Intuiciones
Te presiento, de alguna manera. Y eso me sigue desconcertando. Cómo puede ser que algo de ti aparezca en un momento donde mi energía mental está más concentada. Cómo puede ser que piense que hay una respuesta y sea verdad. Es como algo natural. Simplemente lo sé, como si estuviera conectada de alguna manera a tu flujo de energía o de pensamiento...menuda locura. Pero escucharme en algunos momentos lo es más aún y no dejo de hacerlo porque sé que me llevará a alguna parte. A veces contigo me ocurre lo mismo, y a veces esa idea es la que me va consumiendo poco a poco y me impide seguir. Pero es cierto, siempre tuve pálpitos contigo, coincidencias. Nos reíamos cuando sonaba el teléfono con tu llamada en el mismo momento en que te escribía un mensaje, o cuando uno de ellos era interrumpido por la entrada de otro tuyo, o cuando ambos sabíamos ya lo que nos apetecía cenar o hacer, lo que íbamos a decir sobre un tema... Cuando más he pensado en ti, has aparecido. El día que había intentado llamarte con mi pensamiento recibí tu mail desde California. Parece que hay algo que tiene sentido. Pero en mi lógica las cosas están claras, sin embargo. Y ya no sé si es bueno todo esto: las intuiciones, el sentirme conectada, lo idílico, el hablar sin palabras...Lo que puedo saber es que ahora no quiero ni necesito eso en mi vida, que me oriento cada día al lado de la coherencia y lo razonable. Quizá esté perdiendo con ello mi parte más elemental, aquella que me dirigió por los mejores caminos. Pero quizá a esto es a lo que se le llama madurar. Y ya va siendo hora. Últimamente he preferido ver para creer, y hablar para expresar. Parece que evita muchos malentendidos y formas que pueden acabar volviéndote loca. Fuiste demasiado bonito para ser cierto.
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