Ventana cerrada

Abrí una ventana para ti por la que nunca entraste. Pretendía que aquello fuera nuestra libertad, pero no pudiste (o no quisiste) cogerla. Nos manteníamos a base de ataduras, y creíamos funcionar bien hasta que empezaron a ponerse en nuestros rostros. Hoy decido cerrarla, porque no tiene sentido que la abra para alguien que no puede valorar el aire puro. Hablabas tanto de oxígeno y el aire en los pulmones...y te mataban mis caladas de humo. No sirve de nada poner en palabras lo que ya fue. Lo pienso a veces, cuando el sol me recuerda que te fuiste y que no hay retorno a lo que se consigue olvidar. A veces te defino como una tortura, otras como un sueño. Fuiste las dos a la vez y es cierto: lo idílico no es tan idílico. Cuando se trata de humanos es mejor vivirlo desde ahí. Endiosar siempre es algo peligroso. Como y consigo olvidarme de ti por un momento. Pero te me apareces en la amargura de no ser capaz de contestar a un mensaje con el que quiero decirte algo importante. Parece que las palabras ya de nada sirven. Así que no tengo nada más que decirte, desde ningún rincón. Al menos hoy. Sigo estando tan decepcionada que no me cabe el peso dentro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vacío fértil

Siete esquinas,7

la varita