Carta al vacío
Quizá cuando vuelvas a poner en palabras lo que fuimos, si es que algún día te sientes capaz de hacerlo, no tenga demasiado sentido el hablar de cosas que ya pasaron para mí. No podré explicarte en qué ha consistido todo este proceso que ha sido tan mío. No podré hablar de cada una de las etapas que he ido sintiendo en mí, en este cambio. Quizá sólo veas el resultado de miles de ideas, de asociaciones mentales, de falta de síntomas de algo que nos resultaba conflictivo y problemático. Y puede que incluso eso sea lo mejor: a veces pienso que los actos hablan más, y para llegar a los actos he hablado mucho. Pero el cambio no se puede explicar, ni se le puede dar forma. No tiene sentido volver a remover para ti lo que ya he removido dentro para escucharme. El objetivo no era excusarme ante ti, no era que todo cuadrara en tu mente (en todo caso, esa explicación es sólo tuya) sino que cuadrara para mí, como las piezas de un puzle que encajan a la perfección, como las piezas que había perdido en el camino y vuelvo a encontrar en forma de imágenes y recuerdos.
Quizá ya no pueda encontrarte entre tantos pasos adelante. Quizá me recuerdes algo que no quiero abrir. Quizá me descubra sintiéndote desconocido, o sin sentirte ya. Quizá te haya ido alejando tanto que no pueda acercarte de ninguna manera. O puede que sea esto precisamente lo que nos una. No lo sé. Lo que sí sé es que muchas palabras se habrán quedado en el camino, y ahora ya no tendrán sentido.
Si necesitas cuatro meses o más para darme una explicación que tanto he anhelado, entonces pasado el tiempo no me servirá de nada encontrarla. No tendrá ninguna función ya que yo misma no le haya dado. La explicación la habré encontrado en mí misma. Por eso no quiero extrañarme ni que te extrañes si de lo único que puedo hablar contigo es del tiempo o de nuevas ideas. Estoy cerrando etapas y siguiendo mi camino. Y realmente no sé si te querré encontrar en él o no.
Supongo que los ritmos siguen siendo algo distintos: yo doy pasos de gigante hacia mí misma, y por eso siento que estoy preparada para verte y sonreírte sin necesidad de más. O que estoy ya lista para ver si hay algo nuevo que se pueda desarrollar entre nosotros. Pero claro, todo tiene su momento. Y puede que cuando vuelvas lo nuevo haya sido ya realmente nuevo.
No puedo obligarte a seguir un ritmo que no te pertenece. Por eso intento respetarlo y entenderlo, alejándome de aquello que me recuerda al Erik antiguo con el que las cosas no salieron como esperaba. Puede que la edad al final nada tenga que ver en todo esto, porque en la psique hay muchas edades y muchos tiempos y muchos recuerdos que se quedan descolgados y que no podemos asociar con una etapa en concreto. Todo se reactualiza como si fuera presente, y es el único tiempo posible en el que podemos vivir, ya sea con reminiscencias o con expectativas. Eso creo.
No podré presentarte a todas las nuevas Alex en una sola charla de una tarde o una noche. No podré transmitirte cómo y cuál ha sido mi liberación. No podrás captarla si tú aún te sientes encerrado por lo que yo fui para ti en ti.
Quién sabe. La vida da muchas vueltas. Y empiezo a encontrarle sentido únicamente a lo que tiene que ver conmigo. En lo que respecta a ti, hace un tiempo que está dejando de tenerlo. Y no sé cómo podremos (si es que eso es lo que buscas, si es que eso es lo que deseas en el fondo de tanta bruma mental, o lo que yo pueda desear de aquí a entonces) salvar tanta distancia y tanto vacío. Cómo haremos frente a volver a conocernos y vaciaremos los vasos dispuestos a no sorprendernos con lo que encontremos en el otro. Se me figura difícil, sinceramente.
Quizá ya no pueda encontrarte entre tantos pasos adelante. Quizá me recuerdes algo que no quiero abrir. Quizá me descubra sintiéndote desconocido, o sin sentirte ya. Quizá te haya ido alejando tanto que no pueda acercarte de ninguna manera. O puede que sea esto precisamente lo que nos una. No lo sé. Lo que sí sé es que muchas palabras se habrán quedado en el camino, y ahora ya no tendrán sentido.
Si necesitas cuatro meses o más para darme una explicación que tanto he anhelado, entonces pasado el tiempo no me servirá de nada encontrarla. No tendrá ninguna función ya que yo misma no le haya dado. La explicación la habré encontrado en mí misma. Por eso no quiero extrañarme ni que te extrañes si de lo único que puedo hablar contigo es del tiempo o de nuevas ideas. Estoy cerrando etapas y siguiendo mi camino. Y realmente no sé si te querré encontrar en él o no.
Supongo que los ritmos siguen siendo algo distintos: yo doy pasos de gigante hacia mí misma, y por eso siento que estoy preparada para verte y sonreírte sin necesidad de más. O que estoy ya lista para ver si hay algo nuevo que se pueda desarrollar entre nosotros. Pero claro, todo tiene su momento. Y puede que cuando vuelvas lo nuevo haya sido ya realmente nuevo.
No puedo obligarte a seguir un ritmo que no te pertenece. Por eso intento respetarlo y entenderlo, alejándome de aquello que me recuerda al Erik antiguo con el que las cosas no salieron como esperaba. Puede que la edad al final nada tenga que ver en todo esto, porque en la psique hay muchas edades y muchos tiempos y muchos recuerdos que se quedan descolgados y que no podemos asociar con una etapa en concreto. Todo se reactualiza como si fuera presente, y es el único tiempo posible en el que podemos vivir, ya sea con reminiscencias o con expectativas. Eso creo.
No podré presentarte a todas las nuevas Alex en una sola charla de una tarde o una noche. No podré transmitirte cómo y cuál ha sido mi liberación. No podrás captarla si tú aún te sientes encerrado por lo que yo fui para ti en ti.
Quién sabe. La vida da muchas vueltas. Y empiezo a encontrarle sentido únicamente a lo que tiene que ver conmigo. En lo que respecta a ti, hace un tiempo que está dejando de tenerlo. Y no sé cómo podremos (si es que eso es lo que buscas, si es que eso es lo que deseas en el fondo de tanta bruma mental, o lo que yo pueda desear de aquí a entonces) salvar tanta distancia y tanto vacío. Cómo haremos frente a volver a conocernos y vaciaremos los vasos dispuestos a no sorprendernos con lo que encontremos en el otro. Se me figura difícil, sinceramente.
Comentarios
Publicar un comentario