasé en estos meses. Cómo seré fuerte ante la posibilidad de que me abraces, o de que no me abraces otra vez. Cómo confiar en lo que siento entre un coro de voces que se empeñan en hacer que me aleje de ti. Cómo saber si tú deseas realmente eso, después de tu mirada. Qué haré con tantos recuerdos, con tantas palabras ahogadas. Qué hago si corren las lágrimas por las mejillas, si las mañanas vuelven sólo para decirme que te fuiste hace demasiado tiempo. Si ya no me vale escribir con este tinte de nostalgia. Si sobrepasa pantallas y espacios, y límites. Cómo perdonarme haber sido el conflicto. Cómo dejar de serlo. Qué hago si no puedo más sin ti y no puedo gritar. Qué haré si tu propuesta llega demasiado tarde, si no viene nunca.

No puedo decirte adiós con la facilidad con que tú lo haces.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita