Zen

"Así como uno cae al suelo, así tiene uno que levantarse, con ayuda del suelo"

El zen no gusta de definirse sino todo lo contrario: se empeña en ser esquivo, irracional, ilógico, antifilosófico. Se rebela contra los convencionalismos, las formas, las categorías y las etiquetas. Previene constantemente contra la mente ordinaria, el intelecto, la reflexión.Señala con insistencia que el verdadero conocimiento no puede obtenerse a través del raciocinio ni del pensamiento conceptual.

"Deja ir tu espíritu y hazte como una pelota que el río lleva montaña abajo"

Serenar el griterío de la mente y conducir a ésta hacia su condición natural para que pueda reflejar la esencia del individuo.Nada de artificios. Y sobre todo la liberación del inconsciente y la limpieza de la mente. El zen juega de continuo con la paradoja para desconcertar a la mente ordinaria. No ha sido concebido para ser pensado sino para ser vivido, sentido y experimentado. Sus técnicas se basan siempre en la paradoja y se encaminan a provocar un choque mental.

La iluminación zen se denomina "satori" Mediante él se adquiere el conocimiento superior y definitivo. Surge abruptamente, de forma instantánea e inesperada. Pero para que el satori surja es necesario muchos años de adiestramiento en la madurez interior. El despertar instantáneo representa una liberación de la mente que por fin encuentra la luz de la que carecía y puede penetrar en esa realidad superior e invisible, que escapa a las palabras, y que la mejor forma de expresarla es a través de un ensordecedor silencio.

"Si al interrogarte alguien pregunta por el ser, respóndele con el no ser. Si pregunta por el no ser, contéstale con el ser. Si pregunta por el hombre corriente, respóndele hablando del sabio. Si pregunta por el sabio, respóndele hablando del hombre corriente. Con este método de opuestos en relación recíproca se produce la comprensión del camino intermedio. A cada pregunta que te formule, contéstale hablándole de su opuesto"

Para el zen el pensamiento es un obstáculo en la búsqueda de la autorrealización, aspirando así a la intuición.

Se trata de vivir en la unidad, sin dualidad ni división, esto es, sin conflicto. La mente dividida crea tensión,contradicción, conflicto. Sólo una mente integrada se sitúa más allá de todo conflicto y refleja las cosas como tales. Cuando la mente es silenciada y puede percibir sin confusión, sobreviene un nuevo y mucho más profundo significado de la existencia.

Vivir la vida es zen. Ser uno mismo es zen.

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"Guía de mística oriental para occidentales" Ramiro A. Calle

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