Curiosidades sobre lenguaje y pensamiento

Whorf consideraba que el lenguaje determina nuestro procesamiento cognitivo, esto es, la forma de pensar. Efectivamente las distintas lenguas estructuran la realidad de forma distinta. Por ejemplo, los padres de habla inglesa suelen hacer más hincapié en enseñarles a sus bebés cómo se denominan los objetos, cuestión que no es tan importante en otras culturas como la española. Además los niños chinos son superiores en cálculo que los ingleses. Esto se explica por una mera cuestión de idioma: en inglés, la forma en la que se construyen los números determina la rapidez del cálculo, siendo el pensamiento más lento a partir del número trece (thirteen)cuestión que no ocurre con la lengua china, cuyos números son fonéticamente más cortos, sin apreciarse un salto de uno a otro. Por otra parte, se ha demostrado que los bilingües piensan de forma distinta temas en una u otra lengua, o que tienen mayor cantidad de conceptos para expresar cuestiones de un ámbito determinado en una lengua, pero no en otra. También se aprecian dificultades a la hora de traducir ciertos conceptos de un idioma a otro.

Posteriormente se siguió pensando que hay diferencias en la forma de pensar en una u otra lengua y distintas estructuraciones del mundo, pero que el lenguaje no determinaba sino que influenciaba en el pensamiento, sobre todo el abstracto. En el ejemplo de los nombres de colores, se demuestra que las diferencias no son de carácter perceptivo sino que están relacionadas con la cantidad de nombres que tienen distintas lenguas para determinar distintos colores (pero todos percibimos las diferencias o matices de colores)Hay, por tanto, mayores diferencias en aspectos cognitivos entre un lenguaje y otro, pero no en aspectos perceptivos. Aquí se me ocurre que al final el mundo es una representación cognitiva en el que las percepciones son siempre transformadas por nuestro sistema de procesamiento, muy influenciado por la cultura, y que por tanto sigue habiendo grandes diferencias en la estructuración de aquello que nos rodea. Me planteo entonces la pregunta de si resultará más difícil relacionarse con alguien de distinto idioma aunque maneje nuestro mismo código por haberlo adquirido, si se supone que la comunicación es más eficiente cuanto más parecido exista entre los sistemas cognitivos de los interlocutores.

Por otra parte, hay pruebas que muestran una mayor puntuación en test de inteligencia en personas bilingües. Y aquí lo tengo claro: me pregunto por qué no habré llegado a aprender bien otro idioma...

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