Existencia

He querido morirme como forma de llevar el sufrimiento. He querido romper con todo lo que he sido. He renegado de recuerdos y convertido lo bonito en un borrón gris oscuro. He echado mis lágrimas en vasos hasta llenar cubos enteros de agua salada. He caminado sujeta en muletas falsas. He girado la cara al sol para no cegarme más. He querido decirme a mí misma que el amor es una farsa. He querido morir en el intento de abrirme la cabeza contra un muro, incapaz de aguantar la frustración de tu pérdida. Me he echado atrás en el camino y no fue para coger carrerilla. He corrido por muchas visualizaciones de mí misma. He escuchado lo que duele, lo que sorprende, lo que da más miedo. Me he visto temblando ante el deseo insatisfecho, paralizada al intentar hablar de ti. Me he sentido tan sola y abandonada, tan mal conmigo misma que buscaba cambiar mi nombre e irme lejos como única forma de renacer. He pensado en volver a lo inorgánico, a pertenecer, como polvo, a esta tierra que no pisaba firme con los pies. He querido evaporarme en gotas de amargura hasta hacerme una nube inalcanzable. He querido quererte hasta estallar en mil pedazos que alguien recogiera para tirar a la basura. He querido matar moscas a cañonazos, acelerar el tiempo por encontrarte. Sentir mi pulso mientras estaba tumbada en el suelo, incapaz de levantarme. He querido dejar de ser yo misma, dejar de existir, ahogar la curiosidad de un mañana por un disparo rápido en la sien. Quitarme la cabeza y olvidarla en un rincón para dejar de pensarte. Hacerme heridas en la piel de tanto dolerme al recordar tus caricias.

Pero a pesar de todo esto me he girado hacia mí misma buscando muchas respuestas. Me he vuelto a ver en un espejo que estaba vacío. Me ha inundado la luz aún en la lluvia. He pronunciado mi nombre en voz alta.

Y estoy viva.

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