Münchhausen

Münchhausen fue un hombre que vivió hace mucho tiempo. Era muy mentiroso, y se inventaba grandes historias sobre cosas que había hecho, experiencias...y vivía así: mintiendo. Hay muchos mentirosos por la vida, caminando como si tal cosa, pero este hombre fue especial porque dio lugar a un síndrome, bastante increíble y problemático.

El primer paciente al que se le diagnosticó Síndrome de Münchhausen pasó unas 22 veces por quirófano, aludiendo diversas enfermedades, y lo hizo cambiándose otras tantas veces el nombre.

El Síndrome de Münchhausen se diagnostica en aquellas personas que necesitan estar permanentemente enfermas con el fin de conseguir la atención de diversos profesionales. La cuestión es que en realidad sus enfermedades son, o bien fingidas, o bien creadas por ellos mismos (mediante la ingesta de medicamentos, autolesiones...etc) Es increíble que la mente llegue a encontrar, como su mejor forma de obtener atención por parte de otros, estos mecanismos que llegan a constituir verdaderos problemas. Pero toda enfermedad, igual que toda defensa, igual que el delirio...es lo mejor que la persona ha podido hacer. Y en este sentido, merece un respeto.

El problema del Münchhausen es la ausencia de conciencia de enfermedad y lo que acarrea en sí mismo y en las personas de su alrededor. El problema se complica con los niños: como padres, quien sufre Münchhausen puede llegar a cometer aberraciones contra sus propios hijos sin considerarlas como tales. Necesitan que sus hijos les necesiten, y esto lleva a posibles maltratos (deficiencia en la nutrición, aportación de medicamentos para provocarles enfermedades...) y todo lo imaginable e inimaginable.

El Münchhausen es un paciente difícil de identificar. Los médicos se centran en los síntomas del niño, sin entender que los que padecen la enfermedad son los padres y no ellos. Supone un reto para el profesional. Y personalmente, lo considero uno de los síndromes psicológicos más apasionantes.

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