Reflejos de ti
"y sigo hablando para ti...y digo "casa", y apelo a mi derecho a hablar...te doy una canción como doy el amor"
Te sigo dando letras y canciones, poemas con palabras exactas, escritos que se amontonan en papeles de mi alcoba. Te sigo dando un recuerdo, un lugar en mi mente que bien mereces. Te doy las buenas noches al dormir, y los buenos días mientras tomo el café de la mañana, y mi canto por la casa a voz en grito, y mis lágrimas al escucharte. Te doy una sonrisa si te pienso. Un beso a tu imagen sonriente. Un guiño a tu risa. Un momento...a lo largo del día, que sigue estando reservado sólo para ti. Y en silencio, me acompañas aun distante en tiempo y longitudes. Te apareces en las noches del amante, en la luna llena, en las estrellas fugaces. Te apareces en las melodías que te remueven por dentro. Te apareces en la lumbre de un cigarro, en la llama de un mechero inagotable. Te apareces, inacabable, en un sentimiento que no extingue su lamento ni su dicha. En mis recuerdos felices. En mis ojos al mirarme en un espejo. Te apareces en lo profundo del violín, en los rostros que confundo con el tuyo. En el reflejo de la lluvia, en la niebla que me envuelve. Te apareces en los sueños, disfrazado para no reconocerte pero yo te sé y te siento.
Eres inconfundible entre la bruma. No hay ojos que puedan brillar más en una oscuridad fingida, ni caricias que se hayan quedado más tatuadas en mi piel. No hay labios que se hayan posado más veces en los míos, ni pasos que hayan dejado tanta huella. No hay estrella que pueda brillar más que aquella primera.
Te sigo dando letras y canciones, poemas con palabras exactas, escritos que se amontonan en papeles de mi alcoba. Te sigo dando un recuerdo, un lugar en mi mente que bien mereces. Te doy las buenas noches al dormir, y los buenos días mientras tomo el café de la mañana, y mi canto por la casa a voz en grito, y mis lágrimas al escucharte. Te doy una sonrisa si te pienso. Un beso a tu imagen sonriente. Un guiño a tu risa. Un momento...a lo largo del día, que sigue estando reservado sólo para ti. Y en silencio, me acompañas aun distante en tiempo y longitudes. Te apareces en las noches del amante, en la luna llena, en las estrellas fugaces. Te apareces en las melodías que te remueven por dentro. Te apareces en la lumbre de un cigarro, en la llama de un mechero inagotable. Te apareces, inacabable, en un sentimiento que no extingue su lamento ni su dicha. En mis recuerdos felices. En mis ojos al mirarme en un espejo. Te apareces en lo profundo del violín, en los rostros que confundo con el tuyo. En el reflejo de la lluvia, en la niebla que me envuelve. Te apareces en los sueños, disfrazado para no reconocerte pero yo te sé y te siento.
Eres inconfundible entre la bruma. No hay ojos que puedan brillar más en una oscuridad fingida, ni caricias que se hayan quedado más tatuadas en mi piel. No hay labios que se hayan posado más veces en los míos, ni pasos que hayan dejado tanta huella. No hay estrella que pueda brillar más que aquella primera.
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