Silencio en las palabras

Leo sobre zen y pienso en ti. Te digo "quizá te gustaría" pero te lo digo dentro, muy dentro, casi en silencio, en mitad de una calle de Madrid o un autobús o una espera más. Leo sobre zen y pienso en lo equivocados que estábamos. Pienso que debí haberlo leído en aquella cama cuando me daba pereza leer, haber sido más rápida para poder girarme en un momento y decirte: "mira lo que he encontrado" y fumar después un cigarro, comentándolo. Pienso si algún día podré mostrarte todo este universo, mi universo con más luz. Si tendrá sentido hacerlo, o serán ya meras palabras. El "satori" como un ensordecedor silencio...también me recuerda a ti, porque callo los ruidos de ti a base de silencios prolongados, casi ahogados. No tengo más que decir. Sólo podría mirarte. Mirarte desde lejos y saludarte con un gesto efímero, interpretable de múltiples formas. Hola. Adiós. Hasta pronto. Me acuerdo de ti. Te intento olvidar. Me acerco con él. Te alejo. Ya no sé...

Leo ecuanimidad y pienso "esto le gustaría, definitivamente" pero no hay nadie ahí a quien hablarle. No puede ser. No es. No estás. Y tengo miedo y ganas de llorar y me digo "dónde está la tuya, la ecuanimidad" Quiero encontrarla.

Abro el libro del que leo y pienso "este es mi momento" e intento pensar en otro mundo. Me miento cuando tengo la ilusión de haber llevado otra vida, otros recuerdos conmigo, de haber sido otra. Veo a un chico joven (más que yo) leyendo Ecce Homo de Nietzsche y me digo "será una gran persona" y siento "yo también lo iba a ser" y me digo "¿qué pasó conmigo?. Y hay silencio.

Yo quería una casa de cristal, un apartamento, un chalet junto a la playa. Quería que entrara la luz, cortinas blancas, jazz de fondo, después un vino al llegar del trabajo, y luego un despacho dentro, y después que estuviera él, y el otro, y el uno. Quería saber que te encontraría al final del día haciendo una de tus múltiples cosas. Que te abrazaría y todo sería entonces diferente. Pero nada ocurrirá. Por eso pienso en los cristales, las velas, la música de fondo, el color de las cortinas...sólo puedo intentarlo. Hacerlo así. Como punto de partida y de llegada. Como inicio y como fin.

Aceptar el silencio.

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